Economía

La hora de la eficiencia energética

Cada año España gasta miles de millones de euros en comprar al exterior petróleo, gas, carbón y otros derivados. Sólo en 2012, las importaciones energéticas rozaron los 62.000 millones de euros por el alza de precios y el efecto del tipo de cambio y el déficit energético interanual se disparó un 14%, hasta los 45.500 millones. Sin duda, una pesada carga que lastra la competitividad del país. Aunque la caída de la demanda por la crisis y el aumento de las energías renovables han ayudado a que la dependencia energética haya bajado al 71% frente a niveles del 82% en 2006, el potencial para la eficiencia es enorme. ¿Sabía que el 26% del consumo energético en España se realiza dentro del hogar? La calefacción, la iluminación, el agua caliente y una ingente cantidad de aparatos eléctricos tiran del consumo. Según Rafael Herrero, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Energéticos (Anese), el cliente residencial –comunidades de vecinos– puede lograr ahorros del 40% en su consumo, “y superiores en la factura”, añade, y la pyme industrial, aquellas con un gasto anual entre 40.000 y 100.00 euros en energía, en torno al 30% del consumo. La gran industria suele tener internamente la figura del gestor energético. “Los servicios energéticos son un traje a medida para cada cliente e incluyen el asesoramiento, el mantenimiento preventivo y correctivo, el cambio de equipamiento, el control de los sistemas y la compra del suministro energético. Implica un compromiso de ahorro que se debe cumplir, si no, se contemplan penalizaciones para la empresa de servicios”, explica el presidente de Anese, una asociación que aglutina a 120 socios. Compañías como Iberdrola, Gas Natural y Acciona pertenecen a la Asociación de Empresas de Mantenimiento Integral y Servicios Energéticos. En total, este sector mueve unos 1.100 millones de euros.
“Hasta ahora, el cliente no había prestado atención a la energía porque no costaba dinero. Pero los proyectos de eficiencia energética parecen milagrosos porque ganan las dos partes”, explica Jaume Miró, subdirector de Soluciones Integrales de Servicios Energéticos de Gas Natural Fenosa. Esta compañía lleva desde el año 2000 trabajando en este campo con una vocación: fidelizar al cliente –hoy tiene más de 2.000 usuarios y factura 179 millones en este área– .
EFICIENCIA_GRAFICOEl modelo implica que durante el contrato, generalmente a largo plazo, el ahorro del consumo energético sirve para, por un lado, pagar la cuota a la empresa de servicios energéticos y, por otro, reducir la factura energética del cliente. Al finalizar el contrato, todo el ahorro es para el cliente. Sin embargo, el modus operandi es ligeramente diferente: mientras que con alguno de los miembros de Anese, empresas muy tecnificadas y seguidoras del modelo norteamericano, la inversión de los equipos la realiza el cliente; si es con una energética, la inversión la realiza la propia empresa de servicios. Con la primera, el cliente debe buscarse la financiación y con la segunda, no –habrá que comparar los tipos de interés de uno y otro–, pero a cambio tiene como peaje contratar la energía con la compañía que le presta el servicio. “No vale con vender energía, sino que hay que producirla, distribuirla y comercializarla de modo eficiente con servicios de valor añadido optimizados para un cliente concienciado con el ahorro y la sostenibilidad”, replican desde Endesa, compañía que factura 21 millones al año por estos servicios y que ha creado una unidad transversal ad hoc para aglutinar todas las iniciativas y proyectos.

ALGUNAS BARRERAS. “Se podrían ahorrar 20.000 millones de euros al año en el consumo energético del país… si nos dejasen”, afirma rotundo Herrero, en referencia a la tardanza de España para transponer la directiva europea de octubre de 2012 – ahorrar el  20% del consumo de energía primaria para 2020– y a la que el Gobierno de Rajoy se opuso en la votación. La rehabilitación de edificios, contemplada en la norma comunitaria, podría generar, un mercado de 6.000 millones si se trabaja sobre un parque de 500.000 viviendas anuales –hay más de trece millones construidas antes de 1981–.  Herrero lamenta que desde que en 2007 se crearon los planes de ahorro para que la AAPP fuera ejemplarizante en materia de eficiencia ha habido muchos obstáculos. “La propuesta de contrato era muy compleja y estaba orientada al largo plazo y, a efectos de la contabilidad de Bruselas, eso computa como gasto y no como inversión. Por eso muchos proyectos en las AAPP se han quedado paralizados”, explica. ¿Solución? “Otorgar beneficios fiscales para quien invierta en eficiencia, crear un clima favorable para que la banca colabore y desbloquear los reglamentos. Pero el déficit de tarifa del sistema eléctrico dificulta incentivar la bajada del consumo”, reflexiona.
Algo más optimista es el directivo de Gas Natural Fenosa. “En Alemania, el negocio de las empresas de servicios energéticos mueve 5.000 millones de euros. Nosotros estamos lejos, pero la demanda para cambiar el alumbrado público se está disparando y la directiva marca un sendero. Estamos en un momento de impulso importante porque puede ser una palanca para la reactivación económica”, añade Miró. Con estas perspectivas, no es de extrañar que la compañía espere triplicar su negocio en los próximos cinco años.

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