Economía

Si te quedas en paro, hazte político

Si te quedas en paro, y quieres tener un trabajo de por vida, hazte político. La frase no es mía. Proviene de una de esas personas que encontramos en los pueblos de España, que peinan canas, y que solo tuvieron como escuela esa que llaman la escuela de la vida. Uno de tantos que vivieron en su infancia la crueldad de una guerra. Uno de tantos que, ante la terrible crudeza de esta crisis, reza para que no le quiten su pensión: “Si no me quieren subir, que no me suban, pero que no me la quiten”, repite en una especie de letanía cada vez que le veo. Tampoco entiende de primas de riesgo, de mercados, o de agencias de calificación. Sus conocimientos de economía se reducen a no gastar lo que no tiene y en tener los pocos ahorrillos a plazo fijo.

Cuando coincido con él, la conversación casi siempre empieza con la misma frase: “Valentín, ¿cuándo va a acabar esta crisis?”. Aunque él tiene su pensión, y su casa, sus hijos, trabajadores de la construcción, están en el paro. Como tantos otros en los pueblos de Castilla La Mancha, de donde es originario. ¿Sus nietos? Algunos estudian. Otros, acercándose a la treintena, ni siquiera saben lo que es tener una nómina. Y se le pone un carácter de mil demonios cuando habla de cómo el alcalde de su pueblo, y algún que otro concejal, se han puesto un sueldo. “Ese dinero lo tenían que destinar a aquellos que no tienen un mendrugo de pan que echarse a la boca”, me dice.

Así, hablando y hablando, ataca a José Luís Rodríguez Zapatero por haber dejado el país como lo ha dejado. “Y encima se va a llevar 150.000 euros todos los años que salen de mi bolsillo, del tuyo y de todos”, dice encolerizado. Es entonces cuando me aconseja que me haga político, por la sencilla razón de que yo tengo estudios. “Si lo haces, y te va bien, tendrás no solo un sueldo, sino varios, como la Cospedal, y para toda la vida”, apunta. A lo que añade que disfrutaré de comisiones, dietas, una secretaria, coche oficial… y un sinfín de parabienes. Eso sí, si doy el paso, me ruega que no sea un chorizo como esos que han dejado las arcas de ayuntamientos, comunidades, y del país entero tiritando. Que no diga mentiras. Que si prometo algo, lo cumpla. Y que piense en los demás. Otra clase magistral de la escuela de la vida.