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Limpiar el monte y producir energía ¿Por qué no? Foresa lo hace

Utilicemos la imaginación. Suponga que usted tiene una empresa de tamaño mediano, con el inconveniente de que el 90% de su negocio depende de los presupuestos del Estado. De repente, llega una crisis salvaje y la Administración pasa de invertir a recortar, con lo que la parte del dinero público que a usted le daba de comer se reduce a la mínima expresión. ¿Qué haría usted? Pues sólo hay dos soluciones. La primera es cerrar. La segunda, reinventarse y diversificar su negocio encaminándolo hacia otros derroteros, donde el dinero público no sea tan importante. Obviamente esta última es más interesante para la empresa, pero entraña gran dificultad, especialmente para una empresa pequeña.

A pesar de ello, Foresa apostó por el cambio con gran resultado. Fundada en Ourense en 1985, esta empresa nació para realizar trabajos forestales y de conservación de la naturaleza y, poco a poco, se fue extendiendo por toda España, hasta que llegó la crisis. “El sector depende casi en su totalidad de la inversión pública y el parón debido a la crisis ha reducido esta partida en una quinta parte. Esto ha afectado al sector, incluida Foresa. Para paliar algo los efectos en el campo de la reforestación, hemos abierto algo más nuestro abanico de actividades hacia clientes privados en el medio rural. Pero esto en todo caso supone un volumen muy pequeño de facturación”, explica Ignacio Macicior, gerente de Foresa.

La solución la han encontrado en el aprovechamiento de los productos del monte (maleza, hojas, leña…) para producir energía. “Se deberían utilizar los productos del bosque, y del campo en general, para producir energía como hacían nuestros abuelos. Si se sustituyeran los combustibles fósiles de importación, se reduciría las emisiones de CO2, que en el último año han costado 1.200 millones de euros. Las posibilidades de desarrollo en este campo son inmensas y pueden ser además más económicas para el usuario. El ejemplo lo tenemos en las redes de climatización de los países nórdicos”, añade Macicior.

Mientras llega el cambio de mentalidad, Foresa tratara de “resistir” con una facturación de 25 millones de euros en 2008, que ahora se ha reducido en un tercio por el parón del sector forestal. Y seguirá con su firme intención de transformarse en una empresa de servicios energéticos. “Ese es nuestro objetivo. De hecho nosotros apostamos por ofrecer un ciclo completo de biomasa. Es decir nuestra actividad consiste en suministrar calor en contador al cliente final haciéndonos cargo de la instalación, financiación, suministro de combustible y mantenimiento correctivo y preventivo de los equipos de forma que el cliente tenga una relación clara con la empresa en la que ésta le factura únicamente la energía térmica que consume de acuerdo con la lectura de energía que da un contador normalizado”, añade Macicior. “En España este planteamiento supondrá un cambio radical sobre el modelo energético tradicional que consiste en que cada usuario tenga una caldera en su cocina, lo que permite a las empresas suministradoras mantener a un cliente cautivo con altos costes de conexión y elevado precio de combustible”, añade.

A nadie se le escapa que el reto de transformar un sector como el energético no es tarea fácil y menos para una pyme. Pero Foresa está especializada en superar misiones imposibles, como ya hizo en la repoblación del área quemada de un incendio en Xert, Castellón. “Trabajamos en más de 500 hectáreas con pendientes de hasta el 100%. Además, el suelo era muy pedregoso e inestable por la escasa vegetación tras el incendio y con las laderas con un único acceso con más de 500 metros de desnivel, lo que nos obligaba a tardar una hora en llegar a la zona conflictiva”, explica Macicior. Está claro que tras este trabajo pocas cosas se le resisten a Foresa, aunque ahora el enemigo no está en el campo sino en algún despacho de Madrid.