Economía

¿Qué piensan los inversores extranjeros de nosotros?

Recientemente, le pregunté a una persona que lleva años haciendo fusiones y adquisiciones al más alto nivel, y recibiendo a lo más granado de la inversión internacional, justamente esto: ¿qué piensan los inversores extranjeros de nosotros, de España? La respuesta fue rápida y acompañada de una media sonrisa irónica: “El 90% simplemente no piensa en nosotros”. Su argumento es que el mundo es mucho más grande, y que mientras aquí nos pasamos el día lamentándonos por una crisis dura de la que no vemos el fin, el resto del mundo, o al menos muchas regiones del resto del planeta, ya crecen con fuerza y prometen más alegrías financieras. Y ahí es donde van los grandes inversores con su maletín cargado de dinero. Este gestor veía el problema de España como algo estructural y no coyuntural. Se acabaron las vacas gordas en España –“aquí todo el mundo se hizo rico durante el boom”, decía-, y ya no volverán en muchos años. ¿Qué interés tendría el 10% restante en no perdernos de vista? Básicamente, en ver qué piezas baratas salen del desguace de las cajas de ahorro y qué privatizaciones pueden ser un chollo. Pero no invierten porque confíen en nuestro potencial a largo plazo sino porque saben que la crisis de desconfianza que nos envuelve, atizada por la crisis griega, penaliza nuestros activos, abaratándolos sobremanera. Algunos inversores, vista la pésima evolución de la prima de riesgo, estarían incluso pensando en el escenario de una intervención o rescate de España, lo que podría presentar buenas oportunidades de comprar barato. Sería un río muy revuelto… con pescadores extranjeros.

Otros expertos no son tan agoreros. Algunos piensan que las mentiras o medio verdades del Gobierno de Zapatero –que no hay crisis, que estamos en la Champions League, que se van a reformar las pensiones como Dios manda, que se van a hacer grandes reformas, sobre todo en terreno laboral..-, han conducido a esta desconfianza terrible para una país que depende tanto del dinero internacional y que hasta hace poco era uno de los destinos favoritos de la inversión. Pero el problema sería transitorio, hasta que se desactiven algunos frentes, como el griego o el de la falta de un verdadero liderazgo político.Veremos si un cambio político es suficiente para cambiar la imagen pero, de momento, España es vista como una empresa con problemas de tesorería, cuyos estados contables tal vez estén algo maquillados, y, lo que es peor, cuyo modelo de negocio no promete grandes ingresos. Una empresa casi a la griega.