Economía

40 millones de parados y algunos se quejan de que no encuentran talento

Ahora mismo en el mundo hay algo más de 40 millones de parados, una cantidad muy similar a la población de España. Rebajar la cifra no será fácil, aunque el ciclón de la crisis se disipe. La globalización y las nuevas tecnologías hacen que crear puestos de trabajo (hay 3.000 millones de personas que cada día se dirigen a su puesto de trabajo) sea una tarea cada vez más ardua. Sobre todo en los países más avanzados, como el nuestro. De hecho, el mercado laboral mundial lleva tiempo cambiando profundamente su naturaleza pero  las alegrías del boom anterior y las tristezas de la actual crisis han impedido que préstemos la suficiente atención a las corrientes de fondo. El premio nobel de Economía Edmund Phelps, experto en la materia, dice que la tasa natural de paro en Estados Unidos es ahora más alta, por encima del 7% (mala noticia para Obama). El economista liberal Tyler Cowen, cuyos ensayos son auténticos bestsellers en el país del Tío Sam, dice que la nueva era económica marcada por la irrupción de Internet (y los Facebook y los Twitter) traerá muchas ventajas para los usuarios pero casi ningún empleo adicional para las economías occidentales. ¿Sabes cuánta gente emplea la megaempresa Facebook, el terror de todas las compañías tecnológicas? Apenas unos cientos.

Curiosamente, lo que más crece con fuerza, ya sea en Estados Unidos o en Alemania, son los trabajos a tiempo parcial, según los últimos estudios de la consultora McKinsey. Y también los periodos de prácticas gratuitas para los jóvenes, que se están convirtiendo en una nueva característica del mercado laboral ya sea en Estados Unidos, en Europa o en China.

Al mismo tiempo, se están produciendo llamativos fenómenos que tal vez den alguna pista de por dónde van los tiros. Hay plataformas online como oDesk, que se están conviertiendo en un exitoso mercado que pone en contacto a las empresas y los individuos con los freelances o los trabajadores autónomos. Cientos de miles de freelances de todo el mundo, con su nombre y apellidos y su historial detrás, están en la base de datos del sistema. oDesk se queda con una pequeña comisión y consigue dar otra vuelta a la industria de la subcontratación. Este verano, unas 250.000 empresas habían contratado a más de un millón de trabajadores de variopintas nacionalidades,  consiguiendo enormes ahorros en la factura final. Otros ejemplos son freelancer.com o Mechanical Turk (una empresa propiedad de Amazon que permite hacer microtrabajos).  Así que un filipino o un nigeriano acaban haciendo un pequeño trabajo, a precio competitivo, para una empresa canadiense o española. ¿No es esto un paso hacia una especie de mercado laboral mundial? ¿En qué medida cambiará cualitativa y cuantitativamente el  empleo? Habrá que reflexionar.

Otro tema curioso es que pese la brutal legión de parados mundiales, algunos sectores y regiones del mundo sufren escasez de talento. Tal vez el lugar más visible sea Silicon Valley, donde se vive un boom por las posibles salidas a bolsa de Facebook, Groupon y otras firmas. Ingenieros, ejecutivos y programadores de software reciben las ofertas salariales más golosas. El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg suele decir que la diferencia entre un trabajador normal y uno con talento, no es que este último sea mejor, sino que el trabajador con talento es cien veces mejor, imprescindible. No se encuentran determinados perfiles y hay que sacar la chequera. Pero esta sorprendente situación, más de la perspectiva española, no sólo se da en el valle californiano. Hay grandes empresas, como Lockheed Martin, que se quejan de que en Estados Unidos no hay los suficientes ingenieros para cubrir las vacantes que dejarán las decenas de miles de ingenieros que se jubilarán en los próximos años. Walmart, el mayor empleador de Estados Unidos, ve una tremenda y preocupante escasez en el campo del merchandising.

Éstos son algunos ejemplos de este cambiante mundo laboral. Te podría dar algunos más, como que en un futuro no muy lejano, los empleados, según vaticinan los expertos, tendrán que reciclarse y reinventarse cada pocos años. Nada será estático. Pero esto lo dejamos para otro día.