Economía

Aquí tienes la llave para abrir tu negocio

Luis González tiene una empresa de formación online en Argentina, otra en la India, otra en Rumanía y tres en España. Probablemente ponga en marcha un proyecto de una universidad, también digital, en Perú y, además, dirige un colegio en Madrid. ¿Una especie de extraterrestre? Se equivoca: estamos ante un empresario. González es de ese tipo de personas que en casi todo ve un negocio. Todos los días hay posibilidades. Y reconoce que cada cuatro años tiene que crear uno, porque, si no, se aburre.

¿Puede todo el mundo ser así? Lo que tradicionalmente ha sido montar una empresa se ha convertido en estos tiempos de semántica complicada en emprender. Y a partir de ese cambio se ha generado un ecosistema que, para algunos, huele a burbuja. “No todos pueden o deben emprender”, afirma el inversor Luis Martín Cabiedes. “Se pueden generar expectativas falsas, porque emprender es difícil. Además, eso no nos va a sacar de la crisis, ya que las que generan empleo son las grandes compañías”, concluye. Mensaje de quien conoce un mercado en el que la necesidad se ha instalado como impulso para iniciar la aventura de montar un negocio propio.

Frente a esta visión, otro reconocido inversor privado y, hasta hace poco ejecutivo de Google, Bernardo Hernández, saca a relucir un informe de la Fundación Kauffman, que dice que, en EEUU, son las pequeñas empresas las que han generado empleo neto en los últimos 40 años.

Sea por acción o por reacción, la vía del autoempleo cobra relevancia en España y cada uno de los que estén dispuestos a afrontar el reto debe decidir si puede y quiere recorrer ese camino. Capital ofrece el testimonio de quienes ya lo han hecho. La decisión está en sus manos. O mejor dicho, dado que vamos a hablar de algo que requiere confianza, en tus manos.

Las personas con las que hemos hablado para este reportaje admiten que ser empresario es duro. Más aún en estos tiempos de crisis. Pero no es imposible y es muy gratificante. Si tienes un perfil parecido, bienvenido al mundo de los negocios.

Primer tema que hay que plantearse: la idea. Aunque no queremos ser aguafiestas, te animamos a que te entusiasme… con moderación. “Ideas tenemos todos. No es la clave”, señala Alejandro Suárez, impulsor de varias empresas y autor del libro Ha llegado la hora de montar tu empresa. Un buen modo de calibrar la categoría de la idea de tu negocio es acudir a lugares como Avalmadrid o Barcelona Activa. La primera organización, que en los últimos seis años ha ayudado a salir adelante a 3.500 compañías que han creado 8.500 puestos de trabajo, cuenta con el apoyo de la Comunidad de Madrid, que destina anualmente un millón de euros a que los futuros empresarios puedan estudiar los planes de negocio de la mano de Deloitte. La segunda recibe el soporte de firmas de capital riesgo como Caixa Capital Risk, que ayudan a impulsar sus proyectos.

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Este tipo de organismos son útiles para los potenciales empresarios porque escuchan la idea, la evalúan con ojos críticos y, si es buena, la apoyan. ¿Quién acude a pedir ayuda? “Asesoramos a muchos emprendedores por necesidad, que no encuentran oportunidades laborales y quieren auto ocuparse, antiguos empleados de la construcción que quiere reconvertirse, jóvenes que tienen difícil encontrar trabajo por falta de experiencia o mayores de 50 años en dificultades”, señala Xavier Dumont, responsable del Centro de  Recursos para Emprender de Barcelona Activa.

Avalmadrid no da dinero directamente, pero ejerce de intermediario apoyando al empresario ante los bancos. Y de tutor. Julia Sainz, directora del departamento de Nueva Empresa, apunta que unos llegan con la idea más trabajada y otros, sin nada. Un buen plan de negocio es decisivo para no fracasar. Sainz recomienda que sea detallado: cómo se va a financiar, inversión total de la apertura del local (si lo tienes), los costes de los primeros años, ingresos esperados (con una previsión optimista y otra pesimista), un estudio de mercado, y los currículos de los empresarios.

La propuesta suena exhaustiva, pero es necesaria. Muchos de los candidatos la efectúan y consiguen el apoyo. Es el caso de Bárbara Rodríguez, cuyo caso contamos en las páginas siguientes. Esta empresaria cumplió todos los detalles explicados anteriormente y, para ello, realizó tareas tan curiosas como calcular con un contador de avión el número de viandantes que pasaba por la calle de su futuro restaurante. Eso es hilar fino.
“Es un error abrir sin haber realizado un plan que estudie la viabilidad y rentabilidad del negocio”, insiste Celia Ferrero, vicepresidenta de la asociación de autónomos ATA.

