Empresas General

"La crisis es una oportunidad para la banca privada"

Banco Madrid es una de esas empresas que, día a día y de cerca, conviven con la crisis. Sin embargo, no la viven en primera persona. Al contrario. Han hecho de ella su “oportunidad”. Precisamente, ésta es la palabra que más veces repite su director general, Rafael Valera (Madrid, 1966). Premium es su segundo término de cabecera. Así califica su gestión, sus productos y, también, a sus clientes, que les confían unos activos de, al menos, 500.000 euros. Con estos dos conceptos, Banca Privada d’Andorra ha construido la filosofía de Banco Madrid desde que, en julio de 2011, comprara el 100% de su capital a la Kutxa. Con prudencia y paso firme, la entidad se ha consolidado entre las diez primeras por gestión de patrimonio y encabeza los ránking de rentabilidad en Sicavs.

—¿Cómo ha afectado la crisis a un nicho tan especializado como el de la banca privada?
—Está siendo un momento de crecimiento muy importante porque la catarsis que ha habido con las cajas de ahorros y con bancos con necesidades importantes de ampliaciones de capital ha llevado a sus directivos a centrarse en sobrevivir y abandonar algunos segmentos que no son el centro de su estrategia. De manera que los bancos más especializados y sin problemas de solvencia [tiene una ratio del 39,4%] o de morosidad [su tasa es del 1,07%] hemos podido concentrarnos en dar un servicio que otros no ofrecían. Estamos ante una ventana de oportunidad que nos ha brindado la reestructuración del sector.
—¿Por qué apostaron por España en uno de los momentos más críticos para nuestra economía?
—Siempre hemos sido optimistas. Creemos que España tiene muchas virtudes y gente muy preparada. El tiempo nos está dando la razón. Ahora el mercado lo está reconociendo.
—Sus resultados reconocieron su apuesta incluso antes… han crecido a ritmos de dos dígitos y gestionan activos por 3.200 millones. ¿Cuál es su secreto? ¿Qué esperan de este 2013?
—En España la velocidad del dinero no ha aumentado, los eventos de liquidez no se producen, no hay venta de empresas ni de inmuebles… Los clientes nos vienen de otras entidades. Cada vez hay más gente que no quiere trabajar sólo con un banco y nos encanta que comparen, nos hace ser más exigentes. Este año, sin adquisiciones, esperamos un crecimiento orgánico de entre 500 y 600 millones, cerca del 30%.
—Algo habrá tenido que ver, además, la compra de Nordkapp o de la gestora de fondos de Liberbank. Después del intento frustrado de Inversis, ¿negocian nuevas adquisiciones?
—Nuestro proyecto es de crecimiento orgánico. Si surgen oportunidades las vamos a estudiar y optaremos a ellas. Pero con el tamaño que tenemos, hoy nuestro proyecto de crecimiento está muy bien definido y trazado. No tenemos necesidades, aunque son tiempos de oportunidades.
—¿Y qué esperan de 2014?
—No nos gusta dar cifras porque el mercado es soberano y tampoco tenemos una obsesión por el tamaño ni por la captación. Este año estamos creciendo por encima de cualquier expectativa.
—No les obsesiona, pero ¿qué planes de expansión contemplan dentro y fuera de España?
—Este año hemos abierto oficinas en Murcia, Alicante, Vitoria y San Sebastián. Ya tenemos 17. No estamos cerrados a salir al exterior más adelante pero, ahora, estamos centrados en España. Tenemos idea de abrir en otras capitales si encontramos a las personas adecuadas.
—Se apoyan en la actividad de Interdin para actividades de intermediación bursátil. ¿Qué ofrecen a sus más de 9.000 clientes?
—Nuestros productos son sencillos. Tenemos una arquitectura abierta de 9.000 fondos, pero hacemos un análisis cualitativo y cuantitativo para elegir y ofrecerles los mejores. Además ahora acabamos de lanzar Banco Madrid Sicav Selección, el primer fondo que lleva el nombre de Sicav (sociedades de inversión de capital variable). Queremos dar acceso a las mejores Sicav a cualquier inversor.
—¿Cuál es su producto estrella?
—En lo que más estamos creciendo es en el contrato discrecional de carteras, que puede ser un combinado de acciones, con fondos y bonos… El cliente nos deposita toda su confianza para que le gestionemos discrecionalmente su dinero en función de su perfil de riesgo. Podemos hacer cambios sin tener que molestarle. Las oportunidades no están ahí semanas…
—Habla de confianza, ¿su cliente ha cambiado?
—Lo primero que notamos es que antes para el cliente cambiarse de banco era casi como romper un matrimonio y ahora empieza a ser más habitual. Además demanda poder confiar en una entidad. Hay una falta de confianza en nuestra profesión. Nos hemos centrado en poder ofrecerle esa tranquilidad y confianza.
—¿Cómo lo hacen?
—Tenemos que dar unas buenas rentabilidades, manejar bien las expectativas, no podemos decirle que vamos a lograr un resultado y que luego sea inferior. Tratamos de cumplir y le dejamos claro que no hacemos milagros.
—¿Es difícil trabajar en banca privada en el contexto actual y justificar a pie de calle tributaciones como las de las Sicav al 1%?
—Una Sicav tiene una misma tributación que un fondo de inversión y los seguros tienen mejor tributación, pero nadie dice nada. Poner puertas al campo cuando hay una libertad de movimientos de capitales dentro de la Unión Europea no es fácil. Tienes que tener una tributación siempre dentro de tus comparables.
—¿Y la amnistía fiscal?
—La amnistía ha sido el evento de liquidez más importante que ha habido en España. Una vez que es un dinero transparente al Fisco español, tenerlo en otro país con unos costes muchos más elevados que los de la banca española, va a propiciar un camino de vuelta inexorable al país.