Estilo de vida

Pinchazo económico del deporte

No puede lucir en España la medalla de bronce que ganó en Londres 2012. Begoña Fernández ha tenido que colgarla en su nueva casa, en un pequeño pueblo serbio a tres horas de Belgrado. A la capitana de la Selección Española de Balonmano no le ha quedado otra que emigrar. De hecho, sólo tres de sus 15 compañeras de podio compiten en la Liga nacional. Antes de poner rumbo a los Juegos Olímpicos, esta gallega de 32 años tuvo que traducir al inglés su currículum como mejor pivote del Europeo de 2008 y del Mundial de 2009.

Fue obligado porque el Itxako navarro, con el que ganó las cuatro últimas Ligas, estaba a punto de desaparecer asfixiado por una deuda de un millón y medio de euros. El club no les pagaba y, “para poder vivir de esto”, Begoña optó por hacer las maletas ante la oferta del RK Zajecar, campeón de Liga y Copa en el país balcánico y con plaza en la Liga de Campeones. Finalmente, el Itxako se salvó por la mínima y logró presentar a su nueva plantilla sólo cuatro días antes de que arrancara la temporada.

Con los últimos meses del equipo de baloncesto CB Canarias podría escribirse un libro. La temporada pasada, los insulares ganaron la Liga Adecco Oro, la segunda división del basket. Pero los requisitos económicos estuvieron a punto de frustrar sus méritos deportivos. En los despachos, el club tuvo que renunciar a lo que había peleado y ganado en la pista: su plaza de ascenso. La ACB les obligaba a pagar cinco millones (en concepto de canon de acceso, fondo de regulación de ascenso y conversión en sociedad anónima), algo que sus modestas arcas no podían asumir y de lo que se benefició el Estudiantes que, así, se mantuvo pese a estar en puestos de descenso por primera vez en su historia. Pero hecha la ley, hecha la trampa. “Un movimiento estratégico” –como lo recuerdan en el club–, acorde al reglamento pero cuyos precedentes hay que buscarlos en los años 90, permitió a los canarios comprar la plaza del Lucentum Alicante, que estaba en concurso de acreedores. De esta forma, los isleños cumplieron su sueño a mitad de precio: 2,5 millones.

La cruz de la misma moneda cayó del lado del Menorca, el otro clasificado para competir en la primera división. En junio, los baleares anunciaron su liquidación por falta de financiación. Su despedida puede leerse aún hoy en su web: Callan las trompetas, reposan, descansan. Calla el pabellón, las gradas permanecen mudas de tristeza. Es el silencio de la historia, escucha sólo tu recuerdo y vuelve a sonreír. Porque un día volveremos y lo haremos con fuerza…

Éstos son sólo tres ejemplos de la que podría venir en llamarse la clase media del deporte, que contrasta muy mucho con los logros deportivos que sitúan a España en el club de los grandes nombres (de los Nadal, Gasol, Alonso, Lorenzo o Contador), de las mejores selecciones (la Roja, la ÑBA o el equipo de la Davis) y de los equipos que más pasiones despiertan (Real Madrid o Barça). La realidad del deportista de a pie es otra y, el día a día, se nutre de una larga lista de profesionales, clubes y federaciones que están viviendo la cara más amarga de la crisis, el pinchazo económico que está sufriendo el que muchos consideran el nuevo opio del pueblo.

 

LAS CAUSAS DE LA CRISIS. El deporte tiene que encajar tres goles en esta crisis, uno de ellos en propia puerta: la reducción de las partidas presupuestarias institucionales (federaciones) y de los ingresos propios (clubes); la caída de la facturación por patrocinio y, también, su mala gestión financiera en los tiempos de bonanza.

Los números hablan por sí solos y el aviso a navegantes está ya lanzado. En la esfera pública, el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Miguel Cardenal, avanzó hace unos días a las 66 federaciones que las subvenciones del Gobierno se recortarán en 2013 una media del 40%. En algunos casos, el ajuste será del 25%, pero en otros llegará hasta el 60%. ¿De qué dependerá? De si los deportes son o no olímpicos y de los resultados obtenidos. Así, por primera vez, el CSD aplica su particular versión del premio y castigo para optimizar recursos. Esta decisión podría hacer mucho daño a las federaciones que no alcanzaron su meta en Londres, entre ellas, la de Atletismo que, en 2011, fue la que más dinero recibió tras la de Fútbol. Eso sí, pondrá en valor las medallas de natación, taekwondo y piragüismo. En el aro están también las posibles fusiones entre federaciones, que podrían llevar a agrupar, por ejemplo, las distintas modalidades de tiro o de tatami.

Ahora bien, este importante tijeretazo se suma a los ya aplicados desde 2009, aunque este año la llama olímpica elevó el presupuesto total hasta los 192,7 millones (la partida destinada estrictamente a las subvenciones ya sufrió un recorte del 25%).

Las federaciones esperan a conocer la intensidad del sacrificio económico a la vez que elaboran un plan de austeridad. Pero las reacciones ya están ahí. El presidente de la Federación de Natación, Fernando Carpena, llegó a sugerir “hacer una sentada” para cambiar las cosas. Su equipo matizó después que llamaba a la reflexión antes del ajuste definitivo. En otra posición se sitúa el presidente de la Federación de Baloncesto, José Luis Sáez, que afronta el momento económico como un reto. “Hay que explorar otros métodos, transformar la cultura de gestión y lanzar nuevos productos. En definitiva, funcionar como una empresa”, defiende. “No voy a hablar de futuro sin trabajar para mejorar el presente”, asegura acallando las voces que prevén que el ajuste se traducirá en un fracaso deportivo en Brasil 2016.

