Economía

Y usted, ¿confía en su jefe?

Cuando las relaciones laborales son fluidas, la empresa funciona bien. De perogrullo. Pero  para que el engranaje funcione a las mil maravillas, es necesaria una pieza clave: la del jefe. Porque este particular “engrasador” tiene la responsabilidad  de propiciar y mantener esas buenas relaciones. De su carácter y habilidades dependerá, en buena medida, el clima laboral de la compañía.

¿Y cómo es dicho clima? Para dar respuesta a la pregunta, Adecco ha planteado una serie de preguntas a más de 2.000 trabajadores de toda España. Para empezar, se puede decir que entre jefe y empleado hay cierto feeling. Porque el 92% de los encuestados asegura que tiene respeto a su superior, mientras que el 87% cree que su jefe confía en él. Una amplia mayoría, por lo que se ve. Pero casi un 20% dice que no se siente respetado por su jefe mientras que casi un 30% declara que no confía en él. ¿Quiénes son? Entre estos últimos, los más numerosos son lo más mayores, y más los hombres que las mujeres.

¿Y qué ocurre cuando el jefe es más joven que el empleado? En principio, no hay problema… a no ser que la diferencia de edad supere los 20 años. Así, a medida que aumenta la diferencia de edad y el superior es más joven, también se incrementa el porcentaje de trabajadores encuestados que afirman que no podrían respetar y trabajar con un jefe que fuera más joven que ellos. Una paradoja: casi el 80% asegura que la edad de su jefe no afecta al respeto que pueda tenerle. Y son los más jóvenes (entre 18 y 34) y las mujeres quienes peor llevan la diferencia de edad.

Otro dato curioso es que un 36% afirma que su jefe es democrático (pide la opinión de sus subordinados antes de tomar una decisión), mientras que un 30% opina que es autocrático (toma siempre las decisiones sin contar con nadie y sin dar explicaciones), un 22% carismático (es capaz de generar entusiamo y de implicar al máximo a sus empleados), y un 11% paternalista (confía en sus empleados y les motiva para que trabajen más y mejor). Sin embargo, más del 60% (sobre todo mujeres y personas de más edad) les gustaría que tuviera un estilo de liderazgo más democrático, frente al 26% de quienes se decantan más por el carisma. Eso sí, donde hay mayor quórum (dos de cada tres encuestados) es a la hora de afirmar de que un buen jefe es aquel que “se remanga” para sacar el trabajo del equipo adelante. ¿Y se atreverían a serlo? Seis de cada diez españoles estarían dispuestos a ello. ¿Cómo conseguirlo? El 85% piensa que tener relacionales sociales con su jefe podría ayudarles a progresar. ¿Suena a peloteo?