Empresas

De deuditas, pensioncitas, reformitas y otras pequeñeces

“Los mexicanos decimos las cosas malas en diminutivo, para que duela menos”. Y así lo hace el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, en cada uno de sus viajes a los países miembros de este club de economías ricas. Tiene usted un “problemita”, dice que quiere decirle al presidente griego en su inminente visita a Grecia, un país cuyas cuentas públicas arden en llamas –y cuyas llamaradas nos chamuscan ya los cuartos traseros al resto de europeos–.
Ayer le tocó recalar en España. Y tal vez por el lazo emocional que le une a nuestro país –o quizá porque justo después se disponía a visitar al presidente Zapatero, y nuestro líder sin par se ha vuelto muy sensible a las críticas cargadas de verdad– hizo todo para que le doliese lo menos posible al Gobierno, ése que no vio venir la crisis pese a presumir de tener una vista estupenda.
Tan llenas de diminutivos fueron sus palabras -tan ‘bonsai’- en la conferencia de Madrid, que algunos problemas parecían no ser problemas. Pero Gurría no se chupa el dedo. Simplemente domina el arte del diminutivo, a lo mexicano “Yo no vengo a decirles lo que tienen que hacer sino a contarles lo que hacen otros países”, dijo el ex ministro. Otros países tienen pensiones mejor enfocadas, planes de recorte de gastos más sensatos, mercados laborales más flexibles…¡Caray, entendido!
Por eso, lo mejor es ir repescando los mensajes que dijo aquí y allá, algunos subliminales, otros perdidos en un bosque de palabras, para la gravedad de su análisis: que la salida de España será “técnica” –un crecimiento de unos pocos decimales en nada cambiarán la dramática situación del paro-, que hay que “acelerar” las fusiones de las cajas… Chapeau, señor Gurría. O mejor dicho chapeaucITO.