Pero las advertencias del Gobierno no quedan ahí. Aunque el programa de becas ADO parece estar a salvo, de momento, peligran los grandes eventos que acogerá España en los próximos años, a excepción de la candidatura de Madrid 2020. En agenda están los Mundiales de Balonmano y Natación en 2013, así como los de Baloncesto, Ciclismo y Vela en 2014.

En el ámbito privado, el de los clubes, no hay cifras globales, pero sí el sentir generalizado por parte de los expertos de que la crisis aprieta a sus principales fuentes de financiación: la recaudación por venta de entradas (que supone el 30% de sus ingresos) y la entrada televisiva (40%). El patrocinio (el 30% restante), también está en horas bajas como veremos a continuación.

Con estos elementos, el doctor en Economía José María Gay de Liébana aporta la visión más agorera de la crisis apuntando, precisamente, al deporte rey. “El fútbol se está muriendo por su mala gestión económica. Le quedan sólo cinco años y los estadios me dan la razón”, avisa para criticar que Madrid y Barça “se comen” casi la mitad del pastel en el reparto de los derechos televisivos.

El informe de Gay de Liébana recoge que sólo los madridistas y los azulgrana tienen “gran capacidad” de generar ingresos (479 y 450 millones, respectivamente), frente a una mayoría de clubes que tienen pocos recursos para sobrevivir. En la parte baja de la tabla, la facturación del Levante es de sólo cinco millones.

 

ANUNCIANTES EN HORAS BAJAS. El segundo tanto encajado tiene que ver con la importante caída de los patrocinios tanto en las federaciones como en los clubes. Los anunciantes, que han encontrado desde hace años en el deporte un gran atractivo por su porcentaje de retorno, también viven momentos difíciles. En especial, los expertos destacan la caída de los patrocinios de los dos sectores más tocados por la crisis (construcción y  inmobiliario) y de las administraciones autonómica y local, también hoy en números rojos y bajo vigilancia.

El director del curso especializado en marketing deportivo del ESIC, Antonio Lacasa, recuerda que la caída del patrocinio se sitúa de media en el 10%, según un informe de Infoadex. Pero aventura que 2012 será peor. Pese a todo, ve en el anunciante “la única tabla de salvación” para superar la crisis si se potencian los valores del club o el deportista y se humaniza la marca acercándola al consumidor. Sáez no duda en reconocer que el sponsor se ha convertido en “un miembro más de los equipos”.

En un panorama tan ajustado, ¿qué buscan los patrocinadores? “Notoriedad mundial para que el reembolso traspase fronteras”, responde el socio de Deloitte, Enrique Domínguez. Esto penaliza a los equipos locales que, a veces, sólo ven una salida en los  crazy investors, magnates rusos o jeques árabes que compran clubes.

Para encontrar explicación al tercer tanto que la crisis mete al deporte, basta con mirar al momento económico general. “No se puede gastar más de lo que se ingresa”, repite una y otra vez el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para justificar los recortes. Y esa teoría es válida para clubes y federaciones: la mala gestión financiera ha situado a los equipos en este punto y la meta pasar por lograr el anhelado equilibrio presupuestario.

Esta deriva en sus finanzas ha tenido varias traducciones. En cuanto a su principal activo, los deportistas, ha supuesto la fuga de cerebros, la generalización de la figura del semiprofesional que, aparte, tiene que trabajar, además de la reducción significativa de fichajes para cuadrar la caja. En verano, la incorporación de nuevas estrellas a los equipos de fútbol se redujo un 65%, según un informe de Prime Time Sport. Sólo se gastaron 128 millones de euros.

En lo financiero, la crisis ha llevado a muchos clubes a declarar concurso de acreedores, a desaparecer, a verse afectados por un ERE (cinco futbolistas del Hércules han abierto la veda) o, en el mejor de los casos, a acumular grandes deudas.

El caso más significativo de la morosidad deportiva lo escribe el fútbol. Aunque Cardenal insiste en que esta tendencia se ha frenado, la deuda acumulada sólo por los equipos de primera es de 3.822 millones, según Gay de Liébana. Únicamente a Hacienda le deben 673 millones. La Liga trabaja en regular las arcas de los clubes y la UEFA ya ha tomado su primera medida: retener el pago de los premios en metálico a 23 equipos europeos mientras investiga sus deudas. Entre ellos están el Atlético de Madrid y el Málaga. “Es esperanzador pensar que los clubes se van a ver obligados a hacer un saneamiento real”, se felicita el responsable del Center for Sport Business Management del IESE, Sandalio Gómez.

¿Por dónde pasa el futuro? ¿Y la solución? Todos coinciden en que hay que reinventarse. Y aportan sus recetas. Domínguez ve básico ajustar salarios, apostar por la cantera y cuidar más el producto y al aficionado. Lacasa, que pide ayudas fiscales al patrocinio y mecenazgo, cree clave una buena “triangulación” entre profesionalización, búsqueda de recursos y aprovechamiento de los medios de comunicación. Gómez incide en necesidad de profesionalizar el patrocinio y Sáez ve imprescindible la formación integral del deportista.

¿Y Begoña? La medallista olímpica también tiene su fórmula. “Tenemos que demostrar que estamos ahí a pesar del poco apoyo económico, ganar y dejar claro que si confían en nosotros, respondemos”, defiende apasionada. “Pusimos nuestro granito en Londres en forma de medalla”, dice orgullosa con la esperanza de que el metal vuelva a brillar en su tierra…