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Si no cumplimos, no cobramos

Toc, toc. Durante los últimos años, miles y miles de empresas han llamado a las puertas de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) solicitando comerciales, administrativos, operarios… por un determinado tiempo. Pasado el mismo, a esas compañías solo les quedaba pasar por caja, hubieran quedado o no satisfechas de los resultados obtenidos. Pero en un entorno económico de crisis, donde las organizaciones se ven presionadas a hacer más con menos, y donde tienen que maximizar los escasos recursos de los que disponen, poseer a la persona o personas adecuadas y que realicen a la perfección la tarea encomendada puede ser tan difícil como encontrar la piedra filosofal. ¿Recuerdan el famoso lema de una de las firmas españolas con más renombre, ese que decía que si no queda satisfecho, le devolvemos el dinero? Pues algo similar es lo que ha puesto sobre la mesa Manpower.

“Las empresas ya se están dando cuenta de que no solo quieren tener a alguien que les garantice poseer los perfiles que necesitan, sino también que les forme y que les proporcione los medios necesarios para alcanzar unos objetivos establecidos de antemano”, apunta Raúl Grijalba, director general de Manpower en España. “Si no consiguen los resultados estipulados, nosotros no cobramos y, por tanto, tenemos pérdidas”, matiza. Por tanto, la ecuación es clara: no results, no money.

Ejemplo: una compañía de telefonía les contrató para mejorar su canal de venta en grandes superficies un 15%. Y lo consiguieron. Gracias a la nueva forma de trabajar de Manpower, la consecución de esas ventas planeadas ya no pasa a ser responsabilidad de la empresa que contrata el servicio, sino de ellos. De esta manera  Manpower deja de ser un proveedor de empleados temporales para convertirse en un partner que también se responsabiliza de los resultados finales. “Así no solo se garantizan los mismos, sino que el coste fijo de la empresa se transforma en flexible, a la par que se reducen los riesgos”, puntualiza el director general de la firma en España.

Pero vender más no es la única pica en Flandes que ha puesto en marcha la compañía con esta iniciativa. Hacer el trabajo de preselección de candidatos o reciclar a trabajadores forman también parte de la misma. “Formarlos nos suele llevar entre seis meses y un año”, puntualiza Grijalba. Una labor que hizo posible que Siemens, por ejemplo, recolocara a 10.000 empleados de una de sus divisiones en otras industrias de la multinacional alemana. O que una compañía automovilística europea pusiera en sus manos todo el proceso de preselección de candidatos, dedicándose la firma de autos únicamente a rubricar los contratos.

La empresa privada no es la única destinataria de este nuevo savoir faire de Manpower. También hay hueco para la empresa pública. Así en Holanda, por ejemplo, las administraciones públicas eran hasta hace unos meses las encargadas de gestionar las traducciones en las comisarías. En la actualidad, ese trabajo lo realiza Manpower, que genera todo el servicio con una plantilla de 1.000 personas que domina 27 idiomas. Una labor similar también la lleva a cabo en Madrid, donde gestiona y mejora los puntos de atención a los turistas que visitan la capital de España con personal que habla 20 idiomas diferentes. “Lo que se busca es la mejor eficiencia y servicio, tanto en la empresa pública como en la privada”, apunta el director general en España.

Un giro radical a la concepción tradicional de servicio ofrecido por una ETT que ya se está notando en sus cuentas de resultados. Si hace cinco años el 90% de la facturación de Manpower procedía de la actividad de trabajo temporal, hoy se ha reducido al 75%, y en dos o tres años tienen previsto que solo sea del 50% (el otro 50% será en base a la consecución de objetivos).

Ya lo dijo hace años un antiguo presidente de Kodak: “¿Por qué la compañía se gasta tanto dinero en cosas que no tienen nada que ver con la fotografía?”. El producto, de gran valor, ya lo tenían. Y para gestionar otros recursos, nada mejor que dejarlo en manos de especialistas. Como Manpower, en este caso. “La manera de hacer las cosas no es solo el modelo de negocio, sino también las personas que sean capaces de hacerlo. Esa será la principal diferencia respecto a los competidores”, subraya Raúl Grijalba.

Desajuste de talento. Según la multinacional, y al contrario de lo que sucedía en el pasado, donde las empresas necesitaban tener acceso al capital para avanzar, en el futuro el principal agente impulsor del crecimiento económico será el capital humano. “Con las personas adecuadas, en el lugar y en el momento oportunos, las organizaciones pueden conseguir todo lo que lograron antes… !y más!”, afirma categórico Jeffrey A. Joerres, CEO y presidente de Manpower Inc. en un documento titulado La llegada de Human Age. Pero, actualmente, existe un desajuste entre el talento disponible y el que las empresas necesitan. “Nos llegan currículos que dan envidia pero no somos capaces de encontrarles trabajo por ese desajuste del talento”, se lamenta Grijalba. Y eso, es un país con cinco millones de parados, duele.