Empresas

¿Por qué los chinos pueden abrir todo el día y los hiper no?

Supongo que muchos nos lo hemos preguntado en multitud de ocasiones. Y, como usuarios, no llegamos a entenderlo. ¿Por qué se no deja libertad a las empresas, a los hiper, a los centros comerciales… para que abran como y cuando les dé la gana, igual que hacen los establecimientos chinos que todos tenemos cerca de casa y que son muy socorridos cuando a uno le falta de repente azúcar, pan, café, o cualquier otra cosa?

Sinceramente, el argumento de que los pequeños comercios no podrían sobrevivir si se deja libertad a los grandes para abrir sus puertas cuando quieran, no me convence en absoluto. ¿Se imaginan que a una gran empresa se la prohíba buscar proveedores o negocio fuera de España porque eso mataría a pequeñas empresas españolas que ahora dependen de ella? Tan absurdo me parece lo uno como lo otro. No se puede luchar contra algo, que es una necesidad que viene impuesta por cambios sociales, culturales y hasta laborables, sólo por mantener el statu quo de un sector que, para sobrevivir, necesita que sigamos de espaldas al mundo.

Cuando pienso sobre este asunto, me vienen a la cabeza dos realidades totalmente opuestas. Una, el caso de Londres, donde uno puede encontrar tiendas abiertas bien entrada la tarde/noche. Y no hablo sólo de super o cadenas comerciales, también de tiendas de fruta, de zumos… de cualquier cosa. La otra, es el caso de San Sebastián (Guipúzcoa), donde curiosamente todavía es frecuente que los comercios y otro tipo de establecimientos de servicios (léase peluquería, centro de estética….) cierren los lunes (algunos por la mañana, otros por la tarde, y otros, todo el día). Se trata de una práctica bastante extendida aunque no viene legalmente dirigida desde ninguna instancia. Pero no deja de ser curiosa ¿verdad? Al igual que el hecho del horario continuado tampoco esté muy extendido fuera de las grandes capitales españolas, como Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades. Supongo que influye  mucho el hecho de que San Sebastián no cuente con un El Corte Inglés, como sí ocurre en Bilbao. Porque si no, es difícil entender que muchos pequeños comercios se permitan el lujo de cerrar sus puertas a mediodía durante los días laborables o medio jornada el lunes.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, la libertad de horarios comerciales, también aquí, para darle la razón, me gustaría recordar lo que comentó hace unos días el presidente de El Corte Inglés, en la reunión de presidentes de grandes empresas con Zapatero, al señalar que no tenía ningún sentido que atracase en una ciudad un barco lleno de turistas deseosos de visitar la ciudad  pero también hacer shopping y encontrarse con los grandes establecimientos cerrados.

Y es que, como en muchos otros de los males de España, el problema de los horarios comerciales está en las comunidades autónomas, en el día en que se transfirió a éstas la competencia para regular los horarios. Y, algunas más que otras, optaron por poner pegas y cerrar puertas  en lugar de abrirlas. No es ningún secreto que Madrid es de las comunidades más aperturistas y flexibles, mientras que Cataluña se coloca en el extremo contrario, aunque, como haya recordado hace sólo unos días el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la restricción de los horarios comerciales sea algo ilegal porque va en contra de la libertad de los establecimientos a determinar la mejor forma de llevar a cabo su labor comercial. No sé ustedes, pero yo, desde luego, abogo porque sea cada uno, cada comercio, cada gran superficie o centro comercial, sopesando sus gastos e ingresos, el que decida si quiere abrir o no hasta las 10 o las 12 de la noche, un día  normal o un festivo, y no que sea una ley la que imponga, bajo sus propios intereses y argumentos, quien sí y quién no o cuándo, dónde y hasta qué hora se pueden abrir las puertas al público.