Economía

Los puntos clave que debe tener la Ley de Emprendedores

Si a principios del siglo XIX, la maraña administrativa era tal que hasta Mariano José de Larra la inmortalizó en su célebre Vuelva usted mañana, dos siglos después, y al menos para la actividad emprendedora, sigue siendo un obstáculo. De hecho, en 146 países del mundo, de un total de 183, es más fácil crear una empresa que en España, según el informe Doing Business 2011. Tampoco es de recibo que se tarden 18 días, el doble que en Europa, solo en registrarla. Porque si contamos los sistemas de autorización y licencias nos vamos a 47 días y a casi diez procedimientos con administraciones diferentes. ‘Hay que eliminar trabas administrativas y simplificar los procedimientos bajo el principio básico de un solo trámite, una sola vez y en un solo día”, apunta Celia Ferrero, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Por eso sería aconsejable la creación de una autorización única y express para la creación de empresas, válida en todo el territorio nacional. Y, respecto a las licencias, que el control de éstas fuera posterior a la puesta en marcha del negocio, de tal forma que las autorizaciones no dilaten o impidan que pueda estar funcionando. ¿Otros escollos? Los hay estructurales, como la elevada y desfasada fiscalidad, y los hay coyunturales, como la falta de acceso a la financiación. “Que en los tres primeros años de actividad se pudieran hacer quitas en el pago a la Seguridad Social sería una buena medida”, asegura Natalia Andía, responsable del programa social entrepreneurship de ESCP Europe. Como una bonificación en las cotizaciones sociales, establecer una reducción para microempresas en el Impuesto de Sociedades de cinco puntos, cambiar el criterio de devengo en la tributación del IVA por el de caja o facilitar fiscalmente las reinversiones de beneficios.