Economía

¿Qué ciudades españolas estarán en la champions league?

Fue en el año 2000. Por vez primera en la historia, un equipo de fútbol español, cuya sede no estaba en Madrid o Barcelona, jugaba la final de la Champions League: el Valencia C.F.. Aunque la perdió, al año siguiente volvió a disputarla. Y el resultado se repitió. ¿Éxito o fracaso? Fue una gesta a la que le faltó la guinda de los laureles del triunfo, pero que hizo que millones de personas situaran a la ciudad del Turia en el mapa. Pero el fútbol no es el único territorio acotado por Madrid y Barcelona. Cuando instituciones públicas o privadas internacionales elaboran diferentes rankings de ciudades, los flashes siempre apuntan a la Ciudad Condal y a la del oso y el madroño. Un ejemplo es el European Cities Monitor elaborado por la consultora inglesa Cushman: Londres, París, Frankfurt, Milán… y, por supuesto, Madrid y Barcelona aparecen en el top ten. Lo curioso es que además de, digamos, una primera división de ciudades, establece una segunda división, aquéllas que podrían dar el salto a la élite. Y ahí aparecen Valencia, Bilbao y Sevilla junto a Luxemburgo, Colonia o Marsella. ¿Qué plantilla, valga el símil futbolístico, deben tener las ciudades para optar a la Champions League?

“Hay ciudades que ya están en la primera división española y que se están posicionando para competir en la primera división europea”, afirma José María San Segundo, director general de Análisis e Investigación. Esta empresa de estudios de mercado realiza un análisis de las ciudades españolas (denominado Merco Ciudad), en el que participan más de 150 expertos, como urbanistas o arquitectos, junto a los habitantes de las mismas con el fin de medir lo que denominan la reputación de una ciudad. ¿Y qué es una ciudad reputada? La preferida para vivir, trabajar, hacer negocios, estudiar, visitar y divertirse. Es decir, la que tiene calidad de vida, demanda de empleo cualificado, servicios para la empresa, oferta educativa de calidad, ocio y tiempo libre, y turismo y patrimonio. ¿Madrid y Barcelona? Por supuesto. Pero también Bilbao, Valencia, San Sebastián, Sevilla, Vitoria, Gijón, Zaragoza, Pamplona, Oviedo, Málaga, Valladolid y La Coruña. “Son las que tienen, entre otras virtudes, desarrollo urbanístico, gestión, planificación, sostenibilidad y movilidad, y están haciendo las cosas significativamente mejor que el resto”, subraya el director general de Análisis e Investigación.

Una plantilla compensada

Para que una ciudad tenga un papel destacado en el juego global debe tener una serie de Zidanes, Ronaldos o Iniestas, por seguir utilizando comparativas del mundo del balompié. Por ejemplo, el tamaño. “Puede venir definido no sólo por su extensión, también por su área de influencia”, indica José María Churtichaga, director del grado de Arquitectura de la IE University. Es el caso de Madrid con Segovia o Guadalajara. O poseer una serie de características culturales o académicas. Un ejemplo es Oxford. Sin olvidar los esfuerzos políticos por situarla en el mapa, como ocurrió con Barcelona 92, la celebración de la Copa América de Vela o la Fórmula 1 en Valencia, o las Expos de Sevilla o Zaragoza.

“Las ciudades pequeñas, que no tienen el suficiente tamaño, pueden tener otros aspectos que pueden posicionarlas en el mapa mundial, como pertenecer a una red más tupida”, apunta el director del grado de Arquitectura de la IE University. Es lo que sucede en ciudades del norte de Europa, como Ámsterdam o Rotterdam, que se distribuyen entre ellas los papeles, destacando en campos dispares como el cultural o los negocios. “Juntas forman un conjunto con garantías para jugar la Champions. Y aunque en España todavía no está muy desarrollado, comienza a vislumbrarse en el País Vasco, con infraestructuras compartidas como el aeropuerto de Biarritz que da servicio a San Sebastián, o la apuesta por una industria de ingeniería avanzada”, apostilla José María Churtichaga. Una situación similar se da en el Levante, con Valencia de capitán de un equipo con jugadores como Alicante, Murcia, Castellón, Sagunto, Gandía… “Se tocan, se rozan,  y forman un tejido”, precisa el docente de la IE University.

