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Jóvenes tecnológicos con ganas de comerse el mundo

Es un tópico, pero sigue muy vivo: una idea, un garaje y una empresa. Eso fueron los orígenes de compañías hoy emblemáticas como HP, Microsoft, Apple, Youtube o Google. ¿Alcanzará Floqq, con el paso del tiempo, dicho calificativo? ¿Y qué es Floqq? Se trata de una página web, fundada en febrero de 2012 por Álvaro Sanmartín, Carlos González y un equipo de cinco personas, y que vende cursos de formación en PabloVillalbaTeamboxvídeo de alta calidad: desde nuevas técnicas de marketing online hasta cómo utilizar las redes sociales de forma profesional. Desde hace cuatro meses, están presentes en Silicon Valley, ya que fueron elegidos por ‘500 startups’, una incubadora y fondo de inversión californiano, para ayudarles en el desarrollo de su proyecto. De momento, ya cuenta con 50.000 usuarios entre España, Estados Unidos y Latinoamérica; la Singularity University, creada por Google y la Nasa, les ha premiado con 12.000 euros; y han conseguido más de 600.000 euros de financiación.

El ejemplo de Floqq no es una aguja en un pajar ni una gota en medio del océano. En la actualidad, existe una generación de emprendedores especializados en alta tecnología cuyos proyectos están rompiendo moldes. Es el caso de Teambox, un gestor de tareas y ficheros para empresas, con un enfoque de red social, fundado en el verano de 2009 por Pablo Villalba. “La idea surgió de mi propia necesidad de estar al tanto de en qué está trabajando cadaLibelium miembro del equipo en cada momento”, apunta su creador. Además de centralizar la comunicación y la planificación, también permite compartir ficheros, crear páginas sencillas para documentación y un chat de grupo para la empresa. Con una plantilla de 25 personas repartidas entre San Francisco y Barcelona, cuenta con 500.000 usuarios y 2.500 clientes como US Airways, Avis, Toyota o Novartis. Su facturación supera el millón y medio de euros, y el 90% procede del exterior. “Crecemos un 300% anual”, matiza Pablo Villalba.

También de allende los mares procede el 80% de la facturación de Libelium (2,2 millones de euros). Sus sensores inteligentes están presentes en 75 países, entre ellos, Japón. Allí sirvieron para crear un mapa exacto de los niveles de radiación en Fukushima. Su próxima apuesta: smart cities. “Ahí encajamos perfectamente ya que podemos detectar desde los niveles de radiación en las piscinas hasta las vibraciones en los edificios históricos para saber si acabarán aguantando”, apunta Alicia Asín, cofundadora junto a David Gascón, cuyo proyecto de fin de carrera fue el germen de esta compañía.

Unos orígenes que son similares a los de Social Point. Esta empresa barcelonesa, desarrollada por Andrés Bou y Horacio Martos en 2008, Social-Pointproduce juegos para Facebook como Social Empires, Social Wars o Dragon City. Reciben más de 45 millones de visitas al mes, lo que la coloca en el tercer puesto a nivel mundial. Si en 2010 facturaron 300.000 euros, tres años después sus ventas se han disparado hasta los 16 millones de euros (el 90% son ventas y el 10% publicidad). “Para finales de año esperamos llegar a los 200 empleados”, destaca Alicia Navarro, su responsable de Comunicación. ¿Inversión inicial? 60.000 euros. Desde entonces, han recibido dos rondas de financiación por un valor de diez millones de euros.

 

Comerse el mundo. Ingenieros de telecomunicaciones, aeronáuticos, industriales, informáticos… son los artífices que han sembrado España de tan sofisticadas startups. Gente ambiciosa, con expedientes académicos más que notables, y con unas ganas enormes de comerse el mundo. Tanto, que no dudan en hacer las maletas para conquistar su particular sueño dorado. Es el caso de Koldo García, CEO y cofundador de The Mad Video junto a Iñaki Arrendondo. Se trata de una compañía centrada en el desarrollo de soluciones que facilitan la creación The-MAD-Videode vídeos online interactivos por las que cobran una tarifa mensual. Y si trabajan con agencias, perciben de estas una comisión. Su funcionamiento consiste en colocar etiquetas en los momentos del vídeo en los que hay contenido al que se quiere añadir información o interacción. Dichas etiquetas, que se muestran en forma de icono cuando se pasa el ratón por encima del vídeo, pueden contener información de todo tipo: qué personas aparecen, qué ropa llevan, dónde está rodado o quién interpreta la música que está sonando. ¿Utilidades? Gracias a su uso se pueden obtener métricas y estadísticas del uso que hacen los usuarios de cada vídeo, permitiendo aprender qué interactividad funciona mejor y aplicarlo así en próximos vídeos y campañas.

Hablando de usos, a Forvo, una guía online de pronunciación, la utilizan unos 10 millones de personas cada mes. Con más de 250.000 usuarios y dos millones de palabras, la web está traducida a 41 idiomas e incluye pronunciaciones en 306 idiomas. “El Forvocontenido lo generan los usuarios. Una persona quiere saber cómo se pronuncia determinada palabra y otra persona le da la solución”, aclara Félix Vela, uno de los fundadores del proyecto radicado en San Sebastián. Es decir, que no son máquinas quienes acaban hablando, sino nativos. Por eso, nos podemos encontrar la palabra “bonito” dicha por un mexicano o por un español, o “beautiful” pronunciada por un inglés o un australiano.

Un camino en el que no faltan quebraderos de cabeza como los que sufrió el director de Desarrollo de Questionity, Jesús Fernández: “En el verano de 2012 nos quedamos sin gasolina. Y hubo que hacer muchos esfuerzos por conseguirla”. Al final, el deposito se llenó con 400.000 euros procedentes de socios como Hispavista, business angels, Questionityo un préstamo participativo de Enisa por 150.000 euros. ¿Y qué es Questionity? Se trata de una red social que es algo así como un combinado cuyos ingredientes son el mundo de los blogs y Twitter. Dicho de otra manera: blogs con conversaciones y tendencias. “Lo peor es desarrollar el trabajo base. Pero si explosionas, puedes crecer a lo bestia, no tienes límites”, afirma su director de Desarrollo.

Unos límites que tampoco se han puesto los creadores de MoveinBlue, una plataforma gratuita de planificación de viajes online que está dando sus primeros pasos. “Ayudamos al viajero a decidir qué hacer en cada destino, a planificarlo con sus compañeros de viaje sin necesidades de reuniones presenciales ni de múltiples y Moveinbluelargas conversaciones telefónicas. Incluso puede reservar aquellas actividades turísticas que crea conveniente”, asegura Diego Lafuente, ingeniero industrial, y uno de los cinco socios fundadores. Con unos 10.000 usuarios únicos cada mes, ya han construido el producto y la tecnología, aunque no han comenzado las ventas.

¿Llegarán a ser como Microsoft o Facebook? “Me veo más comprado por Youtube que haciéndole la competencia”, asegura Koldo García. Eso sí, ilusión no les falta. “Nos imaginamos siendo el nuevo Twitter”, afirma Jesús Fernández. Ojalá que el tiempo le dé la razón.