Economía General

Crecimiento sin ira

Entre el negro y el blanco hay una inmensidad de tonalidades grises. No cabe duda de que hasta hace poco las noticias sobre nuestra economía eran siempre negativas. La tasa de paro -el peor de nuestros males-, la caída de precios del mercado inmobiliario, la crisis financiera… Y lo que todavía provoca más daño, que es el desánimo de los españoles, agotados por la situación económica, pero también por una -cada vez peor- percepción de la imagen de la política, las instituciones y la vida empresarial. Todo ello por no hablar de la vida empresarial: con cierres sistemáticos de grandes empresas, el agotamiento del crédito, y otras muchas realidades que animaban siempre a la desconfianza y el miedo al futuro. En definitiva, a esbozar el camino hacia la escasez.

Como decían en El Impero Contraataca, “el miedo conduce al odio, el odio a la violencia, y esta al lado oscuro de la fuerza”.

Personalmente, no sé qué hubiera pasado si La Roja, la ÑBA de oro y plata, Rafa Nadal, Fernando Alonso, la natación sincronizada, el Barça y el Madrid, Casillas, el Atleti, Nani Roma… no nos hubieran dado tantas alegrías y polémica. ¡Ah!, y Mourinho, que tanta paz lleve como paz deja.

Sin embargo, el mensaje, los mercados, el Gobierno, los presidentes de los bancos, el presidente de la Comisión Europea, el ministro de economía alemán, Obama (quien, por cierto, evitó la ruina directa del Estado español)… dicen que España está mejor, que va a más y que el esfuerzo no ha sido en vano. Y ahora el Fondo Monetario Internacional revisa al alza tres puntos el crecimiento español, aunque advierte de los riesgos subsistentes (gris marengo).

Para no sufrir el daltonismo de nuestros políticos aumentado por algunos medios de comunicación, conviene contemplar la realidad para valorar el alcance y estado de nuestro crecimiento. La hemorragia se contuvo a costa de una carga de profundidad terrible de medidas impuestas, legisladas según un plan y desarrolladas en la práctica hasta el límite de la interpretación de la ley.

Salimos del pre-coma por la respiración asistida del rescate financiero, la estricta intervención de la Troika, el Fondo Monetario Internacional y la especulación contra deuda.

Hemos visto la luz por la asimilación de una pérdida profunda de nuestra capacidad adquisitiva, la venta de activos al Sareb y las compras de acciones de nuestras grandes compañías colonizadas cada vez más por las grandes fortunas.

A pesar del peligroso deterioro de la conciencia social y el respeto por las instituciones y de quien las representa, no cuentan los servicios prestados: valen el presente y la imagen comunicadas.

Sí, sentimos que cada español ha decidido no sufrir más, adaptarse, abrirse al mundo, creer en su valor, trabajar sin descanso, luchar y olvidar los lejanos tiempos de la fruta tropical, Viva la Pepa y ancha es Castilla. Hemos leído que el canciller Bismarck, autor real de la unificación alemana, admiraba a los españoles porque “han subsistido a pesar de llevar diecinueve siglos intentando destruirse unos a otros”. Hay quien se empeña, pero este pueblo es de gente que sufre, siente, se esfuerza, trabaja y emprende (la nueva ley ayuda), y cree en sí misma. Éste es el auténtico cimiento de un presente y un futuro mejor, siempre recordando que la travesía será larga. Esta actitud positiva es nuestro mejor bagaje para construir un mejor futuro.