Economía

Lo que ve Fainé en su bolita de cristal

Le tengo admiración al señor Isidré Fainé, presidente de La Caixa. Sobre todo desde que tuve la suerte de entrevistarle largo y tendido en un pionero centro de mayores de la caja catalana, entre octogenarios que intentaban ‘googlear’ y redactar emails y hacían que este aprendiz de filósofo se emocionase con sus pinitos tecnológicos. En ese encuentro aprendí que Fainé tienen una aguzada capacidad analítica, y  que en él es tan importante el qué dice como el cómo lo dice, y también es tan importante el qué calla como el cómo calla.

Digo esto porque ayer en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en el Palacio de la Magdalena, y ante un  nutridísímo grupo de periodistas económicos, Fainé, que es además la cabeza visible de la CECA y lleva 50 años trabajando de banquero, dio muchas opiniones sobre el rumbo económico de nuestro país. Y dejó entrevery se calló otras tantas.

Empezó a desplegar sus ideas, mientras andaba de una esquina a otra de la sala, jugando con los colores en un mapa mundial. Pero vamos a ver, se dijo, si pintamos los países que van mal con colores rojos o rosados –en el mundo por cierto, hay más de dos centenares de naciones-, lo que vemos es un planeta lleno de tonos azul, desde el azul más marino al más pálido. Es decir, non debemos deprimirnos porque España esté teñida de rosa; a nuestro alrededor la feria empieza a ir mucho mejor. El planeta crece. Y algo se nos pegará.“Por eso no podemos ser cenizos”, dijo. La consecuencia de este optimismo, prevé, es que en 2012 se volverá a una senda de crecimiento –del 2%- y se creará empleo. Y el crédito volverá fluir.

Pero alto, no seamos ingenuos. El optimismo –alimentado por un país con buenos empresarios, con una importante masa crítica de consumidores- debe ser matizado. Sobre nosotros pende la espada de Damocles del déficit. Si no cumplimos el objetivo del 6% para el próximo año, los mercados, “que nos observan con lupa”, nos castigarán. Hay que renegociar 120.000 millones de euros y si la prima de riesgo se mantiene alta o sube…zas! Dice que el otro día en Londres alguien le dijo que Grecia iba a quebrar y quebró… No me quiso responder a la pregunta de si también le había pronosticado el destino del Reino de España, pero salió por las ramas diciendo que “dependerá de nosotros”. Yo para mí que está preocupado. Tal vez la velocidad a la que andan las reformas (aunque dice que van bien, no sé si por animar) o el contexto de incertidumbre política. Sobre esto último no entró al trapo. Aunque sí dijo que “cada uno tiene que hacer bien su trabajo”, un aviso a navegantes: gobierno, sindicatos… De momento, la morosidad, cercana al 6%, seguirá escalando hasta el 7% porque “el ajuste no se ha acabado”.  Y no por los parados, que apenas tienen una mora inferior al 2%, sino porque promotores y constructores deben la intemerata.

Fainé, que es el portavoz de las cajas, también envió interesantes mensajes, cifrados y no tan cifrados, sobre el futuro de las entidades financieras, una de las vigas maestras de la reestructuración de la economía española. Dice que está convencido de que las cajas saldrán adelante, es decir, que conseguirán recapitalizarse antes de la fecha límite de septiembre puesta por el Gobierno. ¿Cuánto dinero tendrá que pedir? Pues entre 8.000 y 15.000 millones. Más bien 8.000 que 15.000, según él. Dice que en 12 meses se ha hecho “una revolución” y que el proceso de reordenación de las cajas va bien. ¿Se podría haber hecho más rápido, como opinan muchos? “Todo se puede hacer más rápido” en esta vida, dijo con ironía. Y trajo a colación lo lenta que fue la fusión que dio lugar al BBVA (lazando así un dardo a Francisco González, que le acusó de lentitud, en este mismo escenario, un día antes). Y dice que Bankia, salga ahora a bolsa o más tarde, será un éxito. Aquí hubo flores para Rodrigo Rato. No lo tienen tan claro los analistas. Caixabank, por su parte, seguirá con el guión previsto y saldrá a bolsa a principios de julio, esté el mercado como esté.

Más cosas: aunque las cajas han pasado de 45 a 18, que probablemente quedará en 15, el presidente de la Caixa no descarta “que haya alguna que otra fusión” más. Otras perlas: dice que él no es partidario de que las cajas cierren oficinas -ahí reveló un visionario desayuno con Bill Gates, que le dijo que nuestro mundo va a necesitar muchas dosis de Internet y muchas dosis de oficinas físicas-. Y que el negocio de las cajas, con su ingrediente de servicio social, es imbatible.

Fainé, que dice recientemente ha hojeado los que se escribía hace unas décadas sobre las crisis anteriores, concluye que hay que mantener la calma y que las cosas no son para ponerse tan nerviosos. Dice que el que tenga un piso y pueda aguantar, que aguante, que a él tampoco le querían comprar un buen activo en la diagonal hace unos años y luego sacó pingües beneficios. Así que a esperar todos, con calma y optimismo, a que pase el huracán de la crisis, que pasará.