Economía

Llega el boom de los microservicios, o todo a cinco euros

Por cinco euros: te dibujo como un superhéroe. También por cinco euros: usa mi voz para tus vídeos y presentaciones. Y por cinco euros: te diseño un magnífico logo para tu web. ¡Guau! ¡Menudos chollos! Pues hay muchos más: te arreglo el ordenador, te cuido el niño, te creo una canción, te escribo un cuento, te resuelvo conceptos básicos de Derecho, te doy consejos para opositar a policía municipal… Con todos ustedes, los llamados microservicios. “Son una especie de mercadillo en Internet donde cualquier persona puede comprar o vender cualquier tipo de trabajo o servicio”, apunta Gregorio Martín-Montalvo, CEO y fundador de myntmarket.com, el principal mercado de habla hispana.

Un mercadillo de ofertas baratas que nació de la mente de Micha Kaufman y Shai Wininger. Estos dos emprendedores estadounidenses lanzaron en 2010 el sitio web fiverr.com al que definieron como “el mercado mundial más grande para pequeños servicios”. Algo así como una especie de eBay donde la gente, en vez de electrodomésticos y utensilios, vende su talento creativo: traducciones a diferentes lenguas, arreglo de ordenadores, consecución de followers en Twitter… “Apoyamos a microemprendedores proporcionándoles una plataforma global en la que monetizar sus habilidades, talentos y recursos”, señala Micha Kaufman. Solo en su primer año de vida, fiverr.com consiguió la friolera de más de 500.000 anuncios publicados. Una cifra que, en la actualidad, se ha disparado hasta 300.000 anuncios ¡cada día! originados en más de 200 países. Y eso ha disparado su facturación inicial en solo un año un 600%, y la ha colocado entre las 1.000 páginas web más visitadas del mundo.

billetecincodolares¿Por qué este boom? Para empezar, se trata una ventana abierta a la que cualquiera puede acceder y colocar sus habilidades o conocimientos para realizar tareas que otras personas no saben o no desean hacer. Cierto que, en la web, ya existían los trabajos freelance y la externacionalización de servicios. Pero estaban tan diseminados como el polvo en el viento. Además, a esas capacidades se les puso un precio… y barato, muy barato. “Comenzamos por una cantidad fija de cinco dólares, aunque en la actualidad la gama es muy amplia, hasta los 200 dólares”, apunta el cofundador de fiverr.com. De hecho, el precio medio de las transacciones suele ser de unos 20 dólares. Si a ello unimos que en EEUU la gente gasta dinero por cualquier cosa, el éxito está servido en bandeja de plata. Un ejemplo: ¿Usted compraría un vídeo en una playa en el que aparezca su nombre en la arena? Seguramente no, pero en las tierras del Tío Sam se venden como churros, por el sencillo argumento de que les hace gracia. Y es que los servicios como los anteriores, llamesmósles divertidos, más aquellos otros relacionados con las redes sociales, el diseño, o las traducciones, son los más demandados.

Otra razón de su fantástico despegue es que, en tiempos de crisis como los que vivimos, puede ser una fuente de ingresos para muchas personas, y una forma de comprar barato, para otras. “En España hay gente que puede conseguir entre 500 y 1.000 euros extras al mes. En fiverr.com, incluso hay personas que se dedican a ello full-time”, especifica el CEO de myntmarket.com. Y añade otro hecho relevante: “Para un norteamericano, conseguir cinco dólares por un logo diseñado por él no es dinero, pero para un hindú, un chileno o un venezolano, sí”. Un dato que corrobora esta hipótesis es que en myntmarket.com el 75% de los compradores son españoles, mientras que el 60% de los vendedores son latinoamericanos.

¿Otras claves? Se trata de un mercado infinito en el que el coste de inversión para el vendedor es cero. “No pierdes nada en probar si vendes”, indica el CEO de myntmarket.com. Además, existe una verificación de lo que se oferta. “Antes de publicar un servicio hacemos una revisión del mismo”, indica Miguel Ángel Torres, uno de los fundadores de porunbillete.com. Y, todavía más importante, el comprador siempre tiene la oportunidad de dejar su opinión acerca del servicio prestado. Y ésta puede ser positiva o negativa, elevando a los cielos o bajando a los infiernos al vendedor. Por tanto, la pieza clave del sistema es el review del usuario. “Que quien obtenga el logo, o cualquier otro servicio, acabe dejando un comentario positivo”, apunta el CEO de myntmarket.com. La ecuación es bien sencilla: buenas valoraciones suponen allanar el camino a la obtención de nuevos clientes, además de unas mayores garantías para los futuros compradores. Por eso, el feedback, y la consiguiente reputación online, son los pilares básicos para triunfar. “Tener reseñas de tus servicios da confianza al posible comprador”, apunta el cofundador de porunbillete.com.

Pero si en EEUU el negocio corre tan rápido como la pólvora, en España dicha pólvora no prende del todo bien. “Aquí la gente es más reacia a contratar servicios a bajo coste por Internet porque piensa que no son profesionales”, apunta Serafín Malmierca, socio fundador de por5pavos.com. Si a ello añadimos las diferencias culturales (ningún español se gasta cinco euros en un vídeo con su nombre grabado en la arena de la playa, por ejemplo), y que ganar dinero por Internet en el país de la piel de toro sueña más a chanchullo o a apuestas, no es descabellado afirmar que todavía está en fase de despegue.

¿Y cómo se cobra y qué porcentaje se llevan la web y el vendedor? El método más habitual es paypal. De esos cinco dólares o euros, los promotores de la web se llevan un dólar o euro (de esa cantidad hay que descontar los 30 céntavos o céntimos de la comisión de paypal). Por tanto, y por cada servicio, el vendedor gana cuatro euros. Otras páginas cobran un porcentaje que varía entre el 5% y el 20%. ¿Futuro? El siguiente paso, que algunas páginas ya han comenzado a dar, es darle la vuelta a la tortilla. Es decir, que la gente empiece a colgar en la página web lo que necesita y que reciba ofertas por ello, seleccionando la que considere más interesante. ¿Saldrá jugosa la tortilla o acabará en el suelo? El tiempo lo dirá.