Tecnología

La tecnología española se abre paso en Silicon Valley

Koldo García espera abrir oficina en breve en Silicon Valley. El CEO de Madpixel, una pyme española de 20 empleados creada en 1999, enseñó su producto a diversos inversores y expertos en La Meca tecnológica y le aconsejaron desembarcar allí.

La apuesta que les ha conquistado es un sistema de vídeo online interactivo que hace muy sencillo comprar los productos que se están viendo. La panacea de los programas de televisión. Imagínese que está delante de su serie favorita. Le chifla la chaqueta de la protagonista. Gracias al sistema creado por la empresa de Koldo García, pincha en ella y va directamente a la tienda. Puede comprarla al instante.

Como otros emprendedores españoles (Jerónimo Macanás, de Microgénesis; Juan Palacio, de Safe Creative; Xavi Verdaguer, de Innovalley…), Koldo García ha visto clara la necesidad de cruzar el charco para triunfar con su empresa. Más bien, se la han hecho ver clara. “Para apoyarte financieramente, los inversores te dicen que has de poder ir a verles en bicicleta. Nada de avión”, dice García. No sólo ponen el dinero. También se implican en el modelo de negocio, porque saben de él. Y quieren ver cómo trabajas.

El apoyo de entidades como la Fundación Banesto, Barrabés o el ICEX, que organizan viajes para emprendedores a Silicon Valley, y StepOne, en la que participan españoles (Bernardo Hernández, de Google; Javier Oliván, de Facebook…) en EEUU para ayudar a sus compatriotas a tener presencia allí, ha sido el espaldarazo definitivo. Pero para ir allí, hay que tener un producto que encaje. Y el vídeo online interactivo lo es: “EEUU tiene 400 millones de habitantes y miles de cadenas de televisión. Con un solo esfuerzo podemos probar el producto”, dice García. Algo que no podría hacer en Europa, que requiere adaptar el sistema a cada mercado (Alemania, Francia…). Lo harán si tienen éxito. Pero el hecho de que Estados Unidos sea un mercado amplio no es el único motivo de haber ido allí. “La posibilidad de conseguir capital también es clave. Nos permitirá desarrollar el producto como queremos”, explica García.

Madpixel tiene dinero para los primeros meses. En febrero-marzo espera conseguir más de gente del sector a la que le gusta el proyecto. La experiencia norteamericana no es la primera de Madpixel en el exterior. La empresa desarrolla productos para Google y Sony en Estados Unidos y Reino Unido. Por ejemplo, las obras maestras del Museo del Prado en super alta resolución para Google Earth. O extensiones para Chrome, el navegador de Google. Una de las más exitosas ha sido la microaplicación oficial para seguir el Mundial de fútbol, creada para la FIFA. Los usuarios podían elegir el partido que querían seguir y el sistema les iba avisando online del comienzo, las incidencias, los goles… Madpixel también ha creado una microextensión para Spotify. Se escoge el nombre del artista o de la canción, se incluye en la microextensión y el sistema localiza las canciones. La buena marcha del negocio en el extranjero les ha animado a ir a Silicon Valley. “La primera vez que vas, aquello te intimida. Nosotros hemos estado dos veces. Pero lo cierto es que va gente de todo el mundo con su proyecto tecnológico: de India, Pakistán, Suiza, Francia… Miden el valor de tu proyecto, de tu modelo de negocio”, dice García.

Si la idea es buena, el nivel de inglés es importante. Pero a García le ha impresionado la buena predisposición de los inversores y expertos: “Me dijeron que no me preocupara. Que había hecho el esfuerzo de ir allí y que nos íbamos a entender. Y que seguro que mi inglés era mucho mejor que su español”.

Otro de los emprendedores que ha emigrado a América, Jerónimo Macanás, reconoce que “Estados Unidos no es el sitio donde pasaría el resto de mi vida”, pero que en California se siente bien. Este ingeniero industrial de 35 años ha llevado allí mgMedia, una división de Microgénesis, su empresa especializada en tecnología para la distribución digital multicanal de contenidos. La firma ya tiene acuerdos con Paramount, Warner Bros y La Central Digital, el mayor agregador de contenidos independiente en el mercado español y latino.

