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Del matrimonio de conveniencia al divorcio por conveniencia

En 1990 se estrenó una película que ganó algún Globo de Oro y estuvo nominada a los Oscar. Se llamaba Matrimonio de Convencia, y era una comedia romántica protagonizada por Gérard Depardieu y Andie MacDowell. En ella un emigrante francés necesitaba lograr la carta verde (Green Card), –léase el permiso de residencia si trasladamos el caso a España–, para poder quedarse y trabajar en Estados Unidos. La mejor manera de conseguirlos era casándose con una americana. Y ahí estaba su casera MacDowell para ayudarle en su desesperada aventura.

La película tuvo mucho éxito y tocaba un tema candente, como el de la inmigración y las triquiñuelas para lograr quedarse en un país. Todo un fenómeno que se repite por muchos países de Europa, excepto en España. La crisis ha provocado que, en vez de utilizar cualquier artimaña para quedarse, los extranjeros traten de huir de un país con una tasa de paro de más del 20%. Pero eso no quiere decir que no sigan utilizándose engaños del tipo de la película Matrimonio de Convencia, la diferencia es que ahora en vez de uniones nos encontramos con divorcios de conveniencia y, además, sus protagonistas son españoles.

Al menos eso es lo que asegura el Grupo Winterman, una agencia de investigación e inteligencia que constata que en el último año han aumentado un 30% las investigaciones a parejas morosas que se divorcian antes de declararse insolventes. “Todos los bienes comunes y la casa familiar  pasa a nombre de uno de los miembros de la pareja, el que no tiene deudas, y entonces la pareja se divorcia con la esperanza que este truco sirva para no perder el patrimonio familiar”, explica Joseph María Vilamajó, presidente del Grupo Winterman.

El perfil de los que recurren a este tipo de estrategias para no pagar las deudas es el de un empresario que ha tenido que cerrar su negocio y con deudas superiores a los 60.000 euros. Para Vilamajó el engaño funciona hasta que se demuestra que la pareja sigue funcionando como antes del supuesto divorcio. “Nuestro trabajo consiste en evidenciar que la pareja que supuestamente se acaba de divorciar sigue haciendo cosas normales de pareja como salir de fin de semana, ir a buscar a los niños al colegio juntos o mostrarse en público en actitud cariñosa”.

Está claro que en tiempos de crisis, los fraudes o intentos de fraude están a la orden del día y se llega a límites insospechables. Y cuando se llega a situaciones extremas, siempre sale la picaresca española para tratar de escapar de lo inevitable. Lo malo es que casi nunca se consigue. De eso se encargan los investigadores de Winterman, que son contratados por la empresa que quiere cobrar la deuda y su trabajo consiste en averiguar si el divorcio responde a causas reales o bien es un montaje para poder declararse insolventes.