Economía

Por qué estaremos años y años estancados

Las sociedades ricas, también la española, se parecen cada vez más a un corredor al que le falta el aliento y tiene los músculos atrofiados. No corren. O como diría Alicia en El País de la Maravillas, no deben dejar de correr para quedarse en el mismo sitio. Si no, van para atrás.
Desde hace décadas, EEUU y Europa pierden fuelle y sus economías se ven condenadas, ahora, a una larga etapa de estancamiento. Y saben por qué: porque han dejado de innovar como lo hicieron en el siglo XX. Y porque no hay grandes y fáciles revoluciones tecnológicas a la vista.

Tyler Cowen, que es uno de los articulistas estrella de la Revista Capital, ha escrito un sorprendente libro electrónico titulado El gran estancamiento-The Great Stagnation, que se puede comprar online por 3,99 dólares y que se lee de un tirón, 15.000 palabras- , y que ya es de facto uno de los libros de no ficción más debatido de Estados Unidos. Les voy a comentar este ensayo, y también su próxima columna de opinión que saldrá en la revista de marzo (el próximo viernes en el Kiosko, bajo la portada La lucha diaria; una edición especial sobre quién manda de verdad en la empresa) porque están muy interrelacionados y porque a uno lo deja lleno de dudas, confuso.

Sostiene Cowen, renombrado economista estadounidense y excelente bloguero, que el siglo XX fue una época fantástica de crecimiento. Subían los salarios, crecía la actvidad económica, se creaban empleos…Y ello era posible porque había unas “frutas maduras que cuelgan bajo” que no costaba mucho arrancar del árbol. Sólo había que levantar el brazo. Estas brevas eran, por ejemplo, la aparición del coche, o de la televisión, o de la penicilina, o incluso la transformación del sistema educativo –llevando a los jóvenes del campo a la universidad-. Cada fruta derivada de esas innovaciones provocaba pingües beneficios y era una inyeccción de energía en el sistema. Pero hoy nos hemos quedado sin brevas. Son los países emergentes, China o India, los que ahora  tienen que recolectar las frutas.

¿Pero no habíamos quedado en que Estados Unidos, y también en parte Europa, son los que está revolucionando la sociedad de la información? ¿No son los Facebook, Twitter y compañías las grandes revoluciones del siglo XXI? ¿No se acaba de hacer Obama una foto de familia con los nuevos emprendedores de Internet porque representan el futuro de la competividad norteamericana? Cowen está convencido de que Internet ayudará a que ese estancamiento, del crecimiento y los salarios, se consolide. Dice que Facebook apenas emplea  unos miles de personas pero destruye indirectamente muchos más trabajos. El negocio de lo gratuito en al red, en suma, no tendrá el impacto que en su momento tuvieron los descubrimientos en la industria farmacétucica o automovilística. En el artículo que les comentaba, dice que incluso ya se ve que hay empresas que, después de la crisis, ya no necesitan tanto personal. Y se ve también que hay, en EEUU, cientos de miles de personas que no volverán a encontrar trabajo, aunque propopongan hacerlo gratis.

Saquen ustedes mismos sus conclusiones. Porque,ciertamente, da miedo pensar que un liberal, lúcido y que confía en el progreso tecnológico, piense lo que piensa.