Economía

Please, no nos linchen más

Etimados amigos (y no tan amigos) de la prensa internacional, inversores, especuladores, expertos de todo pelaje y autoridades varias,

Por la presente, quiero mostrar mi disconformidad (algunos lo llamarían cabreo o incluso mala leche; pero yo prefiero huir de este léxico) con el linchamiento injusto al que están sometiendo a la marca España. Cierto que aquí se ha incurrido en desvaríos y barbaridades. Soy el primero en reconocerlo. Gasto alocado, créditos a tutiplén, pequeñas y grandes corruptelas. Cierto también que no hay nada peor para la credibilidad de uno que contar mentiras. Y aquí nuestros políticos han contado muchas trolas. Zapatero contó unas cuantas, y gordas, y Rajoy va por el mismo camino.  Nuestros políticos, aparte de mediocres (estoy siendo magnánimo con el adjetivo), son troleros. Sacamos pecho con que teníamos el sistema financiero más sólido del mundo y ahora resulta que algunas cajas de ahorro eran castillos de arena llenos de gusanos. Del mismo modo, decíamos que teníamos tal o cual déficit, y luego, por arte de birlibirloque, era el doble o más. Por eso, solo recuperaremos la credibilidad que en justicia nos merecemos cuando digamos siempre la verdad; toda la verdad y nada más que la verdad. Debemos ser previsibles y transparentes.

Dicho todo lo anterior, quisiera recordarles, de una forma cortés, of course, que nos atizan de una forma indiscriminada. No todo lo Spanish es ladrillo sin vender, o cajas de ahorro podridas. Aquí hay mucha gente que trabaja bien, que tiene ideas y que las materializa. Y el mercado se lo reconoce todos los días (yes, every day!). Tenemos muchas virtudes empresariales y económicas que ahora quedan eclipsadas, como tragadas por un agujero negro (el de la desinformación) que todo lo devora. Tenemos tecnología, tenemos excelentes empresas de energía renovable, banca, sanidad, telecomunicaciones. No es mi afán hacer una lista somera. Pero déjenme recordarles que incluso ahora, en medio de esta Grandísima Recesión, hay cosas que van bien. Las exportaciones mejoran, la productividad mejora, los desequilibrios de la balanza exterior mejoran. Sé que ustedes se manejan mucho con la información anglosajona, pero si saben español o se buscan un buen traductor, les animo a que lean nuestro riguroso tema de portada sobre la marca España. Igual dejan de ver tantos estereotipos y medias verdades, y no nos fustigan con tanta saña. En este sentido, debo confesarles que me entristece sobremanera escuchar de boca de grandes empresarios que muchas empresas están camuflando su nacionalidad española por miedo a que los mercados les castiguen más de la cuenta o se les esfumen oportunidades de negocio. Lo peor es que algunas firmas, en las horas más bajas de esta crisis, han barajado la posibilidad de plegar velas y establecer su sede en otro país. Vaya usted a saber, Telefónica con la bandera británica, y ACS con la alemana, por decir algo. Esto asusta y muchos de ustedes tienen la culpa por zaherirnos sin ton ni son.

Sé que no viene a cuento, pero se lo comento de todas formas. En España, el señor Espinosa de los Monteros se ha puesto al frente del proyecto Marca España, para que mejore nuestra imagen sobre bases sólidas. Es una cuestión de Estado que hemos, nosotros mismos, ninguneado durante años. Espero que se solvente de una vez y que todos los políticos arrimen el hombro. Está uno harto de tanta leyenda negra (desde el Duque de Alba hasta los conquistadores) y de tanto estereotipo (vividores, playas, castañuelas, toros). Algún día, si hacemos las cosas bien, este linchamiento al que nos someten, nos dolerá mucho menos. Le deseo mucha suerte al señor Espinosa de los Monteros, aunque apenas disponga de recursos (¿pero quién los tiene hoy en día?).