Economía

Esto es lo que necesitamos para salir de la crisis

Mi abuela Nicasia nunca fue empresaria. Y eso que heredó de su padre 52 cabras. Pero como lo suyo era una gran familia –ocho hermanos, a los que luego se sumaron sus cinco hijos, y algunos nietos de los que se tuvo que hacer cargo– hizo todo lo que estaba en su mano para sacar adelante lo suyo…. y  lo que no era suyo. Vendía patatas, cuando sobraban; tomates, cerezas, leche y, sobre todo, quesos de cabra. Hasta 28 quesos hacían cada día ella y sus hermanas para, con el dinero, poder alimentar a todos. Pero, como digo, ella ni estaba registrada como autónoma, ni como empresaria. Aunque era una persona que no paraba, que nunca se desalentaba, que le ponía pasión a las cosas, que buscaba soluciones a los problemas, que le echaba horas, esfuerzo y ganas. Les cuento esta historia para entiendan que, desde mi punto de vista, ser emprendedor es algo que va mucho más allá de montar un negocio. Emprender es una actitud, una forma de ver y entender la vida. Y eso es lo que hemos pretendido mostrarles en el número de abril de  Capital que ya está disponible en los kioscos.

Es un número especial, muy especial, dedicado íntegramente a emprender.
Y lo hemos hecho por dos razones. Una, porque entendemos que en España necesitamos cambiar de actitud, remover algunas ideas muy enraizadas que nos han anquilosado y nos están hundiendo. Sí, hablo de esa vieja mentalidad que nos llevaba a buscar la seguridad que significaba ser funcionario. También hablo de esa arcaica visión que aún persiste del empresario: ése que se aprovecha y nos explota. Rompamos de una vez esos erróneos clichés que no nos van a ayudar a salir de ésta.
La segunda razón por la que hemos abordado este número es porque queremos acabar con la idea de que solo emprenden los jóvenes, preferentemente hombres, del mundo de la tecnología, que, como los fundadores de Microsoft, Google o Facebook, engendraron sus ideas en un garaje. Emprender no es cuestión de edad, ni de sexo, ni, por supuesto, se limita al campo tecnológico, ni siquiera se limita a estar fuera de la empresa: también se puede hacer desde dentro. Emprender es cuestión de actitud, de espíritu, de creer en algo, de arriesgarse, de esforzarse, de no pararse ante los problemas, sino intentar resolverlos. Y para forjar esa mentalidad es clave empezar desde abajo, desde la escuela, para que la mente se vaya amoldando a otra forma de ver la vida. Mi abuela no fue a la escuela. Pero entonces no se habían perdido los valores que hoy es difícil encontrar en nuestros chicos, acostumbrados estos tiempos atrás a nadar en la abundancia.
Si me preguntan qué dos elementos son clave para tener una actitud emprendedora les diría que pasión y perseverancia. Pasión por lo que uno está haciendo, porque cree que tiene razón, porque está convencido de que puede sacarlo adelante. Y perseverancia para no tirar la toalla, para pelear hasta el final. Ya lo decía mi abuela Nicasia. A su manera y con sus dichos, muchos, variados, pero aquí solo voy a dejar dos que vienen al caso. Uno, Nunca nadie te preguntará cuánto tiempo has empleado [en hacer algo] pero los fallos los verá todo el mundo. Y dos, un supuesto diálogo entre una cocinera y el huevo:
Huevo, ¿por qué no creciste
 –Y tú ¿por qué no me batiste?
Pasión y perseverancia. Y ahora sí, ya pueden entrar a este número tan especial dedicado a todos y cada uno de los que, con su pasión, su trabajo y su perseverancia contribuyen a que un día España pueda salir del agujero negro en el que nos hemos metido.