Economía

José María Castellano planea destinar su sueldo a fines sociales

José María Castellano, presidente ejecutivo de NCG Banco, fue el primer banquero y único hasta la fecha en entornar el mea culpa y pedir perdón públicamente no solo por el error de las preferentes, ese vehículo de inversión que casi nadie entendía y en el que se han quedado atrapados miles de pequeños inversores, sino por otros desmanes cometidos por el banco (antes caja), como indemnizaciones abusivas a ex gestores o inversiones imprudentes. Ahora, una vez más, este directivo gallego va a dar que hablar: planea destinar su salario a un fondo que el banco utilizará con fines sociales.

Desde la entidad gallega declinan hacer cualquier comentario al respecto, pero fuentes conocedoras del proyecto aseguran que Castellano hace meses que tomó la decisión. Si todavía no ha visto la luz es porque en la entidad todavía se está trabajando en la mejor forma jurídica para articular la idea –y cuando lo esté, dicen también,  él no quiere darle bombo y platillo–. Los pocos que dentro de la casa están al tanto del proyecto cuenta que el pensamiento original del que fuera mano derecha de Amancio Ortega (Inditex) era destinar ese dinero, más el aportado por otros que se unieran al proyecto –empleados, directivos y colectivos sociales–, a solucionar el problema de los desahucios. Sin embargo, con todo el lío en torno a la creación de un banco malo, la entidad no sabe a ciencia cierta con qué activos se va a quedar o no en su balance. Así que el destino final de los 300.000 euros anuales que cobra Castellano, después de que el Gobierno central limitase a esa cifra los emolumentos de los directivos de entidades intervenidas, podría ser otra. “Pero siempre ligada a una actividad de responsabilidad social del banco”, matizan estas fuentes. Lo cierto es que Castellano se lo puede permitir, ya que dispone de un jugosos patrimonio personal.

Catellano aterrizó hace ahora poco más de un año en el banco, resultado de la fusión de Caixa Nova y Caixa Galicia, como el salvador de una entidad que atravesaba uno de los peores momentos: el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) acabó inyectando unos 6.000 millones de euros hasta hacerse con el 93% del capital, lo que le convierte en una entidad intervenida por el Estado en toda regla, y cerraba el pasado ejercicio con unas pérdidas de 169 millones de euros –en el primer semestre de este año, los números rojos se elevan ya a 1.400 millones de euros–. Quienes le conocen de primera mano aseguran que Cstellano no es un banquero al uso y que, desde que ha llegado al banco, lo ha puesto todo patas arriba. Entre otras iniciativas, ha finiquitado el cobro de dietas por asistir a los consejos de las participadas (una especie de sobresueldos encubiertos); ha creado un portal interno en el que los empleados pueden preguntar (casi) todo lo que quieran y reciben una contestación del directivo de turno en un plazo de 24 horas y se ha puesto manos a la obra para resolver el problema de las preferentes y subordinadas, permitiendo que los cerca de 80.000 clientes afectados acudan si lo deseen a un arbitraje para recuperar su dinero –unos 1.800 millones de euros–. Una fórmula a la que es probable que otra entidades pilladas acaben recurriendo para salir del atolladero.

Son muchos los que ven la llegada de José María Castellano como un soplo de aire fresco en un sector que tiene muchas cosas que explicar. Sin embargo, este ejecutivo tiene una dura tarea por delante para darle la vuelta a la entidad como si de un calcetín se tratase, abrir las ventanas y no dejar resquicio para más aires viciados –Anticorrupción reclama 7,8 millones a cuatro ex directivos–. La gente así se lo pide. Y si no, lean el siguiente comentario en la Red al hilo de una noticia sobre la entidad: “¿Se ha destinado presuntamente fondos de la Fundación para beneficio propio en viviendas, propiedades o embarcaciones de gestores o consejeros de la misma? Jose Maria nos lo debes…….. Colaboración con la justicia y auditoria de los gastos de la Fundación con nombres y apellidos en los ultimo 10 años. Entonces empezaremos a considerarte,  Castellanos”. Esperemos que la suya no sea una operación de maquillaje sino una revolución en toda regla.