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Lo que se va y lo que viene en las telectos

 

Si quiere aprender cómo sacar la máxima rentabilidad a cada mensaje y a cada minuto de voz, no hay duda sobre qué hay que hacer: fíjese en los jóvenes. Y si quiere saber cuáles son las tendencias, o lo que es lo mismo, cómo usaremos los móviles en los próximos años, la receta es la misma: mire a los jóvenes. Eso es lo que hace Nokia con sus prestigiosos estudios.

‘whatsapp’. Una de las cuestiones que está constatando es que la mensajería instantánea, de la que la aplicación WhatsApp es el máximo exponente, está haciendo saltar por los aires negocios tan rentables hasta ahora para las operadoras de telecomunicaciones como son los mensajes sms. Tan sólo algunos datos: entre los que usan Internet en el móvil, nada menos que el 51% utiliza este novedoso servicio. Doce meses antes, el porcentaje sólo llegaba al 26%. Y los que lo usan, lo hacen de manera muy intensa: el 70% de los usuarios, a diario.

La aplicación que más éxito tiene es WhatsApp, que se adquiere en la tienda de Apple por sólo 0,79 euros –1,99 en la de Android, el primer año gratis–. Una vez comprada, se pueden enviar gratis todos los mensajes que uno quiera, e incluso adjuntarles audio, vídeo u otro tipo de imágenes, siempre que el destinatario tenga este programa. ¿Quién va a mandar ya sms?

Con Blackberry también se saca partido de esta ventaja. En concreto, lo hacen 67 millones de usuarios en todo el mundo, que producen un tráfico de 48 millones de mensajes por segundo. “Al funcionar a través de un PIN –Personal Identification Number, número de identificación personal–, su seguridad y privacidad son mucho mayores que las de otras aplicaciones de mensajería instantánea”, explican desde RIM, compañía propietaria de las Blackberry.

La pasión de los jóvenes por esta aplicación se demuestra en hechos como el que ocurrió con el gol de Iniesta en la final de la Copa del Mundo: el tráfico de Blackberry Messenger aumentó un 280%. ComScore atribuyó a la aplicación de Blackberry 418.000 usuarios en mayo de este año, pero desde la compañía aseguran que tienen tres veces más. En cualquier caso, esta empresa sí tiene claro que el programa le ha servido para abrirse paso entre los jóvenes.

Internet a la carta. Pero la forma de enviarse mensajes no es la única que se está transformando. El modo de conectarse a Internet, también. La banda ancha móvil está en los discursos de todas las operadoras de telecomunicaciones: es su gran esperanza de rentabilidad de cara al futuro. No hay más que ver la evolución que ha tenido para comprobar que su viabilidad comercial se busca como agua de mayo. La conexión a banda ancha siguió al principio un esquema muy parecido al ADSL: acceso estilo All you can eat. 7,2 megas de velocidad, sin límite de descarga, 39 euros al mes. “El problema fue que las redes móviles se convirtieron en algo perfecto para el tráfico P2P”, explica Johan Andsjo, consejero delegado de Yoigo. Por eso se pasó a lo que de verdad pueden hacer las redes móviles: hasta 5 GB de descarga, 39 euros al mes. Voz sobre Internet y P2P bloqueados. “Ahora estamos en esa situación. Nosotros estamos empezando a ofrecer capacidad adicional pagando un poco más. Cuando llegas a los 5 GB, salta un anuncio que te la ofrece. La está contratando hasta el 72% de los usuarios”, cuenta Andsjo.

En Europa, al llegar a la velocidad tope, la conexión se corta. Aunque también hay otros ejemplos curiosos, que pueden marcar una tendencia. En el Reino Unido, Three lanzó en diciembre una oferta de banda ancha móvil sin límite que la ha convertido en la compañía mejor valorada del país. Por 28 euros al mes, los usuarios tienen derecho, además, a 2.000 minutos de voz y 5.000 sms. Su éxito contrasta con el de otras operadoras, que han limitado el uso de la banda ancha móvil o han subido precios.

Pero en España, los expertos del sector creen que la modalidad de conexión adicional es la que puede funcionar. Más adelante, podría darse una conexión de banda ancha a la carta: cobrar por dispositivo –30 euros al mes por conectarte desde el iPad todo lo que quieras, 5 euros al mes por tener conectada una videocámara de vigilancia…–; por tipo de tráfico –39 euros por 5 gigabytes y, aparte, una cantidad determinada por voz sobre Internet, por ejemplo–; por prioridad de servicio –cuando llegue 4G, pagar por tener calidad en la conexión para el juego online, los servicios de emergencia, la vigilancia de las casas…–. “A nosotros ya se nos han acercado proveedores de contenido para estudiar la calidad de la televisión a través de la web”, dice Andsjo.

