Economía

Conjuntas y urgentes, las palabras clave para escuchar a los ciudadanos

Por fin. Hacía meses que los dos grandes partidos de este país no se sentaban en una mesa para buscar soluciones a los problemas que realmente afectan a los ciudadanos en su día a día. Y lo que es mejor, no se apuntaba algo productivo de esa reunión. Lo hicieron el miércoles al más alto nivel político, a través de las números dos de Gobierno y PSOE. Soraya Sáenz de Santamaría y Elena Valenciano alcanzaron un principio de acuerdo para “resolver el drama de los desahucios” y, a partir del lunes, trabajarán sus equipos técnicos con el objetivo de redactar un texto legal que ponga coto a cifras que hablan por sí solas.

La Asociación Jueces para la Democracia ha denunciado que, desde 2007, se han producido más de 200.000 desahucios, a los que se deben sumar otros 400.000 procesos que están en marcha… mientras hay más de 5 millones de viviendas vacías. Además, los datos del Consejo General del Poder Judicial avisan de que se producen diariamente 517 desahucios de viviendas y locales.

Moncloa y Ferraz pactaron prestar especial atención a las familias con hijos o con personas mayores a su cargo pero, pese a todo, la plataforma de afectados recibió con “desconfianza y escepticismo” los comunicados oficiales de la reunión a la espera de resultados concretos que vayan más allá de declaraciones formales que interesan tanto al PP (que necesita hacer algún guiño concreto a la sociedad), como al PSOE (que ha hecho de este asunto su principal cruzada de oposición en las últimas semanas).

Ahora bien, las dos palabras clave a partir de esta reunión son conjuntas y urgentes. Populares y socialistas suman fuerzas veces contadas desoyendo lo que les reclama una ciudadanía cada vez más molesta con la clase política en un momento de crisis económica tan complicado como el actual. Y en las ocasiones en las que PP y PSOE miran en la misma dirección lo hacen, por lo general, a medio plazo y para acordar temas de su interés o asuntos mayores que por supuesto son muy importantes, pero en los que los ciudadanos no ven su traducción práctica.

 

Miremos algunos ejemplos. Siempre hay acuerdo sobre las conclusiones de los Consejos Europeos, aunque no sobre el traslado de esas citas a medidas concretas en el ámbito doméstico. PP y PSOE también han votado juntos (o al menos no en contra) todas las reformas financieras a excepción de la última. Aunque con años de retraso, antes de verano, también vimos a los dos grandes partidos de la mano para repartirse los cargos de órganos constitucionales como el Tribunal Constitucional, la Junta Electoral Central o el Defensor del Pueblo (no así el Consejo de RTVE que el PP eligió en solitario). Y, por encima del resto de acuerdos, recordamos el pacto para reformar la Constitución cerrado con nocturnidad y en tiempo récord en el verano de 2011 con el fin de obedecer a Bruselas y evitar un posible rescate que, a día de hoy, sigue presente. Además, en los últimos días, han arrancado las negociaciones para reformar la Administración Pública -en especial, la municipal- para reducir gastos y evitar duplicidades. Sin embargo, dada la magnitud de la reforma, aquí la palabra urgente no entra en juego: la fecha tope para presentar un texto inicial es el 30 de junio.

Todos ellos son temas de gran calado pero, por primera vez, con la búsqueda de una solución a los desahucios los partidos de que encabezan Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba bajan a la arena y afrontar juntos un problema que afecta, como hemos visto, a miles de ciudadanos. Esperamos que las soluciones sean reales y que la voluntad de acuerdo siente precedente en otros grandes temas que quitan el sueño a muchas personas con nombres y apellidos… ¿Por qué no un acuerdo de Estado con medidas concretas para fomentar el empleo?.