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Hilario Alfaro: “Necesitamos empresarios que no sean tramposos”

Se avecinan tiempos electorales en la patronal madrileña. Por primera vez en sus 36 años de historia CEIM (Confederación Empresarial de Madrid) celebra elecciones a la presidencia de la organización con dos contendientes. Dos candidatos en liza el próximo 24 de marzo: el actual presidente Arturo Fernández e Hilario Alfaro, actual presidente de la Conferedación Española de Comercio (CEOCEM), y que pretende “dar un giro” a la patronal. Reconoce que es complicado, pero cree que “hay voluntad de cambio, por hacerlo bien y de recuperar los principios de la organización”.

HILARIO ALFARO¿Ha perdido CEIM sus principios fundacionales? 

La patronal madrileña se crea para trabajar por los empresarios madrileños. Ahora sus miembros se quejan de que no se les deja participar, de que no cuentan con ellos. En los últimos años (con Gerardo Díaz Ferrán y con Arturo Fernández) nos hemos hecho un poco de lío. Ahora es momento de trabajar para que sea una organización independiente, y de que no se trabaje para un determinado grupo de personas o para una compañía individual.
El principal problema de las empresas madrileñas, y de las españolas, es la falta de crédito. Algo a lo que le sigue la caída del consumo. ¿Cómo lo solucionamos?

A más paro menos consumo. Debemos buscar los mecanismos para recuperar puestos de trabajo. La reforma laboral ha frenado la sangría y ahora se necesita más. Hay que echarle imaginación. Se ha trabajado en la finalización del contrato, pero no en el principio. ¿Hacen falta nuevos contratos? ¿Hay que ayudar en las cotizaciones de la Seguridad Social? Son temas que hay que abordar.

¿Hemos tomado las medidas necesarias para salir de la crisis?

Sinceramente, creo que no. Hay que crear ilusión colectiva. Debemos remar todos en la misma dirección porque nadie nos va a sacar de nuestros problemas. Ésta es una situación muy complicada.

Empecemos entonces por acciones para mejorar la industria del país. ¿Qué propone?

Es la gran olvidada. En Madrid, por ejemplo, el 85% del PIB son servicios. La industria solo el 9,2%, y Bruselas nos pide que lleguemos al 20%. Hay muchas compañías que han cerrado, otras que se marchan. Pero hay otras que quieren volver porque ven que ahora sí es rentable invertir aquí. Necesitamos un plan de choque, en el que exista un fuerte componente de colaboración público-privada.

¿Qué hacemos con el turismo? Es un tema ‘caliente’ en Madrid.

Es el tren al que hay que engancharse. No puede escaparse. Caen las llegadas de turistas, pero somos los mismos que antes. Ni éramos tan buenos ni ahora tan malos. Lo que no puede haber es un plan del Ayuntamiento y otro de la Comunidad. En todas las grandes urbes es el consistorio el que lidera estos proyectos e involucra al resto de administraciones.

¿Se comportan el Gobierno y la oposición como deben?

Nos empieza a pasar como en Italia. La política va por un lado y la sociedad civil por el otro. Hay que comprometerse más. Exigir más. Los espacios que hemos dejado libres (empezando por la universidad) los han ocupado los políticos. Así que la fotografía es similar a la italiana, lo que pasa es que allí la sociedad civil es más fuerte, la industria funciona, y el comercio también.

¿Y los empresarios? ¿Se comportan como deben?

Necesitamos empresarios que no sean tramposos. No se puede salir todos los días con un escándalo, porque nos hace mucho daño. Y ojo, que el 99% es honrado, pero no la sociedad no lo percibe. Necesitamos dignificar nuestra imagen. El empresario está para ganar dinero, pero también para devolver parte de lo que recibe, y en eso CEIM –con su fundación– hace una buena labor.

¿Se refiere a Arturo Fernández y a Díaz Ferrán?

Son los dos que hemos tenido en la última década. Cada uno es responsable de sus actos y de lo que dice. El empresario debe ser parte de la solución, no del problema.

Arturo Fernández asegura que la campaña es dura y que se están hablando de cuestiones personales. ¿Se da por aludido?

En absoluto. Ninguno de los temas de los que se hablan es algo personal suyo. Si uno cumple con sus deberes y obligaciones no es noticia. Si sale en la prensa será por algo. Si a mi me preguntan, por ejemplo, ¿si estuviera imputado se presentaría? Pues ya le puedo decir que no. Pero esto no es un tema personal. Además, quien habla de sus cosas es el propio Arturo Fernández que es quien habla también de sus empresas.

¿Qué diferencia su candidatura de la del actual presidente de CEIM?

Represento al comercio de Madrid, no a una empresa privada. Pago una cuota más alta por las organizaciones a las que represento, no como una empresa privada. Es un proyecto colectivo, no individual. Los principios que promovemos no son nuevos, porque es la tercera asociación que presido y ya lo he hecho antes.

¿Cuál será su primera medida al frente de CEIM?

Sentarme con todo el equipo para decirles que contamos con ellos. Explicarles también nuestras metas. A partir de ahí nos sentaremos con los sindicatos, la Comunidad y el Ayuntamiento.

¿También con Lourdes Cavero? (Lourdes Cavero es la esposa del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González y vicepresidenta de CEIM)

Esos son puestos de confianza. Nosotros tenemos nuestro equipo. El anterior saldrá y nosotros pondremos el nuestro. Por lo demás, contra Lourdes Cavero no tengo ningún problema.
Ahora mismo, el presidente de la CEIM también preside la Cámara de Comercio de Madrid. Usted ha renunciado a ello. ¿Por qué?
Creo que se necesita un ejército de mar, otro de tierra y otro de aire. Para cada tema se requiere una organización diferente. Cada una debe centrarse en lo que sabe hacer. ¿La Cámara hace mejor la internacionalización? Que la hagan ellos. ¿Nosotros el lobby? Pues lo hacemos nosotros. El presidente de CEIM necesitará al de la Cámara y viceversa.

Por cierto… ¿Por qué la Cámara de Madrid quiere comprar Ifema?

No estoy en la Cámara, así que no lo sé. Pero dedicar ese dinero a la industria y al turismo nos será mucho más útil.

¿Por qué da el paso?

Por coherencia. No puedes estar en desacuerdo y no comprometerte. Hay que dar el paso, contar con los mejores y trabajar. Lo hacemos para los empresarios de Madrid, no para la Administración. Si yo dejo mi negocio –del que vivo– es para dar a la sociedad lo que creo que tenemos que dar.

¿Y si pierde?

No tiene coste para mi. Me queda la satisfacción de haber hecho lo que creo que debía hacer. Somos dos -por ahora- y no parece que haya nadie más. Contento por dar el paso, por haber conocido todos los territorios de Madrid. Lo sentiré por el equipo que ha apostado por mí.

¿Por qué deberían votarle?

Lo que hay que hacer es votar lo que sea mejor para los empresarios de Madrid. Que voten ellos directamente y no deleguen la voluntad de voto. Estoy seguro de que mirándose cada uno en sus intereses, se verá reflejado en nuestro programa. ‘De otra manera’. No hemos necesitado siete años para presentarlo. Y es la primera vez que se hace en 36 años.