Para Macanás, la clave de la buena acogida de su empresa está en haber creído en la distribución digital del entretenimiento (cine, música, juegos) más allá de la web. “Apostamos por las televisiones y los dispositivos conectados (tablets, smartphones) como medio de distribución natural de esos contenidos”, explica.

Esta filosofía le lleva a estar entre las pioneras de Europa en su campo. El objetivo es seguir de cerca a sus rivales norteamericanos. Por eso se han ido allí. A Macanás, que considera su negocio un mix de entretenimiento y tecnología, le encantaría, “y estamos trabajando en ello, poder traer el cine y la cultura europea y de otros continentes a Estados Unidos como alternativa al contenido de Hollywood, y hacerlo de una manera realmente atractiva para el público norteamericano”.

De momento, mgMedia ha abierto oficina en San Francisco. Entre España y Estados Unidos, la empresa tiene 35 empleados. Espera contar con 80 en junio de 2011. Trabajar allí permitirá a la empresa ir por delante en tendencias, situarse como un proveedor privilegiado en el mercado americano y atender la creciente demanda local americana de contenidos digitales en español, chino, indio…

Proteger sus obras

Algunos emprendedores se establecen allí para vender su producto en el mercado local. Otros tratan de que su producto alcance una dimensión global. Es el caso de SafeCreative, dirigida por Juan Palacio. Esta compañía de Zaragoza ha lanzado el primer registro online de propiedad intelectual. Los propietarios de textos, fotografías, juegos, melodías, etc. pueden registrar sus obras de una manera sencilla y decidir si quieren sacarle algún partido. “Es posible que alguien nunca se hubiera planteado que puede vender sus fotos”, señala Palacio.

Una vez registrada la obra, quien accede a ella puede comprobar quién es el autor, cómo contactar con él y qué uso puede hacer de esa obra. Para los autores, se trata de un registro con garantías tecnológicas irrefutables.

El sistema cuenta con más de 400.000 obras registradas, de 40.000 autores. Entre ellas hay canciones con letras de poemas de García Lorca, más de cien canciones de Gran Hermano, que hacen furor en Latinoamérica, animaciones para videojuegos, músicas para webs, creatividades de márketing… Desde principios de noviembre, la empresa está también presente en San Francisco. Allí se ha ubicado junto a su socio, Attributor, la primera empresa del mundo especializada en el seguimiento de textos online. Medios de comunicación como Financial Times o Associated Press usan su sistema para cerciorarse de que no se usa su contenido sin permiso.

Los usuarios pueden tener gratis una plataforma de autogestión de sus obras. Les permite comprar y vender y asesoría jurídica. Si quieren más, tienen que pagar: 24 euros por una cuenta premium (2 GB para tus obras, sin servicios jurídicos), o 60 euros al año si se quieren servicios jurídicos más profesionalizados.

Otro producto con ambición global es Chaxpert. Su buscador semántico localiza expertos en español y en inglés para responder sobre asuntos de todo tipo. “No es como Yahoo! Answers, donde lanzas una pregunta que puede quedar sin respuesta. Aquí eliges una persona. Conversas con ella en tiempo real a través de un chat y preguntas las veces que quieras”, señala José María Pena, consejero delegado de la empresa.

Conforme van respondiendo, los expertos van siendo valorados por los usuarios. Les asignan galones (como un sistema estrellas de uno a cinco) y pueden realizar comentarios sobre ellos. De este modo, las personas que vayan entrando, ven las valoraciones y pueden elegir al mejor para responder sus preguntas. “Nuestro primer objetivo es crear una base de usuarios. Luego lanzaremos una plataforma de pago para que los expertos puedan cobrar por consulta. Creemos que  la gente puede estar dispuesta a pagar pequeñas cantidades: entre 5 y 7 euros”, afirma Pena.

Para sobrevivir, Chaxpert cobrará una comisión a los usuarios de la plataforma de pago (menos de un 10%) y tratará de venderla a colectivos. Pena es ingeniero de telecomunicaciones y ha trabajado veinte años en tareas relacionadas con el outsourcing y los call center. En su opinión, su buscador podría ser una buena forma de mejorar el servicio de atención al cliente, que hoy en día está muy mal valorado cuando se efectúa a través del teléfono.

