Economía

¿Hay en España tanto paro como se dice?

En varias conversaciones con inversores extranjeros, empresarios y economistas españoles y otro tipo de profesionales, he detectado que algunos, los más escépticos y analíticos, dudan de que en España la cifra real de parados sea la que tenemos todos en la cabeza: unos cinco millones de desempleados, un 21% de la población activa, justo el doble que en el resto de Europa. ¿Cómo es posible que con esta legión de parados la gente no se eche a la calle, monte un gran alboroto social y asalte los supermercados?, vienen a decir unos. ¿Cómo es posible que en las últimas manifestaciones del primero de mayo no circulasen ríos humanos por las calles, cabreados, reivindicando una España mejor?, vienen a decir otros.

(Un inciso antes de seguir: nadie discute que el paro es un drama real, que ha desembocado en muchas vidas rotas, que va a más desde que nos estalló en las manos la bomba financiera-inmobiliaria, visible se mire como se mire, y que en este país, la familia juega un sólido papel de vertebración social y de solidaridad que permite que el calvario -económico y psicológico- del paro tenga un impacto menor)

La tesis de algunos es que el paro real es MUCHO menor. Primera sospecha: ¿Cómo es posible que España, creciendo como creció en los últimos tres lustros, no consiguiese  bajar del 8%? Si la tasa natural de paro se sitúa en torno al 4%, entonces, tal vez la diferencia se explique por la gente que trabaja en la economía sumergida y por la gente que en algunas regiones, como Andalucía, prefiere vivir de la sopa boba de las ayudas públicas (me refiero al PER y compañía).

Segunda sospecha: ¿Cómo es posible que haya regiones con un paro altísimo que se acerca al 30% y apenas tengan  una red de atención social?

La economía informal en España no ha dejado de crecer, o al menos eso se intuye, y algunos expertos cifran  el mundo del trabajo sumergido en cerca del 20% del PIB, oscilando la horquilla desde el 17% hasta el 25%. Es decir, podría haber hasta cuatro millones de trabajadores ‘irregulares’.

Parece que algo de culpa en este baile de la confusión estadística tiene que ver la EPA, que como se sabe es una encuesta que no es del todo afinada. Un economista comentaba que, por ejemplo, en el año 2007, cuando la economía crecía a velocidad de crucero, el paro, según la EPA, en el País Vasco era del 7% cuando la propia encuesta estadística del Gobierno vasco arrojaba un desempleo de cerca del 3%, justo la mitad. Tal vez en España, dicen algunos economistas, el paro real esté más cerca del 15% que del 20%.

Eso explicaría por qué cuando llegan las vacaciones, el turismo nacional sigue manteniendo vivas las constantes vitales, por qué tan pocas personas se acogieron inicialmente a la ayuda de los 420 euros por paro y por qué el 1 de mayo no se convirtió en una macroprotesta social.