Economía

Rajoy 'pasa' de los grandes empresarios

Me dice un gran empresario que lamenta que en España el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no mime y escuche a los primeros espadas de las principales compañías como ocurre en otros países. Sin ir más lejos, en Alemania la canciller Angela Merkel come todos los meses de forma informal con los presidentes de las 10 primeras multinacionales alemanas.
El presidente Rajoy ha optado por enrocarse en su torre de marfil de Moncloa y no escuchar a los altos ejecutivos. Ninguno de los grandes consigue ‘audiencia’ por más que lo intente. A lo sumo, los recibe en comidas de grupo, que tampoco son muy habituales y le sirve para hacer una foto de familia con la que acallar algunas voces. Si uno quiere intercambiar impresiones con el poder político no le queda más remedio que pedir hora con el asesor económico, Álvaro Nadal. Curiosamente, Nadal, el fontanero económico de Moncloa, no parece ser un gran interlocutor, de modo que muchos se quejan de que se sienten huérfanos. En una entrevista que publicamos en la edición de diciembre de la Revista Capital, la presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, se queja de que el Ejecutivo les ignora. “En presidencia del Gobierno nos han dicho que su agenda está muy ocupada”, dice en referencia a los múltiples intentos de hablar con Rajoy para exponerle sus puntos de vista. Tal vez esto explique en parte por qué los empresarios, dice Oriol, “están totalmente decepcionados con Rajoy”. Un Rajoy ambiguo y dubitativo que, en palabras de los empresarios, no ha sabido coger el toro por los cuernos y no ha imprimido la velocidad suficiente a las reformas estructurales. La actitud de Rajoy, bastante insólita entre los países occidentales, le está alejando tanto de la realidad social como de la empresarial. Muchos empresarios le han pedido abiertamente que solicite ya el rescate, pero no dice ni sí ni no ni todo lo contrario. Si Rajoy escuchase más a determinandos empresarios tal vez su política no fuese tan errática y cortoplacista, muy pendiente del calendario electoral. Pero tal vez esto sea demasiado pedir.