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Réquiem por las marcas desaparecidas de los 80

Polaroid, Aiwa, Cheiw, Bang Bang, Chimos, Tórtola, Simca, TCR, Talbot, PMI, Yoplait, Spectrum, Commodore, Telefunken, y El Elefante son algunas de las leyendas de los años 80 que nos han ido dejando a lo largo de estos años. Algunas no han sabido adaptarse, otras fueron barridas por la competencia. Sea como sea, para todas ellas la nostalgia no ha podido rescatarlas.

polaroid
Cámara Polaroid
telefunken
Telefunken

Estos ejemplos demuestran que en muchos casos el recuerdo ha sido cruel con productos legendarios de los 80 que no han podido sobrevivir al paso del tiempo. En el campo de la tecnología hay grandes ejemplos. Empezando por la Polaroid, aquella cámara que hacía fotos que no había que revelar y que dejaban constancia de las juergas ochenteras. El auge de la imagen digital acabó con ella. Lo mismo ocurrió con los tres ordenadores más importantes de la década: Spectrum, Amstrad y Commodore. La llegada de las consolas Sega Megadrive y Super Nintendo con sus flamantes 16 bits dejaron obsoletas estas máquinas de 8 bits que requerían de un radiocasete para almacenar los programas. Muchos se acordarán, o tendrán pesadillas, con el comando Load”” , necesario en el Spectrum para empezar a cargar el software. Ahora suena a época del pleistoceno, pero conviene recordar que el añejo Commodore 64 sigue siendo el ordenador personal más vendido del mundo con más de 18 millones de unidades, y que sólo en España había más de un millón de Spectrum.

aiwa
Aiwa
boomer
Chicles Boomer

El área de imagen y sonido también ha dejado varios cadáveres en el camino. Uno de los más recordados es Telefunken, una marca alemana de televisores fundada en 1903 que tuvo su auge en los 80. Tampoco Aiwa, una de las mejores cadenas de música de la década, pudo sobrevivir a la llegada del mundo digital. El iPod acabó por sepultarla en el olvido.

El auge de la marca blanca ha sido la causa principal de que el sector de la alimentación haya devorado a nombres míticos de aquella década. Sólo en el campo de los chicles se han perdido mitos como Cheiw, Bang Bang o Boomer. Los caramelos Chimos también son otro buen ejemplo de marca olvidada. En todos estos casos, y muchos más, su desaparición se produjo por la compra de los fabricantes españoles por parte de multinacionales americanas, que dieron carpetazo a esas marcas. Muy diferente fue el caso de los yogures Yoplait y Chambourcy, o de los zumos PMI. Todos ellos son víctimas de unas lineales del siglo XXI donde sólo cabe la marca líder y la del distribuidor.

yoplait
Yogures Yoplait

La concentración, en este caso del sector, es lo que introdujo en el baúl de los recuerdos a algunas de las marcas de coches más populares de la década de los 80, como Talbot o Simca. Los juguetes tampoco han perdonado a los más débiles y el caso de TCR, que nació como un rival de peso de Scalextric, ya que los coches no se salían nunca de la pista, es un ejemplo perfecto de no saber adaptarse al paso del tiempo.

elefante
Papel higiénico El Elefante

El mundo del calzado también tiene su particular cementerio de elefantes con la marca Tórtola. Era la hermana pobre de las Converse All Star y tampoco sobrevivió al cambio de década. Cine Exin, Palotes, la Fanta de Sandia, la Súper POP, los tois, la colonia BIC, el flan chino Mandarín, la peseta, el Telesketch, las enciclopedias en el salón de las casas… Todo eso ha quedado en el olvido como también lo hizo el papel higiénico El Elefante. Si no sabe de qué hablamos, enhorabuena. Si tuvo la suerte de sufrirlo, seguro que agradece que algunas veces las cosas evolucionen. No siempre cualquier tiempo pasado fue mejor.