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No te engañes, un MBA no te garantiza un trabajo

Si muchos directivos tras estudiar un MBA dieron un salto a puestos de máximo ejecutivo,  ¿por qué yo no puedo alcanzar esas cotas?. Este ejercicio de proyección bien podría ponerse en boca de quienes deciden impulsar su vida profesional cursando este tipo de enseñanza. Un listón que podría incluso ser más alto porque magnates como Warren Buffett o Donald Trump también pasaron por estas aulas. A nivel doméstico, Ángel Corcóstegui (ex vicepresidente del BSCH) o Amparo Moraleda (ex presidenta de IBM en España y Portugal). Pero, con la tormenta económica que está cayendo, ¿sigue siendo igual de efectivo este trampolín para conseguir empleo y puestos destacados? ¿Es una fuente de la que sigue manando un rápido reciclaje profesional? ¿Los futuros salarios mantienen el atractivo de antaño?

“Quien diga que un MBA es una garantía de conseguir trabajo está mintiendo. Nunca lo ha sido y, ahora, quizás menos”, afirma Eduardo Fernández-Cantelli, director de Márketing y Mercado del IE Business School. Y matiza: “Un MBA sí es una herramienta para ayudar a encontrar trabajo”. Una opinión que comparte Rafael Rodríguez-Alberola, socio director de la consultoría de postgrado Círculo de Formación: “Lo que garantiza son prácticas, no empleo”. Y acercar a quienes lo desarrollan a uno mejor. Es el caso de Alex Musté, un licenciado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Filosofía. Su trabajo en banca no le satisfacía y decidió cambiar de sector: “El MBA de Esade me dio esa posibilidad sin tener que empezar de cero. Recibí ofertas, hice varios procesos de reclutamiento y, al final, acabé donde quería, en el departamento comercial de una multinacional”. Porque si se estudia en una escuela de prestigio, las posibilidades de conseguir el puesto son mayores. Y ahí España cuenta con tres jugadores que están entre los diez mejores del mundo: Iese, IE Business School y Esade.

Promociones en la empresa que se paralizan, incrementos de sueldo que no llegan, transfers internacionales en stand-by… por no hablar de despidos en la sección e, incluso, el cierre de la propia compañía. Estos son algunos de los argumentos utilizados por quienes deciden estudiar un MBA full-time (a tiempo completo durante dos años), que suelen ser licenciados con dos o tres años de experiencia en una empresa. “Su demanda en los años de crisis se incrementa bastante”, afirma Javier Muñoz Parrondo, director de Admisiones MBA del Iese. En su caso, el número de solicitudes en 2010 fue de 1.480 para menos de 300 puestos (las plazas ofertadas el año anterior fue de 212).

Sin embargo, la demanda de los programas denominados Executive (para personas con 30 ó 35 años que aspiran a alcanzar puestos de dirección) se ha frenado. “En su mayoría los financian las empresas, y ahí es donde más se nota la crisis”, concreta el director de Márketing y Mercado del IE Business School. La razón es bien sencilla: las compañías están reduciendo la formación de sus empleados. “Prefieren productividad a formación y eso es un error, porque la formación lleva a la productividad”, manifiesta el socio director de Círculo de Formación.

Si la crisis trajo consigo un incremento en el número de demandantes de MBA full time, también ha supuesto una menor petición de estos titulados por parte de las empresas. “Justo después de la bancarrota de Lehman Brothers, las empresas venían, querían mantener el contacto con los alumnos, pero no tenían claro los puestos a ofrecer”, señala Nuria Guilera, directora de Márketing de MBA de Esade. ¿Consecuencia? El número de ofertas por alumno bajó. En el Iese, y por término medio, antes de la crisis cada alumno recibía una media de tres ofertas. Y desde finales de 2008, y todo el 2009, esa cifra ha menguado a la mitad. “En sectores como banca de inversión ha disminuido el número de contrataciones, aunque la situación se va estabilizando”, argumenta su director de Admisiones MBA. De hecho, en 2010 se han recibido 733 ofertas por parte de 238 compañías de todo el mundo, la gran mayoría multinacionales. “Aunque pasó el bache de contratación, las oportunidades están más bien fuera. En España, el proceso va más lento”, subraya la directora de Márketing MBA de Esade. En su caso, del total de graduados, menos del 40% se quedan en España. Mientras que los principales destinos de los alumnos del Iese son Europa (27%), España (12%), Asia (10%), Latinoamérica (8%), Norteamérica (8%) y África (1%).

Seguridad, confianza para afrontar el mundo laboral, programas de prestigio con salidas profesionales… conforman un apetitoso cóctel al que es difícil resistirse. Según una encuesta realizada a más de 900 académicos que ocupan puestos directivos en MBA de todo el mundo, casi la mitad afirma que es una marca que no se puede extender a todos los programas de su tipo. “Hay programas débiles y fuertes entre la oferta disponible”, resalta Francisco Javier Garrido, académico y consultor internacional. ¿Cuánto más caro es el título, mejor pagado está el futuro trabajo? Más bien se trata de una inversión a futuro, sin recompensa a corto plazo. “Los MBA son perfiles que, no necesariamente, van a trabajar por la mitad de sueldo que hace un año”, mantiene el director de Marketing y Mercados del IE Business School. Una opinión que matiza Francisco Javier Garrido: “Los salarios de quienes ingresan al mercado en estas épocas contractivas tienden a ser menores, pero se recuperan antes si se cuenta con esta formación”. Y el socio director de Círculo de Formación pone la guinda: “No garantiza un trabajo ni que ganes el doble, pero a mayor importancia de la escuela, más fácil es encontrar trabajo y un mejor salario”. Un dato: no todas las escuelas consultadas han colocado al 100% de sus alumnos a los tres meses de la graduación, aunque el porcentaje no baja del 90%.