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Renault pone el coche eléctrico al alcance de todos

Cuando en 2009, Carlos Ghosn, presidente del Grupo Renault, anunció que la marca del rombo lanzaría en poco más de tres años siete modelos de coches eléctricos, cuyo precio sería similar al de los utilitarios convencionales, muchos le tacharon de loco. Algunos pensaban que el fabricante galo se estaba adelantando en el tiempo, ya que la tecnología del coche eléctrico estaba todavía en pañales, con lo que sería imposible bajar los costes. Otros, en cambio, aseguraban que el público no estaba todavía preparado para el cambio de ciclo y que la apuesta de Renault era demasiado arriesgada, casi suicida.

Se equivocaron. Dos años después de aquel anuncio Renault ya ha presentado dos modelos, ha logrado colocarlos en el mercado a precios competitivos y, por si fuera poco, en breve lanzarán un tercer coche que, además, se está fabricando en la factoría que la casa tiene en Valladolid. En cuanto a las ventas, todavía es pronto para adivinar el futuro de la gama enchufable de Renault, aunque el precio supone un aliciente de lo más interesante para un consumidor que no estaba dispuesto a pagar 30.000 euros por un vehículo con una autonomía de sólo 130 kilómetros.

Y es que los coches de Renault salen al mercado con un precio de lo más competitivo. En concreto, la berlina familiar Fluence eléctrica (ZE) costará 19.800 euros, la furgoneta Kangoo ZE unos 14.000 euros y, el fututo utilitario urbano Twizy supondrá un desembolso de unos 5.000 euros.

Pero, ¿cómo es posible disponer de la última tecnología eléctrica al precio de un motor de cuatro tiempos? Pues innovando. Y eso es lo que ha hecho Renault. Ante la imposibilidad de influir en los precios de las baterías (que son los que marcan los fabricantes de las mismas), la casa del rombo las alquila. Así, a los, por ejemplo, 19.800 euros que cuesta el Fluence, el comprador tiene que abonar un pago mensual de 80 euros (75 euros para la Kangoo y 45 para el Twizy) en concepto de alquiler. A cambio de eso, Renault se compromete a llevarle el coche al punto de recarga más cercano en caso de quedarse sin energía y a otras ofertas en su cadena de talleres.

Ante esta estrategia de Renault alguno pensará que sumando la tasa mensual de alquilar la batería, con el tiempo el coche sale caro. Pero la realidad es que sigue siendo económico, ya que no conviene olvidar que a estos vehículos no hace falta echarles gasolina y su  coste de circulación es de unos 1,5 euros por cada 100 kilómetros. En cambio, con los modelos tradicionales, estamos hablando de cinco euros, aproximadamente.

El tiempo dirá qué tal le funciona a los padres del Megane esta ofensiva eléctrica. De momento, la apuesta tecnológica ya ha tenido como ganador a la fábrica, y a los trabajadores, de Valladolid, que se han asegurado otro modelo que producir durante los próximos años.