La financiación, si uno la necesita porque los ahorros no llegan, se presenta como el principal problema. Entonces, los bancos que mejor están funcionando son el Sabadell, con su Préstamo Inicio, y La Caixa, con Microbank, según el secretario general de otra asociación de autónomos, UPTA, Sebastián Reyna. Los demás piden avales importantes y las líneas del ICO no tienen muy buena fama entre quienes arrancan: por caras y poco ágiles. Por eso, no es de extrañar que los pequeños comercios estén desapareciendo. En zonas como la Gran Vía de Madrid, tienen más oportunidades las franquicias, que ofrecen más garantías a la banca. Pero no olvides que puedes plantearte como una opción la financiación privada de, entre otros, los business angels, y que también es una realidad frecuente la financiación con cargo a proveedores.

Una vez tengas avanzada la idea, el plan de negocio y la financiación puedes lanzarte a por los trámites. “Es un mito que sea complejo crear una empresa”, afirma Reyna. “En 45 minutos pueden iniciarse”, asegura.

Lo primero que tienes que decidir es si quieres darte de alta como autónomo o crear una sociedad limitada. Hacerse autónomo es más rápido (apenas una visita a la Seguridad Social y otra a Hacienda), pero tienes que tener en cuenta que, ante cualquier contratiempo, respondes con su patrimonio. “Si tienes empleados y se producen demandas por despidos, pueden ir contra tus bienes personales. Si posees una sociedad limitada, irán contra la sociedad”, explica Reyna. También tienes que contar con que, a partir del mes posterior a darte de alta, tendrás que pagar unos 230 euros mensuales en concepto de Seguridad Social.

negocio4Crear una sociedad limitada es más complejo y largo (unos 28 días), aunque no olvides que las gestorías y notarías están más que dispuestas a echarte una mano: hay que solicitar el nombre en el Registro Mercantil, depositar 3.000 euros de capital social en un banco, recurrir a un notario que defina tus estatutos y redacte tus escrituras, obtener el CIF, liquidar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales e inscribirte en el Registro. En este último paso está “el tapón”, según Salvador Torres Ruiz, miembro de la Comisión Permanente del Consejo General del Notariado.

En uno u otro caso, si quieres que tu actividad se desarrolle en un local, ya te advertimos que entras en el terreno más arenoso de todos. “Crear una empresa ya no es un problema mayor. La dificultad está en el inicio de la actividad”, reconoce Alberto Salmerón, responsable de Ventanillas Únicas Empresariales de las Cámaras de Comercio. Las trabas reales se presentan a posteriori, cuando quieres subir la persiana: licencias de obras, cambios de uso de los locales, homologaciones profesionales o informes de impacto ambiental originan muchos quebraderos de cabeza. Sobre todo, si tu actividad tiene que ver con la manipulación de alimentos, higiene, seguridad o ruido.

Entre los sectores que ahora tienen más posibilidades de salir adelante ya te adelantamos que está la tecnología. Por lo general, tienden a impulsarse negocios no industriales, basados en los servicios, que no requieren comprar maquinaria o mobiliario.

El empuje de los nuevos empresarios llegará cuando por fin dejemos atrás la crisis pero, de todas todas, haz tuyos dos buenos consejos. El primero: “Toma conciencia de tu propio liderazgo”, recuerda Ana Bujaldón, presidenta de Fedepe, las empresarias directivas. Ahora tú eres el jefe y, si sois varios, dejad pronto claro el pacto de socios. El segundo: “El error es un paso necesario para aprender”, defiende el director del Master Enterpreneurship de la Universidad Complutense, Javier Sanz. No te rindas. Hay que estar mentalizado de que no siempre se acierta y, si es así, no pasa nada.

Juan Alvargonzález, que durante gran parte de su vida ha trabajado para una empresa de distribución dedicada a la alimentación de perros y gatos, ahora, a sus 51 años, ha decidido poner en marcha una franquicia de Panaria, una tienda especializada en panadería gourmet. ¿Le saldrá bien? Ni nosotros ni él lo sabemos. Pero ilusión no le falta. La irradia a raudales. Luchará para crear riqueza y puestos de trabajo. Eso es lo que hace falta.