Economía

Ya era hora de apoyar al coche

La venta de coches en España se ha gripado como evidencia el batacazo histórico en el número de nuevas matriculaciones durante septiembre. Según datos de la patronal Anfac, el pasado mes se vendieron sólo 35.146 turismos, un 38,6% menos que en idéntico mes de 2011. Y en lo que vamos de 2012, solo se han matriculado 555.362 unidades, que representan un retroceso del 11% respecto al mismo periodo de 2012. De seguir la actual tendencia, 2012 cerraría muy por debajo de las 700.000 unidades, el peor dato desde inicios de los años noventa. Con cinco millones y medio de parados y una recesión que dura ya cinco años no es de extrañar que los coches acumulen polvo en los concesionarios. Pero no se pueden echar todas las culpas a la crisis. La Administración Pública también es responsable en estos  fallos mecánicos. No sólo no ha cuidado el sector del automóvil, que representa el 10% del PIB y emplea directa o indirectamente al 9% de la población activa española. Más bien lo contrario. Han visto en el vehículo privado la gallina de los huevos de oro con la que recaudar miles de millones de euros vía multas, tasas de lo más variopintas, pago por aparcamiento o impuestos desorbitados sobre el combustible o la compra de vehículos. En total, el Estado recauda gracias al automóvil más de 24.000 millones de euros, según Anfac, cifra que equivale al 2,4% de la riqueza nacional y duplica, por ejemplo, el ahorro que el Gobierno obtendrá con los recortes en Sanidad o Educación.

Dado este enorme poder recaudatorio, no es de extrañar que la caída drástica tanto en la venta de vehículos como en el consumo de gasolina genere enorme preocupación en el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Hasta el punto de apoyar al sector, en un momento en que se imponen los recortes al gasto público,con un plan que gratificará con 2.000 euros a todos aquellos que cambien su coche viejo por uno nuevo. Se trata de una buena noticia, que según estimaciones de la patronal, ayudará a que se vendan 50.000 unidades adicionales hasta final de año. Dinero, que por otro lado, vuelve rápidamente a las arcas públicas, y con creces. Por cada euro que invierte el gobierno, Hacienda recupera tres vía el pago del 21% de IVA y el impuesto de matriculación, que supone un gravamen adicional del 4,5% Además de engordar las arcas públicas, la venta de nuevos coches tiene efectos favorables para otros muchos sectores que giran en torno al automóvil, como distribuidores, financieras, aseguradoras, etc.

Pero más allá de estos factores coyunturales, era necesario que el Ejecutivo apoyase a uno de los sectores más relevantes de nuestro tejido industrial. No olvidemos que España, aunque el gran público lo desconozca, es el segundo fabricante de coches de la Unión Europea, solo superado por Alemania, y por las carreteras mundiales circulan más de 25 millones de vehículos made in Spain. Y fabricantes como PSA, Volkswagen, Renault o Ford trabajan en un ambicioso proyecto para que la producción española pase de los algo más de dos millones de vehículos actuales hasta los 3 millones a final de esta década. Una cifra nada despreciable como que las instancias públicas cuiden con más mimo al sector, que puede ser uno de los motores para salir de la crisis, y a los sufridos conductores.