Mercados

Mi empresa ya no fabrica móviles; ahora hace casas

POR JAVIER LABIANO.

Envases Tendero fabricaba cajas de zapatos en Elda (Alicante) desde 1923. Su actividad marchaba razonablemente bien hasta que llegó la crisis del calzado (que comenzó antes que la económica) y sus responsables vieron peligrar el volumen de facturación. Pero no se quedaron quietos. Decidieron reciclarse y comenzar a producir estuches para otros sectores más pujantes como el del vino, los juegos de mesa, la perfumería, el material textil y el gourmet. Ahora, como apunta su director, Darío Juan Antón, “el calzado representa sólo el 60% de nuestra facturación”.

La madrileña Next Limit, impulsada por Víctor González e Ignacio Vargas, comenzó su actividad fabricando software para realizar simulaciones digitales en películas de cine. Pero, años más tarde, ha apostado también por aplicar su ingenio a industrias como la aeronáutica, la automovilística y la de energías renovables. Como apunta González, ahora son capaces, incluso, de “simular la aerodinámica de un coche y un avión”.

A ninguno de estos negocios les ha importado cambiar o introducir una actividad nueva. Están convencidos de que es mejor encontrar otros nichos de mercado antes que cerrar la persiana. Y eso, a pesar de que, como apunta la profesora de ICADE Laura Gismera, este cambio en España no era algo demasiado habitual. “Muchos preferían continuar con el mismo sector y, en todo caso, salir fuera del país buscando más mercado”.

Pero no todos tienen la misma audacia para coger el toro por los cuernos. Según Gismera, España sigue siendo un país conservador. “Todavía nos da miedo el cambio, en contraste con lo que sucede en otros lugares como Estados Unidos, donde si un negocio no funciona se pone en marcha otro rápidamente”.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga. Y parece que la crisis está obligando a muchos empresarios españoles a perder ese miedo a marchas forzadas. Algunos productos que antes eran populares han caído en desuso y, por mucho que se rebajen sus precios, ya nadie los compra.

Aprovechar recursos

Ante esta realidad, cada vez son más los negocios que se ven obligados a buscar nuevas formulas para insuflar aire en su cuenta de resultados. Según Joaquin Amat, profesor de Estrategia de EADA, la mayoría aprovecha recursos y habilidades que ya tenía. “Se enfoca nesos intangibles en otro ámbito para crear valor en un nuevo segmento de mercado y en otro perfil de clientes”.

Es lo que ha hecho Bodegas Mezquita, una empresa familiar cordobesa, distribuidora de vinos y licores durante más de 30 años, que se transformó primero en una tienda gourmet y, después, en un negocio de restauración. Su responsable, Baldomero Gas, ha apostado por poner en marcha una taberna gastronómica donde, según afirma, “se reinventan las típicas recetas de siempre a través de una cuidada revisión de la nueva cocina”.

Pero ¡cuidado! Diversificar no tiene por qué suponer un cambio radical. De hecho, Guillermo Padilla, de la consultora KPMG, aconseja no efectuar un viraje completo en el tipo de negocio, ya que los riesgos de introducirse en una actividad desconocida son demasiado grandes. “Históricamente menos del 25% de las compañías que lo han hecho han conseguido tener éxito”, explica.

Una de las cuestiones que se plantea el empresario es cuándo variar el rumbo y adentrarse en nuevas aventuras. Según Joaquín Amat, de EADA, “cuando su actividad tradicional se encuentre con segmentos de mercado saturados y en retroceso, y con guerras de precios sin fin”. Entonces, como apunta Laura Gismera, de ICADE, debe “anticiparse aprovechando las sinergias operativas y financieras” y lanzando el nuevo negocio “antes de que el anterior se agote”.

En ocasiones, es el emprendedor el que, individualmente, decide cambiar su actividad. Así lo hizo Pascual Aparicio, que dejó la consultoría por el desarrollo de dispositivos móviles y redes sociales, creando Facetoria. O el de Marcelo Vázquez, gerente de un ‘call center’ en Granada, que ha lanzado un negocio de embalajes agrícolas y otro de servicios para autónomos (Infoautonomos.com).

A Jesús Mario Hernández, las circunstancias le obligaron. La empresa de automoción en la que trabajaba como gerente quebró. “Entonces, decidí instalarme por cuenta propia y descubrí que la prevención de riesgos laborales era una buena opción de futuro”. Después de un pequeño estudio de mercado, puso en marcha Servicios Normativos Zamora PRL.

Pero no son solo las pymes las protagonistas de estos cambios, sino que algunos grandes grupos también han impulsado ya su diversificación. Navantia es un buen ejemplo. La constructora de buques, que ha reconocido una “reducción relativa de sus mercados tradicionales”, acaba de firmar un acuerdo con Acciona para introducirse en el sector eólico marino.

Lo importante es no quedarse parado. No importa el tamaño ni la actividad a la que uno se dedique. En los últimos años, tanto grandes como pequeñas empresas se han visto obligadas a agudizar el ingenio para aumentar sus fuentes de ingresos y esquivar la crisis. Cada vez tardan menos en buscar y encontrar nuevas oportunidades. Sin duda, su futuro dependerá de cómo las aprovechen.