Economía

¿Quiere aprender de economía? Pues vaya al cine.

Desde la Revolución Industrial (Germinal), pasando por el cambio del socialismo al capitalismo (Good Bye Lenin!), sin olvidar las relaciones laborales (La cuadrilla) o las historias empresariales (Tucker, un hombre y su sueño). En el mundo del séptimo arte hay películas que son un perfecto ejemplo de management, otras explican el funcionamiento financiero, y un buen número de ellas destapan escándalos e injusticias del mundo de la economía. Comedias o dramas para adentrarse en el complejo mundo del dinero.

 Clase de liderazgo emocional: Erin Brockovich.

Una divorciada con tres hijos, y que no tiene ni idea de leyes, se las arregla para triunfar en el estirado mundo de la abogacía destapando un gigantesco fraude empresarial. Para lograrlo utiliza sus mejores armas, sus ganas de lograr que impere la justicia y su empatía emocional con los afectados del fraude (aunque ella achaca el triunfo a su generoso escote). En definitiva, un perfecto ejemplo de hasta dónde se puede llegar con voluntad y trabajo.

 El drama humano del parado: Los lunes al sol.

Angustias, miedos, ansias… es la cara amarga de encontrarse sin empleo con una cierta edad. Derivada de la pérdida de competitividad, grandes empresas se deshacen de una mano de obra “aburguesada” que hace frente a la situación invirtiendo el dinero en negocios de poca monta, que se arrastra por las oficinas del Inem, o que se da a la bebida.

La vorágine financiera: Wall Street.

Falta de escrúpulos, información privilegiada, lujo, dinero, diversión… Un tremendo cóctel que refleja la intensidad y la vorágine de los mercados financieros. Ahí el rey es Gordon Gekko, un tiburón de los mercados interpretado por Michael Douglas, que, como dice otro de los protagonistas, sería capaz de vender a su madre con tal de hacer negocio, y enviarla a cobro revertido. ¿Será el único?

 

El gran ejemplo de la superación: Bailar en la oscuridad.

A pesar de sufrir una enfermedad degenerativa que la llevará a la ceguera, Selma, la protagonista de esta película, trabaja como una esclava en una fábrica con la intención de reunir el dinero que permita a su hijo tener un futuro mejor que el suyo. Por desgracia, sus ilusiones se rompen como un cristal en mil pedazos al no permitirle el sistema cumplir su sueño. Su hijo será como ella. 

La dualidad entre patrón y obrero: Novecento.

Patrones explotadores, la llegada de la Revolución Industrial al campo, la creación de sindicatos por los campesinos, el apoyo de los terratenientes al fascismo… La lucha de clases, ambientada en la Italia de la primera mitad del siglo XX, siempre presente entre el patrón y el obrero.

Crudo retrato de la ‘burbuja.com’: Startup.com.

Internet infló y desinfló empresas como globos. Y Hollywood narró con una inusitada dosis de realismo su auge y caída. Es el caso de Govworks.com, un engendro de Internet creado en 1999 por dos jóvenes para ganar (mucho) dinero con los impuestos por Internet. Pero ya se sabe. Detrás de muchas de estas empresas por las que se pagaron ingentes fortunas no había nada de beneficios. Un filme válido para contar la historia de otros fracasos como Terra, Bol, Patagon…

Inmigración y éxodo rural: Flores de otro mundo.

Aunque ya han pasado más de10 años desde que Iciar Bollain estrenara esta película, nada parece haber cambiado en el mundo de la inmigración y en el del campo. Los extranjeros vienen a España soñando con una vida mejor que, en ocasiones encuentran, y los jóvenes abandonan el campo ante las penosas perspectivas de futuro. Dos hechos económicos a los que nadie ha puesto solución que se mezclan con el choque cultural y la intolerancia. Todo de rabiosa actualidad.  

 

De empresarios a timadores: Enron: los tipos que estafaron América.

Este documental explica con todo lujo de detalles la serie de técnicas contables fraudulentas que permitieron a Enron convertirse en menos de dos décadas en la séptima compañía de Estados Unidos escondiendo la realidad de las cifras. Un fallo que no supo detectar el sistema, al igual que sucedió con posterioridad con las hipotecas subprime o basura. 

El elevado precio del triunfo: Glengarry Glen Ross.

La competitividad llevada al extremo. Y con premio: para el mejor, un Cadillac; para el peor, un pasaporte para casa. Bajo esta guillotina, los trabajadores de una compañía inmobiliaria se convierten en depredadores, monstruos sin piedad ni moralidad ni escrúpulos, capaces de todo para permanecer en su puesto (puñaladas traperas incluidas). Sobre todo en tiempos de crisis.

Una sátira de la sociedad industrial: Tiempos modernos.

Chaplin realizó en la década de los años 30 un alegato del trabajo digno, no vejatorio ni denigrante. Y es que la modernización de los sistemas productivos, con trabajos monótonos y estresantes, trajo consigo una alienación del individuo (simbolizado en ovejas que salen del metro para ir a su puesto de trabajo). Una dura crítica contra la pobreza que imponía aquel añejo capitalismo.