Economía

El turismo, cansado de aguantar la vela y recibir palos

Los empresarios turísticos empiezan a cansarse de aportar y apenas recibir. De aportar buenas noticias a nuestra deprimida economía, como que los ingresos turísticos hasta julio van a enjugar todo el déficit comercial del país, que la llegada de turistas internacionales en verano ha batido todos los récords de nuestra historia y que, en un entorno de desempleo lacerante –la tasa de paro supera ya el 25%–, el sector ha sido capaz de mantener el número de afiliados a la Seguridad Social. Y cansado de recibir palos como la subida de dos puntos del IVA y de las tasas aeroportuarias o el recorte del 70% del presupuesto a la promoción en los últimos tres años. No es de recibo, dicen, que un sector que ejerce de locomotora económica –representa algo más del 10% del PIB y de él viven cerca de dos millones de personas–, no tenga el merecido reconocimiento económico, social y político que se merece.

El último disgusto les ha llegado a los hoteleros con el recorte del 31% del presupuesto del programa de vacaciones para mayores del Imserso –hasta los 70,6 millones de euros–. Ése que permite a miles de nuestros jubilados disfrutar de unas vacaciones baratas y al sector turístico llenar hoteles y restaurantes en plena temporada baja. “Hasta el 18 o el 20 de noviembre no llegarán los clientes a los destinos por el retraso en aprobar los nuevos presupuestos. Además del recorte sufrido. El Gobierno no ha captado lo que significa el programa de viajes del Imserso”, señala rotundo Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat). Y el aviso no es baladí: la patronal hotelera advierte de que el año puede terminar con “desempleo en el turismo”. Un guante que ya han recogido algunos sindicatos que han traducido el impacto en números. Así, CC.OO estima que se podrían perder 10.000 empleos directos, fundamentalmente en los establecimientos hoteleros acogidos al programa, además de otros miles de empleos indirectos en el resto de los servicios. De ser así, sin duda, sería una mala noticia para un país que soporta la mayor tasa de desempleo de toda la UE.

Desde la Secretaría de Estado de Turismo prefieren no entrar a valorar este escenario laboral  sino el  esfuerzo hecho por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de quien depende el Imserso, por reducir más el presupuesto que el número de plazas hoteleras ofertadas –las casi 900.0000 plazas representan un 17,3% menos que las de la temporada anterior–. “El programa sufre un ajuste, aunque menor, que el resto de departamentos del Gobierno”, señala una portavoz de Isabel Borreguero.

A por los jubilados… europeos

Pero no todo son malas noticias. En el reverso de la moneda, el pasado 1 de octubre se puso en marcha una nueva edición del programa Europe Senior Tourism. Una iniciativa que, inspirada en el éxito de los viajes del Imserso, puso en marcha en 2009 el entonces ministro socialista Miguel Sebastián pero aplicada a Europa. En la pasada temporada, 54.713 turistas con más de 55 años vinieron de vacaciones a nuestro país procedentes de Polonia, Bulgaria, Irlanda, Italia y República Checa, entre otros países. El objetivo, el mismo: desestacionalizar el turismo y aprovechar un mercado al alza en una Europa cada vez más envejecida… pero con más poder adquisitivo, tiempo y salud para viajar… y gastar. Y el resultado, brillante: frente a los 7 millones de euros invertidos por la Administración en el programa en la temporada 2010-2011 –en bonificaciones y pólizas de seguros–, las arcas públicas ingresaron 9,1 millones vía impuestos y ahorros en el pago de prestaciones de desempleo. Es decir, por cada euro invertido, se ha obtenido ¡1,3 euros!

Pero como la crisis también ha llegado hasta aquí, la secretaría de Estado de Turismo ha tenido que ingeniárselas para mantener a flote esta iniciativa: a falta de presupuesto este año ha tirado del excedente de la temporada anterior –se cubrieron solo la mitad de las plazas previstas y se quedaron sin gastar 2,3 millones de euros-; ha reducido la bonificación de los 150 euros máximo a 90 y ha concentrado los esfuerzos de captación en solo seis países europeos –Polonia, República Checa, Eslovaquia, Rumanía, Bulgaria y Lituania–. “El objetivo es cubrir el cien por cien de los ingresos y las plazas ofertadas, unas 21.000, muy similares a las de la temporada anterior, pero con un retorno de la inversión mayor ya que hemos reducido la cuantía de la bonificación”, señala Carlos Romero, director de Investigación, Desarrollo e Innovación Turística de Segittur, la sociedad estatal responsable de pilotar esta iniciativa.

La otra novedad se da en el modelo de financiación: la idea inicial era que Turespaña y las Comunidades Autónomas sufragaran al 50% el programa. Pero dado que la salud de las autonomías no está para alegrías inversoras, la Secretaría de Estado de Turismo se ha volcado en implicar directamente a los destinos. En total, 12 zonas turísticas en Andalucía, Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia y Cataluña, desde Benidorm hasta Menorca o La Manga, están jugándose los cuartos para que la iniciativa prospere.

Aunque el programa no ha evolucionado a la velocidad que algunos empresarios turísticos esperaban, nadie duda de los réditos que está generando. Es más, se necesitarían más iniciativas como ésta para que el turismo siga siendo el motor de arrastre de nuestra economía.