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En Estados Unidos se llevan las cervezas artesanales

Las “birras” elaboradas por fabricantes pequeños e independientes están causando furor en el país de Barack Obama. Según los datos de la asociación de cerveceros norteamericana, sus ventas han aumentado un 20% en el último año y ya suponen cerca del 8% del mercado.

Tras el espectacular empujón de 2013, este tipo de bebida acumula casi un 11% de incremento en la última década. Como consecuencia de la moda, el número de productores se ha multiplicado: si en 1980 eran ocho, en 1994 ya ascendían a 537, que pasaron a ser 2.300 en 2012 y 2.768 el año pasado.

Para que la asociación de cerveceros considere artesanal a un fabricante, ha de cumplir varios requisitos: ser pequeño -no producir más de seis millones de barriles de cerveza al año-, independiente -un miembro no artesanal de la industria cervecera no puede controlar más del 25% de la compañía- y tradicional -la mayoría de  las bebidas que produzca han de tener sabores que procedan de ingredientes tradicionales o innovadores de la cerveza y su fermentación-.

Aunque la comercialización de las cervezas artesanales aún está a años luz de las más exitosas, están añadiendo variedad de sabores a este tipo de bebida. Ese es precisamente parte de su atractivo. Prácticamente hay una cerveza para cada paladar, y también para cada bolsillo. Por ejemplo, en Portland se vende Dave, que cuesta 2.000 dólares. Ya se ve que, en algunos casos, no es un producto que se pueda permitir cualquiera.