Llamadas a precios de risa. Pero sí la forma de conectarse a Internet está cambiando, ¿qué decir de las llamadas? Echemos un vistazo a lo que ha ocurrido en los años en los que la telefonía móvil lleva existiendo. Al principio, los operadores competían tratando de cerrar la red propia. Las llamadas costaban cero euros al propio operador y veintinueve céntimos al resto. Se trataba así de fomentar la fidelidad a la propia compañía de móviles.

Luego llegaron las tarifas planas. Era un intento de avanzar en la simplicidad de las tarifas, una de las asignaturas pendientes de la telefonía móvil en España. El problema de estas tarifas es que eran caras y tenían letra pequeña. Se ofrecían 500 minutos o 500 sms por 59 euros, pero los expertos afirman que no se llegaba a estas cifras. En 2010 se ha llegado a lo que los expertos llaman tarifas ATAN (Any Time Any Network). La guerra de precios está plenamente instalada ahora para evitar que los clientes se vayan a otras compañías o conseguir que vengan a la propia. El cliente sale ganando. Los precios de las llamadas están en su mínimo histórico, según reconoce  la CMT. Como es lógico, esta tendencia pasa factura a las operadoras de telecomunicaciones. No hay más que ver lo que ha ocurrido en Telefónica en los seis primeros meses de 2011: la compañía reconoce que sus ingresos de voz bajan por el menor consumo, la “continua presión” en los precios de las llamadas y los recortes en los precios de interconexión. Se podría pensar que parte de la culpa la tiene la crisis, pero en ese mismo periodo suben los ingresos de datos, asociados a tarifas planas de conexión a Internet con un coste superior al de las llamadas. Los ingresos de datos, propiciados por la banda ancha móvil, representan ya para Telefónica en España un 25% de sus ingresos totales.

‘smartphones’. Está claro que los causantes de esta explosión de los datos han sido los smartphones (iPhone, modelos de Samsung, Blackberry…) y los pinchos de conexión a Internet móvil vía USB, algo que no había ocurrido hasta ahora. Las ventas de los primeros crecieron nada menos que un 180% de 2009 y 2010 y siguieron haciéndolo en 2011. El uso de los segundos aumentó un 82% de 2009 a 2010 y, en el segundo semestre de este año, su crecimiento en ventas ha sido de las pocas noticias positivas para el sector. En 2015, según Nokia Siemens Networks, habrá 60 millones de conexiones de datos y 52 millones de smartphones. Está claro que estamos cambiando nuestro modo de usar el teléfono.

Pagar con el móvil. ¿Qué pasará con los nuevos usos? La tecnología NFC (Near Field Communications) parece ser una de las más prometedoras. Con ella, la tarjeta SIM del móvil puede usarse para diferentes funciones. Una de ellas es pagar cosas. En el reciente Eurobasket celebrado en Lituania, Telia Sonera ha hecho una prueba con una etiqueta asociado a la tarjeta SIM para la autentificación. Más de 5.000 clientes han efectuado pagos en sólo cuatro semanas. Y eso que sólo había cien puntos de venta adaptados para esta tecnología. La segunda fase podría ser utilizar NFC como las llaves de casa. Sincronizar la etiqueta con la cerradura de la casa y abrir directamente.

Lo que no parece que vaya a implantarse nunca es la televisión en directo en el móvil. “Para que se vea con calidad necesitas recibir 5 megabits por segundo. Ni siquiera con 4G sería viable. Te ofrece 80 megabits por segundo. Significaría que una emisión podrían verla diez usuarios”, explica Johan Andsjo.

Otra cosa es la banda ancha fija y el crecimiento innegable del vídeo en Internet merced a sitios como YouTube. El vídeo en la Red aumentó un 20% en 2008, un 50% en 2010 y crecerá un 72% este año.

Es una tendencia que se refleja en el tráfico multimedia de las redes móviles. Como reconocen en Vodafone, navegar por la Red sigue siendo el grueso de nuestra actividad con los datos. Pero ha bajado al 65% del volumen, frente al 83% de hace tres años. El vídeo ha subido en ese mismo periodo del 8% al 30%.

De todos modos, si hay que escoger alguna apuesta que tire del negocio de los datos, está claro que las aplicaciones es una de las candidatas. En los grupos de discusión que realiza Nokia, los jóvenes no dudan en afirmar que antes cambiaban de móvil para tener una mejor cámara, pero ahora lo hacen para tener aplicaciones. Eso sí: la mayoría de las que usan son gratuitas. Cuando pagan, solo lo hacen por las que están consolidadas, como el popular juego Angry Birds, o por las que les reportan un ahorro, como WhatsApp. Ése es el dilema de las telecos. Cada vez cuesta más hacer dinero. La imaginación es más necesaria que nunca.