Empresas

“A una caja no se viene a ganar dinero”

Mario Fernández [Bilbao, 1943] va siempre con una Coca-Cola light en la mano. “He vivido a base de Coca-Cola, tabaco y miel y con eso se vive como Dios”, confiesa sin tapujos. Solo le falta el cigarrillo en la boca, pero no es el lugar. Con una declaración como ésta, una sabe que su interlocutor no se va a andar por las ramas ni a esconder en vericuetos de lo políticamente correcto. Al presidente de Kutxabank, el banco fruto de la unión hace ahora poco más de un año de las tres históricas cajas de ahorros vascas, la bilbaína BBK, la guipuzcoana Kutxa y la alavesa Vital, le suele importar poco lo que de él piensen los demás.
Abogado especializado en derecho financiero y societario, entre los laureles de su currículo destaca el haber participado en operaciones como la fusión del Banco de Bilbao y Banco de Vizcaya o la que dio lugar al nacimiento de Iberdrola, haber sido vicelehendakari del Gobierno vasco con el PNV y ser cónsul de su Bilbao natal.
Ahora capitanea una entidad que presume de ser una de las más solventes de España –sacó matrícula de honor en el test de estrés de Oliver Wyman, por delante de gigantes como Banco Santander, BBVA o Caixabank–. Ser de los primeros de la clase es el fruto de una política conservadora y austera que siempre ha impregnado la gestión de la entidad vasca, de las pocas que no se ha dejado arrastrar por la burbuja del ladrillo. Pero para ser de los primeros de la clase, Mario Fernández insiste, una y otra vez, que les toca sudar la gota gorda.
Con estas credenciales por bandera, no es de extrañar que Fernández se sienta autorizado para levantar la voz contra lo que califica de “trato indiscriminado e injusto” al sistema financiero español en general, y a las cajas, en particular –desde 2009, preside también la BBK–. “Parece que hay gente que tiene interés en que las cajas desaparezcan. La famosa troika [BCE, FMI y CE]  tiene una singular vara de medir. Puedo entender que se analice el expediente cajas de ahorros de España, pero no encuentro ninguna explicación para que nadie abra el expediente cajas de ahorros Alemania”, inquiere. Un duro discurso que a lo largo de la entrevista suaviza, eso sí, con unas dosis de humor socarrón e irónico al más puro estilo bilbaíno.

–Usted critica que como el sector financiero está intervenido, pagan justos por pecadores…
–Sí, pero es que se produce, además, una actuación que emite una foto del sistema financiero español que no se corresponde con la realidad. El dinero recibido, calculado sobre el PIB, está en torno al 13,6% y la media es 12,9%. Solo Alemania y Austria han recibido menos ayudas en términos porcentuales. Todos los demás, más. Y sin embargo, parece que los bancos españoles tienen que ser objeto de no se sabe qué vigilancia.
–Después de la reforma de la reforma, ¿ha hecho la banca el striptease total que dijo Rajoy?
–El principal problema que tenemos en este momento es la incertidumbre regulatoria. Se hizo un decreto-ley por el tema del ladrillo. A la troika no le gustó y se hizo un segundo. Ahora sale el proyecto de ley sobre la propia estructura de las cajas, entremedio el test de estrés pero solo para el sistema financiero español… Y ¿qué va a pasar ahora? Pues ni idea. A estos señores se les puede ocurrir no sé qué y eso es un grave problema. Cómo alguien puede pensar, y hablo por mí, en hacer una oferta por una entidad sin saber si esa decisión que el miércoles era correcta deja de serlo el jueves por una nueva regulación que te declara en quiebra. Esto es un lastre. Dígame cuál va a ser la regulación, pero dígamela de una puñetera vez. Y, sobre todo, dígame con qué criterios se va a revisar. Alguien debería explicar algún día por qué el nivel de solvencia mínimo que se le exige a los bancos españoles tiene que ser del 9%, un core capital que en Basilea III se exige en 2019.
–¿Qué ratio se le exige a un banco alemán?
–No daré nombres, pero en la presentación de resultados, una entidad anunció que a finales de 2014 tendría un 8%. En España, estaría intervenida.
–Sin embargo, parece evidente que las decisiones se están alejando de España, ¿se siente cómodo con este tablero de juego?
–No, porque tengo sospechas fundadas de que el régimen no va a ser igual. Solo hay que ver lo que está pasando.
–¿Es la troika la culpable de todos nuestros males?
–En mi opinión, sí, sin ningún matiz. Su política económica, ésa que llaman política fiscal, es la culpable del nivel al que ha llegado la recesión.
–¿Es Europa rehén de Merkel?
–Con toda seguridad.
–Son ustedes modélicos: no tienen ladrillo, ni preferentes, ni chanchullos internos que se sepa.
–En algunas cosas sí. Además somos de Bilbao, así que todavía más.
– ¿Algunos pensaron que las cajas eran suyas?
–Más allá del banquillo de periódico, si lo que se dice de algunas cajas es verdad, además de los temas legales, hay un tema ético: eso no se puede hacer. No se puede hacer en ninguna institución, pero en una caja menos, porque aunque es una entidad privada tiene un carácter social relevante que pretendemos mantener. Si usted viene aquí a ganar dinero, se ha equivocado de sitio. Y desde luego, ésta es una de las cosas en las que podemos dar ejemplo.

Si quiere leerentrevista completa más acerca de lo que opina este cajero sobre las cajas, los escándalos del cobro de dietas, la dación en pago o conocer su lado más personal, acuda al quiosco más cercano y ¡compre la revista Capital!