Otras ciudades, sin tener una alineación tan competitiva, sí tienen entre sus filas a jugadores de clase capaces de marcar diferencias. Es el caso de Sevilla, con un tirón administrativo y turístico grande. O La Coruña, con un tejido industrial denso, donde destaca Inditex. También Málaga, con una amplia oferta cultural, encabezada por el Museo Picasso, y una importante industria tecnológica, con el Parque Tecnológico de Andalucía a la cabeza,  y a la espera de que eche a rodar el proyecto Málaga Valley, una especie de Silicon Valley a la española. “Las ciudades tienen que sofisticar sus cometidos, y Málaga es un ejemplo”, destaca José María Churtichaga.

Preparadas para competir

Si la inauguración del museo Guggenheim supuso un punto y aparte para Bilbao (en la actualidad, el relevo lo ha tomado la Torre Iberdrola, del arquitecto César Pelli, con 165 metros de altura y que será el edificio más alto del País Vasco), otras dos ciudades buscan un efecto similar con dos obras de gran tamaño firmadas por figuras consagradas: Santiago de Compostela, con la Ciudad de la Cultura, del arquitecto Meter Heisenman, y Avilés, con el Centro Cultural Internacional que lleva la rúbrica de Oscar Niemeyer. “La diferencia entre ambos es que uno se levanta en una ciudad como Santiago de Compostela, que ya está en el mapa, mientras que Avilés no lo está”, defiende el director del grado de Arquitectura de la IE University.

¿Y qué otros acontecimientos, eventos, obras o cambios sustantivos pueden tener un efecto impulsor en las ciudades? Valladolid tratará de ser más compacta, más eficiente y más amable con los ciudadanos con la denominada Operación Rogers (el diseño recae en manos del arquitecto Richard Rogers), que coserá la brecha que divide en dos la ciudad soterrando cinco kilómetros de vías de tren. Y también más ecológica, con la remodelación de la plaza del Centenario: depósitos que recogen el agua de lluvia, microgeneradores eólicos, células solares fotovoltaicas…

Oviedo, por su parte, unirá a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias (de calado internacional) la inauguración del Palacio de Congresos y Exposiciones Ciudad de Oviedo, obra del arquitecto español Santiago Calatrava. Ciudad abierta, cuidada y segura, este nuevo icono la hará todavía más cosmopolita. Como Málaga, que está acometiendo la mayor transformación de su historia con cambios en el puerto y en el aeropuerto, la ampliación del Parque Tecnológico de Andalucía, el metro, o el auditorio, que pretende ser el nexo de unión entre la ciudad y el puerto. “Quienes tendrán un metabolismo urbano más sostenible serán Vitoria, Pamplona, San Sebastián y Zaragoza”, apunta el director general de Análisis e Investigación. La capital mañana, por ejemplo, sacará partido a los edificios de la Expo del Agua. Así, Expo Zaragoza Empresarial será el nuevo centro económico y financiero, o la Milla Digital, que configurará una Ciudad de la Innovación y el Conocimiento.

Vitoria y San Sebastián, para los expertos que elaboran la clasificación de Análisis e Investigación, son ciudades abiertas y bien gestionadas, mientras que la población destaca su limpieza, así como los servicios e infraestructuras. “En Vitoria hay una industria brutal de energías renovables”, destaca el director del grado de Arquitectura de la IE University. Pamplona, por su parte, sobresale por las buenas prácticas en medio ambiente y la transición a una economía más creativa. Buena prueba de ello es el parque tecnológico de Sarriguren, al este de la ciudad: edificios con placas solares térmicas, módulos solares fotovoltáicos, equipos de biodiésel… Más otros enclaves donde priman el sector biosanitario, la agrobiotecnología o las llamadas Empresas Innovadoras de Base Tecnológica (EIBT).

Una nota en común de gran parte de las ciudades es que están en la costa, y la población se desplaza allí en busca de ocio, negocio y bienestar. “Es una tendencia que existe en todo el mundo. Y ciudades que tuvieron una importancia enorme, antiguos centros históricos como Segovia, Guadalajara o Salamanca, no acaban de despegar”, subraya José María Churtichaga. Deberán hacerlo si no quieren chupar banquillo. Manos a la obra… ¡y a jugar!