Economía General

¿Dónde no debo invertir mi dinero?

En la película Jerry Maguire, un apurado agente de jugadores de fútbol americano, interpretado por Tom Cruise, mantiene una tensa conversación telefónica con uno de sus clientes, que le exige que no le cuente historias de lo bueno que es en su trabajo y no le recuerde a otros deportistas prometedores que, tras pasar por sus manos, se han convertido en leyendas. A este cliente no le interesa nada de eso. Solo quiere que el famoso Jerry Maguire ‘le enseñe la pasta’. Salvando las distancias, a muchos gestores de prestigiosas entidades financieras les está pasando algo similar en este 2014. Muchos ahorradores irán a hablar con ellos. Pero no querrán escuchar nada acerca del prestigio de la corporación, ni de los triunfos del pasado. Solo querrán que cuando 2014 ofrezca sus últimos estertores, los ahorros que tengan depositados hayan crecido lo máximo posible. Y para que esto ocurra ya no se podrá contar con la ayuda de los depósitos, que ahora presentan tipos de interés casi por debajo de la inflación, sino que será necesario buscarse la vida y arriesgar con otro tipo de vehículos financieros, que no son tan vendibles para el ahorrador medio. En Capital también nos hemos propuesto ‘enseñar la pasta’ a los inversores y para ofrecer la mejor predicción posible nos hemos puesto en contacto con ocho casas de análisis (Citibank, JP Morgan, Deutsche Bank, Fidelity, Banca March, Profim, Norbolsa y Gesconsult), que nos han dado las claves de todos los productos posibles (tesorería, divisas, bonos del estado, bonos corporativos, fondos, acciones y materias primas), para que dentro de 365 días el ahorrador haya podido hacer honor a su nombre. En este primer post les vamos a contar los vehículos que los expertos no suelen recomendar demasiado. Pero eso no quiere decir que no se pueda invertir en ellos sino que su rentabilidad será menor que en otros ámbitos, aunque siempre habrá buenas oportunidades. Más adelante, les mostraremos claramente cuáles son las preferencias de los analistas para encontrar los mayores beneficios.

dentro-1Divisas, tesorería y materias primas, en negativo. Las divisas eran uno de los nombres en alza durante los años de bonanza y también al principio de la crisis, pero en la actualidad los expertos solo apuestan por el dólar. “Pensamos que se apreciará frente al euro, ya que la economía de la eurozona está saliendo de la recesión y su crecimiento será débil, mientras que Estados Unidos se acercará a su potencial. El resto no interesa, aunque algunas como el yen japonés frenará su depreciación”, dice José Luis Jiménez, de Banca March. En cuanto a la tesorería (depósitos), las rentabilidades que ofrecen del 1% son tan poco atractivas que ningún analista pierde el tiempo en busca de oportunidades. Algo similar ocurre con las materias primas. Con un mundo desarrollado saliendo de la recesión, existe un riesgo bajista para el petróleo y el oro, y una estabilización en los metales industriales. Todo ello hace que este apartado tampoco sea el foco de las rentabilidades en 2014.

Renta Fija en retroceso. Aunque doliera a los españoles, la famosa prima de riesgo por encima de 500 puntos hizo ganar mucho dinero a los inversores. Pero esos tiempos se acabaron. Ahora en los bonos del estado se estiman pérdidas por valoración. “Los rendimientos están en niveles bajos en todas las clases de bonos, aunque eso es una consecuencia lógica del difícil entorno económico. A pesar de ello, el miedo a una gran rotación desde estos productos a las acciones es exagerado, ya que sigue habiendo oportunidades”, explica Andrew Wells, director mundial de inversiones del área de renta fija de Fidelity. Otros no comparten su opinión. “Este vehículo seguirá pagando rentabilidades muy bajas Es mejor centrarse en la Bolsa”, contesta Manuel Arroyo, director de estrategia de JP Morgan.

Sea como sea, la mejor estrategia pasa por encontrar las contadas ventajas que los bonos estatales ofrecerán en 2014 y que, según los analistas, no pasarán por las emisiones de las economías más sólidas del planeta ni por las de los países emergentes. “La renta fija está cara. Y nuestra recomendación es tener activos lo menos ligados a los bonos americanos. El motivo es que pensamos que los tipos de interés irán hacia arriba y que a finales de 2014 rondarán el 3% en Estados Unidos. Si eso ocurre, los títulos a 10 años perderán rentabilidad. La que sí creemos que subirá será la deuda de territorios emergentes, pero tiene muchos riesgos en países que exportan materias primas debido al cambio de modelo de China”, predice Juan Luis Luengo, responsable de fondos de Citibank. Ante esta delicada situación, los gestores de Profim lo tienen claro. “Para nosotros los emergentes son tóxicos y la única opción para ganar una rentabilidad de un 3% aproximadamente está en apostar por bonos de duraciones cortas de países periféricos europeos, como España, Italia y Portugal”, sentencia José María Luna, director de análisis de Profim.

Sin salirnos de la renta fija, los bonos corporativos han sido otras de las opciones preferidas de los últimos años para obtener buenas rentabilidades. Pero en la actualidad, se hace una distinción muy evidente. “Los títulos de alta calidad crediticia o investment grade son vulnerables a las subidas de tipos de referencia, ya que el recorrido a la baja de estos diferenciales es limitado. En cambio los llamados high yield tienen mayor margen para contrarrestar estas alzas, pero están expuestos a ventas indiscriminadas si, ante la retirada de estímulos, la aversión al riesgo aumenta”, explica Miguel Ángel García de Banca March. Andrei Gorodilov de Fidelity también es partidario de estos papeles corporativos que algunos acercan a la categoría de bono basura. “El cuadro macro ofrece un entorno favorable para los bonos de alto rendimiento europeos, ya que aunque el continente camina hacia la recuperación, el BCE ha confirmado su compromiso de mantener los tipos bajos durante más tiempo”, afirma. Los expertos han opinado y por sus declaraciones se deduce que el 3% de interés que ofrecen los títulos corporativos de firmas de reconocido prestigio no podrá hacer frente a un alza de los tipos. Algo que sí cubrirá el 7% que manejan los arriesgados bonos de firmas con menos seguridad en su gestión futura. Aunque como asegura Luengo de Citibank, “la tasa de impagos está en mínimos históricos”.