Economía

Yo emprendí fuera

En cualquier rincón del mundo cuando alguien inventa algo suele ser motivo suficiente para ser tratado, por lo menos, con respeto. Pero en España no ocurre lo mismo. Aquí en vez de premiar al pionero, en ocasiones hasta se le critica. Si no, que se lo digan a Miguel Ángel Díez, que abandonó un puesto directivo en la empresa privada para lanzar el primer karaoke online del mundo. “Crear Red Karaoke ha sido una carrera de obstáculos. Tuve muchos problemas técnicos y legales para conseguir los derechos de autor. También recibí incomprensión y mucho cachondeo por dedicarme a algo como el karaoke porque en España no está bien considerado y no se conoce el mercado que hay detrás. Eso me cerró las puertas de los medios, de los inversores y de las empresas durante mucho tiempo. Curiosamente eso solo nos ha ocurrido en España. Fuera siempre nos han tratado con el máximo respeto”, explica el fundador de www.redkaraoke.com, líder de su sector, con más de 45.000 canciones, y un millón de usuarios registrados.

La falta de cultura emprendedora en España obligó a este emprendedor a emigrar a San Francisco. “Tras una visita a Silicon Valley, comprendí que si queríamos ser una empresa global, debíamos atacar el mercado americano de forma intensa. Además, hacerlo desde el Valle nos daba la oportunidad de acelerar acuerdos televisivos con empresas como Google TV, Samsung o Panasonic”, asegura Díez.

Y es que, según los emprendedores consultados, estar presente en San Francisco te da muchas ventajas, como encontrar a las personas adecuadas, que están dispuestas a escuchar y apoyar una idea. También se obtiene un plus de calidad por el mero hecho de tener el sello de empresa de Silicon Valley. “Aunque hay más competencia, lo mejor de todo es  que el entorno apoya a los emprendedores. En España somos o bien el empresario malvado o el emprendedor chiflado. En San Francisco hasta los camareros te preguntan por tu proyecto y te desean suerte. Todo el mundo te anima. También se nota en las empresas grandes, que están más abiertas a trabajar con emprendedores. En España, los grandes o bien no te hacen caso o si te lo hacen, es para exprimirte”, añade.

Ramón Recuero también ha padecido la incomprensión española. “Se promueve el camino de ir al colegio, al instituto, y a la universidad y luego buscar un trabajo, como funcionario. Ser emprendedor está mal visto, incluso aún tengo problemas para explicárselo a mis personas más cercanas. Mis padres me siguen preguntando que cuándo me voy a buscar un trabajo”, asegura el fundador de Netgamix, una plataforma que permite a cualquier usuario jugar y crear fácilmente juegos multimedia tipo trivial y compartirlos con los amigos.

Al contrario que el emprendedor anterior, Netgamix tiene su sede en Chicago. “Gracias a un programa de doble titulación, estudié un máster en Chicago. Por eso decidí quedarme en esta área, donde también se incentivan las start-ups. De hecho, hasta que llegué a esta ciudad no pensaba que Netgamix pudiera ser una empresa. Pero las facilidades burocráticas y de soporte transformaron la percepción del proyecto”, añade el fundador de www.netgamix.com, un portal que con su millón de juegos y más de 25 millones de preguntas ha captado la atención de más de 165.000 usuarios.

El mero hecho de realizar un curso en Estados Unidos, concretamente en Nueva York, también convenció a David del Ser de que la sede de Frogtek (www.frogtek.org) debía de estar en Estados Unidos. “La empresa realiza software para emprendedores en países en vías de desarrollo, buscando ser rentable. Pero también crea un impacto social que mejora las condiciones de vida de la gente. Encontrar inversores en España que quieran mezclar los retornos financieros con los sociales en España es bastante difícil”, explica del David del Ser.

Estos ejemplos son buena muestra de lo mucho que Estados Unidos ofrece a los emprendedores. “Hay una mayor cultura del riesgo. Se la juegan los emprendedores pero también los inversores. También existe cultura del fracaso, entendido como parte del aprendizaje, y del éxito, cuando triunfas te conviertes en referente”, explica Xavier Verdaguer, un veterano en Silicon Valley. “He lanzado siete empresas, tres en Estados Unidos. La última, Innovalley (www.innovalley.us), que mezcla tecnología y moda. Este tipo de iniciativas no tiene oportunidades de éxito en España”, se lamenta Verdaguer.

Así es. ¿Se imagina cómo trataríamos en España a una empresa que vende zapatos con sensores de vibración capaces de sincronizarse con el GPS del móvil, e indicarnos si tenemos que girar a la derecha o izquierda para llegar a nuestro destino? ¿Y qué me dice de un maletín elaborado con tela solar que permite cargar el móvil con solo llevar el aparato en el interior?

