Mercados

Las empresas mueren; el talento, no

Winston Churchill sentenció que “las actitudes son más importantes que las aptitudes”. La realidad es la que es… y también es como la hacemos. Ante las circunstancias, uno se puede dejar llevar, puede rendirse, luchar, deprimirse y…, por qué no, ¡echarle un poco de imaginación! Y si no vean Orizonia Talentos, una plataforma online creada en tiempo récord para dar salida a los profesionales de Orizonia, el grupo turístico que acaba de caer dejando en la calle a 5.000 trabajadores. “Queremos seguir haciendo lo que mejor sabemos hacer, nuestro trabajo. Somos un grupo de profesionales que hemos decidido unirnos para ofrecer NUESTRO TALENTO”, se puede leer en la web. Toda una declaración de intenciones.

No es la primera plataforma de trabajadores en pie de guerra ante el drama que supone el cierre de su empresa –ahí están las web de salvemos Telemadrid o en defensa de la Universidad Complutense–. Lo diferente es, sin duda, la energía positiva y la creatividad con la que este colectivo ha decidido coger el toro por los cuernos. La idea, sencilla: hacerse ver para poder encontrar empleo, ser proactivos y no resignarse a acabar engrosando la cola del paro. “Tenemos el talento, la pasión y las aptitudes que hacen grande a una empresa y queremos compartir nuestras ideas, inspiración y esfuerzo. Nuestro futuro es hacer lo que nos apasiona”, afirman los autores de Frank Hoeft y Pablo Grillo, dos diseñadores web que trabajaban en marketing online que se sienten, sobre todo, creativos. En poco más de una semana –la web está operativa desde el 20 de febrero– ya aglutina los perfiles de más de mil trabajadores afectados por el cierre; su vídeo Harlem Shake Orizonia se acerca a las 100.000 reproducciones y, lo mejor de todo, están empezando a recibir ofertas de empresas interesadas las categorías más solicitadas son las de administración, informática e IT, agentes de viajes, marketing y comunicación, comercial y ventas–. “La idea surgió de una necesidad. Y es algo positivo en medio de tanta negatividad”, señala Inés, otra de las trabajadoras implicadas en el nacimiento de la plataforma.

Orizonia_portada1marzo2013

Un culebrón

Desde luego, el suyo resulta un ejemplo muy inspirador en medio del culebrón en el que se ha convertido el desplome de Orizonia, un conglomerado turístico que facturaba 2.400 millones de euros y sumaba varias líneas de negocio: una aerolínea (Orbest), agencias de viajes (Vibo Viajes), touroperadores (Kirunna, Solplan o Iberojet), hoteles (Luabay) y un negocio de receptivo (Smilo). Rumbo y Viajar.com fueron suyos pero los vendió el pasado año. Dicen que el elevado apalancamiento –600 millones de euros de deuda– y la dependencia del mercado español abocaron al grupo a una delicada situación. Orizonia se convirtió entonces en un jugoso pastel que Barceló intentó comprar y que Globalia le arrebató en el último minuto, adelantándole por la derecha y sin señalizar previamente: la compañía de la familia Barceló anunció el acuerdo el viernes 7 de diciembre y el domingo se desayunó con que la firmas de capital riesgo accionistas de Orizonia –ICG, Vista Capital y Carlyle– rompían el enlace en capilla para cambiar in extremis de novio: Juan José Hidalgo (presidente de Globalia).

La intención del primero era convertirse en el líder del sector. La del segundo, afianzar su posición y evitar que Barceló le ganase la partida. Entre medias, varios actores protagonistas: José Duato, CEO de Orizonia, y ex mano derecha de Hidlago; y Gabriel Subías, ex CEO de Orizonia y actual piloto de la nueva división de touroperación de Barceló. Demasiados egos encontrados, demasiada endogamia. Al final, ni uno ni otro se llevaron el gato al agua. La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) que estudiaba la integración Globalia-Orizonia pidio más tiempo y eso era lo que, precisamente, no tenía Orizonia. Globalia no quiso entonces solicitar la ejecución inmediata a la espera de recibir más adelante las condiciones acordadas por la CNC; Orizonia se acogió a la declaración voluntaria de pre concurso de acreedores, pero al final… cayó, y con ella, sus 5.000 trabajadores. Ahora, sus competidores se reparten los restos y los empleados luchan para que la muerte de Orizonia no sea también la suya. ¡Suerte!