Economía

Así son los genes de los emprendedores

Se llaman Ana Maiques (economista), Ángel María Herrera (informático) y Benjamin Coll (licenciado en Administración y Dirección de Empresas). Ana fundó la empresa de servicios de investigación científica aplicada Starlab, Ángel hizo lo propio con Bubok Publishing y Benjamin desarrolló Shopall. Son solo tres ejemplos, pero hay muchos más: José Ramón García (Blusens), Manuel Roca (Atrápalo.com), Lucas Carne y José Manuel Villanueva (Privalia)… Todos tienen en común que el carácter emprendedor corre por sus venas. Y en un hipotético análisis de sangre, de todos ellos se obtendrían unos resultados bastante parejos. “El ADN del emprendedor debería tener, al menos, cromosomas de emprendimiento, liderazgo, creatividad, innovación, ética, iniciativa, sacrificio y mucho trabajo”, afirma Juan Antonio de la Cruz, director general de IEBS (Innovation & Entrepreneurship Business School).

Cualidades a las que habría que añadir la automotivación, el saber gestionar el tiempo para poder compaginar su vida personal y profesional, el tener habilidades comerciales y conocimientos financieros… “Y valentía y visión innovadora, porque es una persona que se enfrenta con decisión y actitud resolutiva a los primeros años de vida de un pequeño negocio”, apunta Miguel Carmelo, presidente de la Universidad Europea de Madrid (UEM). Las palabras miedo o riesgo al fracaso no están en su vocabulario.

Sin olvidar la ilusión. Porque, sin ella, tanto esfuerzo en tiempo y dinero, tanto sacrificio para sacar con la máxima ilusión un proyecto adelante, sería imposible. Y sin proyecto, más que un emprendendor, lo que tendríamos sería un soñador.

 

Escasez de jóvenes

Si en vez de un análisis hacemos una radiografía del emprendedor español, los resultados demuestran que predominan los hombres (64%) frente a las mujeres (36%), según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Por edades, son mayoría los que tienen entre 25 y 34 años (un 38%), frente al 26% de los que tienen entre 35 y 44 años, y al 10% situado entre los 45 y los 64 años. Un escaso 8% de las personas con edades entre 18 y 24 años se atreven a dar el salto.

Un salto que, según el Libro Blanco de la Iniciativa Emprendedora en España, de la Fundación Príncipe de Girona, lleva aparejado consigo cinco aspectos clave: necesidad de logro (es decir, alcanzar metas significativas y desafiantes), independencia (ser su propio jefe), control interno (los resultados de los eventos están determinados por las propias acciones), propensión al riesgo (los emprendedores toman decisiones bajo incertidumbre, pero con altas probabilidades de ganar) y autoconfianza (creen en sus propias habilidades). Todo ello para ganar mucho dinero, ¿no? “Ese mito hay que derribarlo. El emprendedor es una persona que detecta una necesidad y que está pensando más en generar clientes que dinero”, señala Alberto Fernández Terricabra, profesor del IESE. En bastantes ocasiones se trata de personas que han mamado la experiencia empresarial de su propia familia o de su entorno cercano. ¿Otros genes? “Tienen que tener un evidente afán de superación constante y cierto espíritu aventurero’, indica Antonio Alonso, director general de la Escuela Europea de Negocios (EEN). Y salud, una salud de hierro para hacer frente a posibles nubarrones. ¿Asustado ante tanta cantidad de atributos? ¿Piensa que más que personas son una especie de superhéroes? “No es necesario tener todas las cualidades pero, eso sí, el emprendedor debe saber cuáles son sus propias limitaciones para así poder rodearse de aquellos talentos que las suplan”, subraya el director general de IEBS. Y discernir qué es lo adecuado en cada momento, y en qué grado.