Economía

El negocio de buscar aparcamiento libre en una gran ciudad

El siete de septiembre sabremos si la candidatura de Madrid se hace con los Juegos Olímpicos de 2020. En el número de agosto de la revista Capital podrán leer un amplio reportaje sobre las claves de la ciudad de Madrid para albergar tamaño evento, y sobre el negocio que se esconde detrás de los aros olímpicos. Pero de momento, lo que sí se puede afirmar es que la candidatura ha ganado la batalla de la innovación. Y lo ha hecho apoyando a emprendedores

dentro1 Una de las ideas ganadoras de la primera edición de esta iniciativa olímpica ha sido una curiosa startup llamada Apparcar, que se presenta como una solución para resolver el problema del aparcamiento en las ciudades. Si de verdad lo logra será un milagro, ya que el 30% de los coches que circulan por la calles está dando vueltas y más vueltas en busca de aparcamiento perdiendo en el proceso una media que va de seis a catorce minutos. Por no hablar del innecesario consumo de combustible. “Llevo muchos años dando vueltas a la idea. Tantos como tiempo dura mi frustración personal de estar continuamente dando vueltas y vueltas para encontrar una plaza libre”, explica José Luis Leirós, fundador de Apparcar.

¿Cómo funciona?
Para grandes problemas, grandes soluciones. Así Apparcar nace como una sencilla aplicación cuyo objetivo es guiar al conductor hasta una plaza de aparcamiento libre. Pero no lo hace con los habituales sensores, sino que parte de un nuevo tipo de plazas reservadas y numeradas. “Luego nuestra tecnología te dice las que están libres. Cuando el conductor llega allí aparca y paga por su utilización”, explica Leirós.

Como ya se ha comentado, la gran ventaja de Apparcar es que no obliga a la ciudad en concreto a poner sensores en todas las calles, lo que supone una fuerte inyección de capital, sino que para buscar los lugares libres tiene en cuenta el pago del conductor. De esa forma sabe que plazas están libres o no. “Esto tiene truco, ya que si no hubiera nada más, deberíamos confiar en la buena fe del conductor. En Apparcar no nos fiamos del todo de esa buena intención, ya que es normal que en bastantes situaciones se exceda el tiempo abonado. En ese caso, cuando un nuevo conductor es guiado a un lugar que debería estar libre y se encuentra otro coche aparcado, la aplicación permite que con pulsar un botón se mande una incidencia. Al momento un controlador se desplaza al lugar y multa al infractor. Mientras, Apparcar guía al conductor a la siguiente plaza más cercana que esté libre y le ofrece un descuento por los posibles inconvenientes”, asegura Leirós.

El equipo de Apparcar.
El equipo de Apparcar.

La rotundidad de la propuesta le ha valido a Apparcar para triunfar en el programa de aceleración para emprendedores creado por la candidatura olímpica de Madrid 2020. Esto ha permitido a la compañía lanzarse al mercado. “De momento estamos en la fase piloto pero ya hemos llegado a acuerdos con algunos Ayuntamientos para probar nuestras soluciones. De todas formas, la idea de Apparcar busca ser global. El problema de encontrar sitio en las ciudades es mundial y nosotros tenemos la intención de salir fuera de España en cuanto podamos”, añade el fundador de esta startup, que también asegura que algo está cambiando en España con los emprendedores. “Antes lo tenías muy difícil para iniciar una aventura empresarial. Ahora tampoco es que sea sencillo pero las cosas están cambiando y, por lo menos, el mero hecho de ser emprendedor no suena a arameo”, dice.

El tiempo dirá si este economista de 30 años cumple su sueño. De hacerlo, logrará de paso resolver uno de los problemas más importantes de los conductores, y de las ciudades. Y mucho más en el futuro, ya que en 2030 se espera que vivan 4.900 millones de personas en las grandes urbes, con más de 2.000 millones de coches circulando. Apparcar espera ser la solución de todos para encontrar una plaza de aparcamiento. “Lo dejé todo y lancé un proyecto que no funcionó. Espero que con esta nueva iniciativa tenga mejor suerte”, asegura este emprendedor que durante su época de trabajador ajeno estuvo viviendo en Sillicon Valley ayudando a pymes tecnológicas a encontrar financiación. “La experiencia debería servirme de algo”, bromea.