Empresas

"El acceso a la sanidad privada en España es muy barato"

María Cordón (Zaragoza, 1969) pilota la nave del Grupo Hospitalario Quirón desde la deasaparición en 1995 de su padre, el empresario Publio Cordón, a manos del grupo terrorista Grapo. Hoy, esta empresa se ha convertido en  la mayor red de hospitales privados de España: suma ya 44 centros sanitarios –entre ellos,19 hospitales generales– y factura 650 millones de euros, tras protagonizar la reciente fusión con USP Hospitales. Sin duda, la salud de la compañía es hoy inmejorable. “Nos encontramos fuertes”, asegura. Un diagnóstico que contrasta con el estado de shock en el que se encuentra la sanidad pública española con los recortes presupuestarios y el anuncio de privatizaciones que han levantado una marea blanca de protestas. “Es una situación, básicamente, de muchos cambios, de nuevos planteamientos que jamás se hubieran puesto encima de la mesa de no ser por la crisis que vivimos y, por qué no, es un momento de oportunidades”, asegura.
maria_Cordon_interior1–¿Las oportunidades vienen porque la sanidad pública ha entrado en coma?
–Vamos a ver, surgen porque el sistema no es sostenible tal y como se ha estado desarrollando hasta ahora. En este sector, la parte privada ha tenido poca voz en cualquier planteamiento. Y ahora está más fuerte y organizada que nunca y puede dar muchas respuestas a los problemas que la sanidad tiene hoy. Por primera vez, podemos ser escuchados. Y eso genera oportunidades.
–Pero esta crisis no se ha originado por un problema en la sanidad pública y ahora parece que todo está mal.
–No, es cierto. Pero es un problema económico que afecta a todos los sectores y, en concreto, en el sanitario las cosas no pueden seguir como hasta ahora. Ni se hacía todo tan bien cuando decíamos que éramos un sistema fenomenal ni vale decir hoy que todo se hace fatal. Tenemos una formación MIR, unos especialistas, un expertise médico y unos gestores magníficos. En España, sabemos gestionar muy bien, y sabemos hacerlo con pocos recursos. Pero hemos tenido unos políticos pésimos. Esto ha sido una situación de cierto descontrol.
–¿Qué tratamiento le recomendaría a la ministra Ana Mato que prescribiese al paciente?
–Hay un primer concepto que me parece crucial: que la máxima autoridad en sanidad tenga en cuenta todos los recursos que hay, no solo los públicos. Porque en los últimos años hemos invertido en nuevos hospitales, equipamientos, unidades… cuando seguramente ya teníamos esos recursos en la privada. Lo que un Estado tiene que hacer es asegurarse de que la calidad es correcta, de acreditar a los centros, de hacer cumplir la normativa, de instaurar unos estrictos controles…  Y ahorremos el dinero para otras cosas  que puedan ser más necesarias en estos momentos como los parados, la tercera edad…
–¿Cómo tranquilizaría a los que temen que en la sanidad se hable de negocio o mercado?
–Siempre que se habla de estas cuestiones, entra la política y estropea el diálogo racional. No encuentro ningún ejemplo en esta vida en el que la competencia sea negativa. Y la competencia es el mercado. Para mejorar cada día tu servicio, tiene que haber competencia, si no, te adocenas. Los servicios públicos no la tienen, porque hagan lo que hagan, su subsistencia no está en entredicho. Y mientras un ciudadano tenga garantizado el acceso al sistema y éste sea gratuito, no sé por qué nadie tiene que asustarse.
–¿La gratuidad está en peligro con medidas como el euro por receta?
–Eso me parece fatal. Aquí todo el mundo paga sus impuestos y se deberían gestionar para ofrecer una sanidad pública de calidad. ¿Eso te da derecho a tener un ambulatorio cada cien metros? Igual no hace falta. Y si resulta que ya hay un centro privado, ¿por qué en vez de gastarnos 20 millones de euros en levantar otro público no permitimos que la población cercana lo use y destinamos una parte de los impuestos a pagar el concierto? Soy partidaria de no tirar el dinero público. No digo que todos los hospitales tengan que ser privados, pero desde luego, no todos tienen que ser públicos. En este país, bienes universales como la sanidad o la educación no se pueden planificar a cuatro años vista. Tendría que haber unos pactos de Estado.maria_Cordon_interior2

–¿La sanidad privada es solo para quien se la pueda pagar?
–Por 60 euros al mes se puede tener una póliza individual que te cubra el 100%, desde un cáncer hasta la peor de las dolencias. En España es muy barato el acceso a la sanidad privada. Mientras que en Europa es el triple y en Estados Unidos cuesta diez veces más. El problema es que quien contrata un seguro privado paga dos veces por lo mismo, ya que también cotiza a la Seguridad Social. ¿No
es absurdo?
–¿Propone entonces que se pague solo uno de los dos?
–Lo que digo es que hay un modelo que se llama Muface, por el que los funcionarios públicos, con sus impuestos, deciden si quieren ir a un hospital público o a uno privado, el resto no podemos decidir. Ese modelo podría extenderse. Si la gente tiene problemas para estar en la pública, hay que darles facilidades para que pueda acceder a la privada, fomentando los seguros privados o disminuyendo los impuestos a los que se vengan a tratarse a la privada.
–¿Se puede gestionar un hospital pensando solo en la cuenta de resultados?
–No, claro que no. Un hospital se tiene que gestionar pensando, primero, en la calidad de la medicina que se da. Y si haces las cosas así, pensando también en las personas, en este sector más que en ningún otro, y con sentido común, la economía viene por añadidura. Estoy en contra de una visión economicista, no solo en lo que yo hago, sino en cualquier otra decisión de la vida.

Para ilustrarlo, explica que Quirón ofrece servicios que no son rentables, como la UCI neonatal, y que las guardias de 24 horas le cuestan mucho dinero. “¡Pero cómo no voy a tenerlas!”, afirma rotunda. De ahí que insista, una y otra vez, en que “generar beneficios no está reñido con ofrecer calidad”. Y, en su caso, los números acompañan: el grupo espera obtener  70 millones de euros de ebitda en 2012.

Si le interesa, puede leer la entrevista completa pinchando aquí