El viaje de Pocoyó
La incomprensión también fue la respuesta que recibió José María Castillejo cuando acudió a vender su serie de animación Pocoyó por las televisiones españolas. “Nadie es profeta en su tierra, Nosotros éramos nuevos y entonces el mercado de preescolar no existía en España. No quisieron apoyar financieramente un proyecto destinado a un nicho que no existía”, explica el presidente de Zinkia, empresa creadora de Pocoyó.
Lejos de amilanarse, Castillejo hizo las maletas y viajó con su serie por el mundo hasta conseguir el que quizá sea el mayor éxito de la animación española desde los tiempos de David el Gnomo. “Con el tiempo, los españoles se han arrepentido de no apoyarnos. Pero nosotros siempre tuvimos claro que si queríamos recuperar la inversión, estos dibujos debían ser globales”, añade Castillejo. Buena prueba de ello es que desde el principio los guiones de Pocoyó se escribieron en inglés. De hecho, personajes como Pajaroto, uno de los amigos del popular niño azul, se llamó en los comienzos Sleppy Bird.

Ser consciente de que tu cliente está en el extranjero fue también lo que ocurrió en GMV. “La empresa se fundó en la década de los 80, cuando casi nadie vendía fuera de España. Lo que pasó es que GMV se dedicaba a la actividad aeroespacial. Y en España no había negocio en ese campo. Por tanto, no quedó más remedio que salir fuera”, explica Miguel Ángel Martínez, director de desarrollo corporativo. “Al principio, el 100% de la facturación venía del exterior, lo que provocó que todos los documentos estuvieran redactados en inglés”, recuerda Martínez. Con los años, la empresa se ha diversificado, entrando en otros campos con presencia española como TICs, telemedicina o defensa. Pero todavía obtiene el 65% de los ingresos más allá de los Pirineos. “Llevamos muchos años trabajando con la Agencia Europa del Espacio”, concluye.
Europa también es el punto de partida de Playence. “La empresa nace con la vocación de que los ordenadores comprendan lo que se ve y oye en vídeos y audios, facilitando el acceso a esa información. Y el mejor sitio donde estudiar lo que se denomina como web 3.0 o web semántica está en la ciudad de Innsbruck [Austria]”, comenta Sinuhe Arroyó, fundador de la empresa. Estar con los mejores fue lo que convenció a este ex alumno de la escuela de negocios Chicago Booth de que Austria era el sitio ideal para lanzar Playence. “Ahora estamos planeando el desembarco en Silicon Valley. Pero en mi caso debo decir que tanto el Gobierno español como la UE han sido claves para el desarrollo de la empresa, ya que nos otorgaron distintas becas y proyectos internacionales”, añade Arroyo.

Hasta el lejano oriente
Ni la distancia ni las diferencias culturales han impedido a Iñaki Soto y Francisco Navarro emprender en Japón. “En 1997 fundamos Interspain, un centro cultural que gestiona una escuela de idiomas, una librería especializada en Tokio y facilitamos el intercambio de estudiantes entre Japón y España. Lo más difícil fue ganarnos la confianza de los japoneses, lo que es esencial para triunfar”, explica Iñaki Soto. Una vez lograda esa confianza, estos emprendedores solo tienen buenas palabras ante la forma de actuar de los nipones. “El japonés está más implicado en la marcha de la empresa. En España falta iniciativa y hay demasiadas trabas”, añade Soto.

Todos estos emprendedores, y otros muchos, han demostrado que cada vez hay menos miedo a buscar fuera lo que, por desgracia, no hay en España. La mayoría optan por fundar su negocio en el extranjero. Otros, en cambio, se conforman con aprovechar la oportunidad que le da una empresa para exportar su producción y crearse una base de clientes en el exterior. “Eso es lo que consiguen las 300 empresas españolas que venden en Vente-privee. Nos utilizan como una herramienta de promoción, ya que su catálogo lo ven más de 15 millones de personas en 11 países”, asegura Fernando Maudo, director general de la firma gala en España. ¿Ejemplos? Medwinds, una nueva marca creada por la familia Fluxá, dueña de Camper, que se ha dado a conocer internacionalmente gracias a vender su catálogo en el club de compra.

Ya sea plantando la bandera española o simplemente exportando, está claro que a los emprendedores nacionales no hay burocracia e incomprensión que pueda pararles a la hora de cumplir su sueño de emprender. Pero, ¿no estaría mejor facilitarles las cosas en su propio país?