Economía

Por qué nos ningunean en Europa

Se ha convertido en un lugar común, entre analistas, políticos y periodistas, afirmar que España, la España de Zapatero, ha perdido peso en Europa. Me contaba recientemente un político español de alto vuelo en la corte de Bruselas, que a los españoles se les “ningunea”, “pasan de nosotros”, en los encuentros, foros, y citas europeos. Tal vez la cosa no sea para tanto –el político en cuestión tiene el carné del PP y ya se sabe que en la lucha política todo se exagera hasta lo indecible y siempe se busca zaherir al contrario-, pero es cierto que Madrid ya no cuenta tanto. Mucho menos que hace una década. Por eso es obligado, en defensa de nuestros intereses nacionales, que Rajoy recupere el terreno perdido cuando antes. Zapatero prometió “devolver a España al corazón de Europa”, pero no ha tomado ni liderado ninguna decisión trascendental (durante toda la crisis existencial de Europa hemos estado ausentes, dejando la batuta al eje franco-alemán, y la Presidencia española de la UE pasó sin pena ni gloria; más bien pena que gloria).
Por delante, hay varias negociaciones importantes, incluida, por supuesto, el impuso a la nueva zona euro aprobado en la última cumbre de jefes de Estado y de Gobierno. Todas ellas serán fundamentales para defender nuestros intereses nacionales y recuperar protagonismo.
En primer lugar, pronto se va a debatir la reforma de la Política Agrícola Común (PAC), un asunto de gran trascendencia: representa el 40% del presupuesto comunitario y España es uno de los países más beneficiados. Casi un millón de agricultores españoles se benefician de este capítulo. Aunque las cartas no se han puesto todavía sobre la mesa, todo apunta a que habrá recortes y ‘damnificados’ en le campo español.
Otro asunto de gran relevancia es la negociación de las perspectivas financieras de la UE para 2014-2020 (los presupuestos comunitarios son plurianuales). Cuánto gastaremos y en qué modo lo haremos. Es muy probable que a partir de esta fecha España deje de ser receptor neto de fondos para ser contribuyente neto, tanto por nuestro mayor nivel de vida alcanzado en los últimos años como por el nivel mucho más bajo de los nuevos entrantes en el club (no olvidemos que Croacia acaba de entrar, aunque ha pasado desapercibido, y otros están en la lista de espera). Ciertamente, es una señal positiva dejar de ser receptor de ayudas, porque esto es sinónimo de desarrollo. Pero aun así, hay que negociar una buena transición para España y defender los intereses de algunas regiones, más retrasadas en el proceso de convergencia, como Castilla-La Mancha o Andalucía.
Junto a lo anterior, es clave que España tenga un papel destacado en las negociaciones futuras sobre el modelo económico y fiscal de Europa, el marco energético comunitario y las relaciones con otras regiones, particularmente el Mediterráneo y América Latina.

El primer intento de Rajoy en la última cumbre de reservarse el derecho de veto sobre el fondo de rescate ha fallado, si bien es cierto que todavía Zapatero era el representante de España en el cónclave y el líder popular ni siquiera ha sido investido presidente (y no ha lanzado su esperado programa de gobierno).
Desde luego la recuperación de nuestro peso e influencia pasa por que nuestra economía salga del pozo. Difícilmente un país que exhibe la mayor tasa de paro de los países desarrollados, escandalosa y obscena en el caso de los jóvenes,que constantemente está entre las cuerdas por la presión de los mercados, que amenazaban con reventar en mil pedazos nuestras cuentas públicas, y que no encuentra la senda del crecimiento, podrá tener fuerza. La fuerza se tiene apuntalar en una economía seria y en crecimiento, con las cuentas en orden. El que da siempre tiene un poder moral superior al que recibe. Eso es algo que en Alemania, durante años principal contribuyente neto en la UE, se sabe muy bien.