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¿Jubilarse a los 67? A partir de los 50 todos "muertos"

Lo dice el artículo 35 de la Constitución: “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo… sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Para paliar esta última injusticia ya existe una Ley de Igualdad. Pero, ¿y por cuestión de edad? El 85% de los currículos que reciben las empresas de personas de más de 50 años son rechazados y no pasan a formar parte del proceso de selección, según un estudio de la compañía de outplacement profesional DMB Spain. Por tanto, la mayor discriminación en el mercado laboral español es por edad, no por sexo, raza o religión. Entonces, ¿para qué sirve la experiencia? Es más, ¿cómo demonios nos vamos a jubilar a los 67 años? ¿Y, cómo demonios vamos a cobrar una pensión completa?

Un caso es el de José Antonio, a punto de cumplir medio siglo de vida, y oficial de primera en una empresa de artes gráficas. Tras ser víctima de un ERE, encontró empleo, pero le hacían trabajar 12 horas diarias. Y con un sueldo bastante por debajo de su cualificación. “Me prometieron que al año lo adaptarían a mi categoría”, explica. Pero pasó ese tiempo y la empresa le puso de patitas en la calle contratando a otra persona mucho más joven que él. Sigue intentándolo, y casi siempre se encuentra con la misma barrera: “Estás demasiado sobre cualificado”, le dicen. Una forma muy sutil de rechazarle porque su edad, y su caché, no interesan. “El trabajador de edad no es un problema que, desde una perspectiva monetaria haya que minimizar, sino una fuente de ventajas y oportunidades que concilia la eficiencia económica y la eficiencia social”, argumenta Rafael Vara, director general de DBM Spain.

Cierto que para la economía en su conjunto, el aumento de la participación y de las tasas de empleo a partir de los 50 son cruciales para apoyar el crecimiento económico, el sistema fiscal y el sistema de previsión social. Y más ante la previsible reducción de la población en edad de trabajar. “La edad no es la causa de la pérdida de productividad sino la obsolescencia de las aptitudes. Es, por tanto, un problema de ajuste y de mejora de experiencias y de aptitudes, no de calendario”, explica el director general de DBM Spain. Por tanto, las empresas deberían de dejar de moverse en términos economicistas y capitalizar mejor el capital humano. Expulsar del mercado laboral a gente que está en plenitud de facultades es un despilfarro de recursos, por no hablar del drama humano. Hay que tirar a la papelera la idea de que una persona mayor es una persona costosa a la que le cuesta adaptarse al mundo cambiante. Y los interlocutores sociales deben promover las medidas necesarias y facilitar la transición hacia una vida laboral más larga. Miren hacia Estados Unidos, por ejemplo. Allí, por ley, está prohibido poner en el currículum la edad. Ténganlo en cuenta a la hora de negociar la reforma del sistema de pensiones. Y también cuando se reforme la Carta Magna. Una coletilla del tipo “por razón de edad” al artículo 35 no vendría nada mal.