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Todos contra Google

Todos para uno y uno para todos. Ése era el grito de guerra que unía a los mosqueteros que surgieron de la brillante pluma de Alejandro Dumas en 1844, y es también el eslogan que mejor define a un novedoso lobby que recibe el nombre de ICOMP (Iniciativa para la Competitividad del Mercado Online). Bajo esas crípticas siglas se esconde un grupo de empresas cuya intención es mantener un ecosistema de Internet que permita la competencia. En cristiano: el objetivo no es otro que tratar de frenar a Google, el gran monopolio del siglo XXI. “Esta asociación surge a raíz de la posición de dominio de Google y de sus prácticas comerciales”, reconoce Juan Briones, portavoz del lobby en España.

Para ICOMP, la empresa fundada por Larry Page y Sergey Brin en 1998 no respeta la privacidad ni el copyright en Internet y no permite competir a los rivales. “Google tiene un 90% de cuota de mercado en búsquedas. A partir de ahí ha ido creando portales verticales (hoteles, mapas, reservas de aviones) donde no permite la competencia, ya que los resultados del buscador te remiten a sus propias filiales. Eso no se puede hacer cuando tienes una posición dominante”, asegura Briones. Cierto. La UE no permite esas prácticas y suele castigarlas con dureza. Uno de los mejores ejemplos del pasado reciente es Microsoft que, en los últimos diez años, ha pagado a la Comisión Europea la friolera de 2.200 millones de euros en multas por imponer a sus usuarios el navegador Explorer.

Lo más curioso de todo es que Microsoft es precisamente la firma que capitanea a las 30 empresas que se esconden bajo el paraguas de ICOMP, algunas tan populares como Mediaset o la Premier League. Para todas ellas, Google es El Gran Dictador del siglo XXI, que ejerce un dominio tal que llega al punto de exigir exclusividad a los clientes en los que integra su buscador, y que hunde a cualquier rival cuando le baja puestos en el ranking de resultados. “Se ha convertido en la puerta a Internet, que dificulta el acceso de cualquier competidor. Y ahora también lo está haciendo en los móviles con su sistema operativo Android. Entre otras cosas, Google no permite a los fabricantes de teléfonos utilizar herramientas que no sean las suyas”, añade Briones.

Para demostrarlo, desde ICOMP aseguran que el poderío de Google impidió a Samsung y al resto de fabricantes utilizar la tecnología de la firma Skyhook, que permite la localización por GPS. También impidió a la china Huawei desarrollar un sistema operativo adaptado al chino. “Si lo hacían no podrían contar con Android. Hay que terminar con estos actos. Y la única solución es que Google separe de forma estructural el buscador del resto de sus negocios verticales”, sentencian desde el lobby.

De momento, el ruido creado por los enemigos de la firma ha llegado a la Comisión Europea, que está obligando a Google a cambiar para eludir una multa que podría ser del 10% de la facturación total de la empresa. El tiempo dirá si el todos contra Google triunfa y el buscador se ve obligado a pagar o a reducir su dominio. Esto último parece más complicado. Larry Page y Sergey Brin idearon un monstruo que se ha convertido en el Gran Hermano de Internet, logrando de paso la aspiración de cualquier empresa: no tener competencia. Y todo eso lo han conseguido sin verse lastrados por la mala imagen de otros rivales monopolistas, como Microsoft. “Para la gente es la salvación de Internet, ya que te lo da todo gratis. Lo que pasa es que para lograrlo, el usuario pierde su privacidad. Además, el día que Google decida cobrar será imposible negarse ya que no habrá más alternativas. Así es el futuro de la Red si no hacemos nada para solucionarlo”, concluye Briones.