Chaxpert tiene previsto lanzar su plataforma de pago en este primer trimestre de 2011. También en este trimestre o en el siguiente esperan estar presentes en Estados Unidos. Allí, José María Pena confía en sacar partido de su experiencia en el país (cuatro años en Baltimore y Florida) para sacar adelante una segunda ronda de financiación.

Ropa ‘tecchie’

Chaxpert tiene aspiración global. Otros emprendedores han lanzado primero empresas en España y ahora lo intentan allí. Por ejemplo, Xavier Verdaguer. Tras fundar seis empresas tecnológicas en nuestro país, este catalán de 38 años impulsa con fuerza Innovalley en California. Se trata de una empresa que desarrolla ropa inteligente: 100% americana, pero con cuatro socios españoles. “La idea es crear prendas de ropa con funcionalidades útiles: desde bolsos confeccionados con tecnología solar que carga la batería del móvil, hasta zapatos con sensores de vibración que te guían por la calle como si fuera un GPS”, explica Verdaguer.

De momento, Innovalley ha conseguido los hitos clave para poner en marcha su negocio: una primera ronda de financiación, incorporar socios estratégicos y tramitar patentes. “En lo comercial, hemos llegado a un acuerdo con una plataforma de ventas externa que nos ha permitido empezar a trabajar con grandes marcas de ropa. Nuestra tecnología GPShoes para zapatos inteligentes es el producto que más aceptación está teniendo”, indica Xavier Verdaguer.

Este emprendedor reconoce que le ha resultado bastante complicado y costoso legalizar la situación de sus empleados españoles en San Francisco. Hacerse a la manera informal de crear negocios en la costa oeste americana también ha sido un reto. Pero todo compensa, pues “en Silicon Valley estamos encontrando los interlocutores adecuados y, como todo va muy rápido, podemos aprovechar más la ventana de oportunidad que existe actualmente en el desarrollo de ropa inteligente. El tipo de innovación que estamos llevando a cabo requiere de inversores y socios especializados que entiendan y confíen en lo que hacemos”, dice Verdaguer.

Para que el negocio marche, la clave estará en cerrar acuerdos comerciales con grandes marcas para que saquen al mercado productos de ropa inteligente con su tecnología. “Sería fantástico que alguna gran compañía del sector de la moda nos absorbiera para que seamos su división de innovación. Nuestro sueño es inventar productos revolucionarios que puedan llegar al mercado”, indica el líder de Innovalley.

Ojalá lo consiga, porque, hoy por hoy, a Verdaguer no parece ilusionarle mucho el panorama que ve en España. “No hay un entorno que facilite la actividad del emprendedor. Por un lado, no hay cultura del fracaso. La gente no se atreve a lanzar su negocio por miedo a fallar. Por otro, no hay cultura del éxito. Parece que está mal visto ganar dinero con tu empresa. En Estados Unidos se entiende el fracaso como parte del aprendizaje, y los emprendedores de éxito son admirados y se convierten en referente para  los demás”. A esa falta de cultura empresarial, se une la atmósfera que se está creando en España. Escuchando a este emprendedor, se comprueba que hay un grave problema que resolver: “Profesionalmente pasaría más tiempo en España si no existiera ese clima de pesimismo que acaba afectando al estado de ánimo. El trabajo de un emprendedor es superar adversidades cada día. No ayuda nada que el entorno sea tan negativo. Espero que en España la gente deje de hablar todo el día de la crisis”.

Pese a ello, aún hay empresas tecnológicas españolas fuertes que tienen la mayor parte de su peso en nuestro país. Es el caso de Softonic. La empresa líder mundial en descarga de software tiene quince trabajadores repartidos entre San Francisco, Tokio y Shangai. El portal tiene peso en Europa y América porque genera contenido en español, inglés, alemán, francés, italiano, polaco, holandés y portugués. “Estamos haciendo un esfuerzo para convertirnos en líderes también en Estados Unidos y el mercado asiático, donde ya tenemos una web en chino y en japonés”, dicen desde la compañía. Pero 184 de los 199 empleados de la firma están en nuestro país (la mayoría en Barcelona). ¿Será porque en Silicon Valley aún no cocinan demasiado bien el pan con tomate y la tortilla de patatas?