Economía General

Zapatero a Rajoy: “No era tan fácil como algunos pensaban”

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha lanzado esta mañana un mensaje claro a su sucesor, Mariano Rajoy: “No era tan fácil como algunos pensaban”. Sin entrar a evaluar directamente la actual política económica del Ejecutivo, Zapatero sí ha reivindicado, sin embargo, que él no tocó la educación, la sanidad, las prestaciones por desempleo ni restringió el número de beneficiarios por la Ley de Dependencia. “Sí congelé las pensiones, salvo las mínimas, pero la alternativa era tocar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social”, ha reconocido en la rueda de prensa en la que ha presentado su libro El dilema, 600 días de vértigo (Planeta), su resumen sobre los tres años de crisis que vivió en Moncloa y que este jueves presentará junto al ex premier británico Tony Blair.

Zapatero ha limitado su autocrítica a lo que tardó en reconocer la crisis. “Pero no engañé ni oculté nada de nada”, ha defendido para recordar que, cuando lo hizo (en julio de 2008), la economía aún crecía. Sus decisiones políticas posteriores, ha admitido, no fueron “agradables”, pero sí “absolutamente necesarias para España”. Era su responsabilidad. A partir de ahí, el expresidente socialista ha confesado que hasta en tres ocasiones descartó que los organismos internacionales rescataran a España. “Hubo tres momentos en los que se me sugirió pedir ayuda financiera y dije que no porque la capacidad del Tesoro para financiarse era perfectamente viable”, ha adelantado. Además, ha justificado que, con el rescate, la recuperación de la economía habría sido “de lustros”. La última de esas peticiones llegó en pleno proceso electoral, según ha relatado. Fue en noviembre de 2011 durante una cumbre del G-20 en Cannes (Francia) en la que el FMI tenía una línea de crédito preparada para España de 50.000 millones y otra para Italia de 85.000 millones.

Pero, sin duda, el punto de inflexión en su mandato fue el 12 de mayo de 2010. Entonces tuvo que acometer el primero de sus planes de ajuste, el que se tildó como el mayor recorte social de la democracia. ¿Se planteó dimitir? No. “Convocar elecciones podía ser un riesgo serio para la estabilidad del país”, ha confesado. Otro de los momentos más críticos fue el verano de 2011 cuando el Gobierno negoció y pactó con el principal partido de la oposición, el PP, una reforma constitucional en cuestión de horas. “Fue una idea y propuesta estrictamente autónoma y personal mía”, ha asegurado para poner sobre la mesa que la opción que, por carta, dejaba entrever el Banco Central Europeo (BCE) era hacer recortes sociales y laborales. “Sé que fue doloroso y difícil para mi partido”, ha asumido no sin criticar la posición de la institución liderada entonces por Jean-Claude Trichet. Zapatero ha cargado gran parte de la responsabilidad de la recaída de la economía europea en el BCE por su “pánico a la inflación” y frente a la posición de la Reserva Federal norteamericana.

Sin polémicas con Solbes y Rubalcaba. En cuanto a nombres propios, en su línea de “respeto” hacia otros responsables políticos, ha evitado entrar en polémica en especial con su exvicepresidente Pedro Solbes que le acusó de haber rechazado un plan en enero de 2009 con el que se podría haber ganado un año a la crisis y que provocó su salida del Ejecutivo. “Toda mi gratitud y reconocimiento a todos los ministros y colaboradores. No he polemizado nunca ni lo voy a hacer más allá de que cada uno tengamos una memoria de las cosas”, ha dejado caer Zapatero.

Preguntado sobre si su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, sufre una crisis de liderazgo -tal y como aseguró el expresidente Felipe González-, Zapatero ha insistido en que el que fuera su exvicepresidente tiene “su apoyo”. “Él lo dijo de mí y yo lo digo de él. Es amigo mío. Ha ganado un Congreso y nadie duda de sus cualidades políticas”, ha concluido tras asegurar que “solo ve las virtudes de sus compañeros de partido”.