Economía

¿Conoce el 'apellido' de su televisor?

Cetelem tiene una doble carta de presentación. En el Viejo Continente presume en su currículo de ser el inventor del crédito al consumo y una de las primeras entidades financieras en haber introducido en Europa las hoy imprescindibles tarjetas de crédito. Desde entonces han pasado ni más ni menos que seis décadas.

En su tarjeta de visita en el mercado doméstico se puede leer que el 7% de los hogares españoles ha tenido en los últimos 25 años un producto suyo en sus casas, ya sea una nevera, un televisor, un sofá, los muebles del dormitorio o un teléfono móvil. Muchos, probablemente, ni lo saben porque es una compañía no muy conocida por el gran público.

Es Cetelem, el área de crédito al consumo de BNP Paribas. Un banco que permite que 2,5 millones de personas puedan financiar a plazos esos productos de consumo que no se pagan en efectivo, pero para los que tampoco es necesario pedir a nuestro banco un préstamo de los de toda la vida.

Su trayectoria en España desde hace un cuarto de siglo empezó con la concesión de crédito en las tiendas. Poco después, esos préstamos hicieron su entrada por la puerta grande en los concesionarios de automóviles y, más adelante, se independizaron –en algunos casos­– del distribuidor para convertirse en créditos directos al consumidor.

Hoy, la compañía francesa está presente en más de 4.000 establecimientos y grandes superficies de todo el país, ha hecho del sector del motor uno de sus grandes aliados (supone la tercera parte de su negocio y tiene acuerdos recientes con Opel, Chevrolet o Volvo) y ha ido un paso más allá en su relación directa con el cliente. “Hemos sido los primeros en proponer al consumidor un proceso en e-commerce para que pueda comprar a crédito de forma completamente digital. Sin papeles. Basta con subir una foto para justificar toda la documentación exigible para lograr un préstamo”, adelanta el director general de Cetelem España, Gilles Zeitoun.

Cetelem3Pero si de algo presume la financiera francesa es de no haberse dejado llevar por la fiesta del dinero fácil en los años de bonanza. También es verdad que ellos mismos admiten que los barros actuales llegan de la mano del crédito hipotecario y ése no es su negociado. Pero defienden una y otra vez que financian –y han financiado– con cabeza.

“Dar un crédito para nosotros significa que facilitamos una información clara, completa y transparente al cliente y que analizamos en detalle su presupuesto para que el crédito que le damos se adapte a sus necesidades. No está en nuestro interés sobreendeudar a una persona”, asegura Zeitoun. A partir de ahí, dicen, “acompañar al cliente durante toda la vida de su préstamo” es lo que marca la diferencia. ¿Cómo? Si hay dificultades de pago, buscan soluciones –“que sean satisfactorias para ambas partes”– posponiendo el pago de una cuota o reduciéndola.

A nivel interno, la compañía, como el país, ha crecido pero también ha atravesado muchos altos y bajos en estas dos décadas y media. En 2008 y 2009, cuando otras entidades vivían aún en el sueño de estar en la Champions League de las finanzas, Cetelem se adaptó a la nueva situación. Desde entonces, ha vuelto a sumar. Hoy día la entidad cuenta con un riesgo vivo de 3.800 millones de euros y, de esta forma, se ha hecho con un 5% de la cuota de mercado del crédito al consumo. “Prevemos crecer en 2013, 2014 y 2015”, adelanta su principal responsable en España. No entra en números concretos, pero deja  claro que su estrategia futura pasa por la innovación con un protagonista determinante: el e-commerce.

Y, en general, ¿qué será del consumo? Como voz autorizada –anualmente elaboran el Observatorio Cetelem, una radiografía exhaustiva de cómo, cuánto y en qué empleamos nuestro dinero–, Zeitoun está convencido de que la crisis ha marcado un antes y un después. “Ha forzado a la gente a pensar en el consumo de una nueva manera. Ha habido un fenómeno de racionalización y eso no va a desaparecer inmediatamente. Hoy se busca la oferta e Internet informa y ayuda a comparar precios”, apunta para mostrarse convencido de que el consumo será lo último en arrancar en esta crisis.

Este cambio en los hábitos a la hora de gastar –y también de ahorrar– se traduce en que resiste lo imprescindible: la alimentación, la salud, la educación y todo lo que tiene que ver con los niños. Sólo hay una excepción destacada: la tecnología. Son pocos los españoles que renuncian a este capítulo. “Es una tendencia profunda, no una moda”, asegura el directivo.

Sin embargo, en el camino han quedado muchas cosas. El ocio y los viajes son una de las partidas a las que se ha renunciado directamente hasta que el bolsillo de los ciudadanos deje de tener tantos agujeros. Otras, sin embargo, están ahí, aplazadas. “Tengo la esperanza de que todos los productos cuya compra se ha retrasado en estos años, como electrodomésticos y especialmente coches, se renueven pronto. Llevan casi seis años de demora y hay un momento en el que no funcionan”, avanza Zeitoun. Entonces, Cetelem entrará en otros hogares españoles.