General Opinion

Pedro Sanz, orgulloso de La Rioja y de España

La confianza en la economía española cada vez es mayor. Desde La Rioja estamos convencidos de que así es, y lo hacemos desde una de las Comunidades más solventes y fiables por tener menos deuda que el resto y la presión fiscal más baja –junto a Madrid–. Unos mimbres que nos permiten mirar al futuro con optimismo tras las reformas emprendidas tras las dos últimas legislaturas del Gobierno socialista.

Todos sabemos de donde partíamos, con más de cinco millones de parados, una fuerte caída del consumo, el hundimiento de las inversiones, el desajuste de las cuentas públicas, la puesta en peligro del Estado del bienestar y una gran desconfianza de los mercados financieros y de la Unión Europea, que llevó a la prima de riesgo a su cota más alta.

También somos conscientes de dónde estamos ahora y de que el actual Gobierno de Mariano Rajoy ha impulsado un plan de reformas estructurales para sentar las bases de una economía más competitiva, capaz de recuperar la confianza, reactivar el crédito, fomentar el crecimiento y favorecer la creación de empleo.

Nuestro optimismo se funda en que los resultados de esta agenda reformista del Gobierno ya pueden ser apreciados: la reducción del déficit y de la deuda exterior, la caída de la prima de riesgo, el fin de la fuga de capitales o el crecimiento del turismo y de las exportaciones (las de vino de Rioja con un nuevo récord) lo atestiguan.

En definitiva, hoy se puede decir que ha empezado a crearse un nuevo clima económico en España, al que La Rioja desea contribuir con sus medidas. Decisiones que nos van a permitir ser una de las comunidades que más crecerán en 2014, según un estudio del BBVA, con la menor tasa de paro juvenil y el mayor porcentaje de empresas innovadoras.

En este escenario, nuestras empresas y empresarios deben aprovechar las oportunidades económicas y comerciales que se abren. Tienen que dar un paso más en su proyección internacional, a fin de revitalizar la marca España como factor de competitividad, que puede atraer inversiones y turismo y aumentar nuestras exportaciones.

Como es sabido, La Rioja es la tierra con nombre de vino, con 45.000 hectáreas de viñedo, más de 500 bodegas de elaboración y una de las denominaciones más conocidas. Además, es la cuna del español, pues en los monasterios de San Millán de la Cogolla se escribieron las primeras palabras de una lengua que hablamos 500 millones de personas.

Créanme que para La Rioja es un motivo de orgullo y satisfacción proclamar que nuestras principales señas de identidad, el vino y la lengua, pueden contribuir decisivamente a posicionar la marca España en el exterior, dinamizar nuestra economía y proyectar la imagen de un país de excelencia.